Migrar es para siempre

Por Diego Peris

Publicado en el diario Lanza el 17 de septiembre de 2023

Relatos ocultos y complejos del fenómeno de la migración en España

La realidad de la migración en nuestro país conforma un hecho social especialmente significativo. En la actualidad según los datos del I.N.E, viven en España 6.227.092 personas procedentes de otros países. El colectivo Todo por la praxis (Diego Peris López y Jo Muñoz) realizaron durante dos años un estudio de esta realidad desde una perspectiva singular.

La comida como referente

Migrar es para siempre es un proyecto que desarrolló un trabajo con seis personas migrantes que solicitaron asilo al país y que trabajaban en los comedores del CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado). A través de ellos se pudieron oír voces diferentes que narraban el trauma y los duelos que acompañan estos desplazamientos,

Sus escritos contando sus experiencias suponían una nueva visión del proceso personal que cada uno había experimentado dando un nuevo sentido a palabras como asilo, refugiado y migración. Los relatos se hicieron realidad compartiendo comidas, discutiendo, dialogando y tratando de entender su experiencia. A partir de esta convivencia se seleccionaron una serie de frases que serían la base del proyecto visual del trabajo realizado.

Desde marzo de 2022 se desarrolló un trabajo para conocer los relatos ocultos y complejos del fenómeno de la migración en España. Cinco personas trabajadores de la empresa de inserción CAUSA que son cocineros en los centros de Madrid de CEAR contaron su historia personal, su experiencia. Cinco voces distintas a través de las cuales repensar el significado de la migración. Sus historia permiten reflexionar sobre la cicatriz que deja el trauma y los duelos que acompañan el desplazamiento. Cada uno de ellos escribía su historia como herramienta para conocer relatos. La cocina y las recetas fueron los pretextos para establecer la relación personal.

Cada uno de ellos cocinaba un plato que tenía una significación especial que le traía recuerdos y les unía con su origen, Y a partir de ahí la posibilidad de conectar, de escuchar sus experiencias y compartir sus vivencias.

La tarjeta roja

La tarjeta roja es el documento que se concede a todas aquellas personas procedentes de una región en conflicto o que han sufrido un desastre natural mediante el cual se les autoriza a vivir en territorio español. Así, esta persona que se encuentra en un país que ha sufrido alguna de estas situaciones adversas, pueden venir a España y solicitar la residencia por razones humanitarias o ser refugiado y pedir asilo político.

Es lo que se denomina protección internacional. De aquí que el nombre oficial sea documento acreditativo de la condición de solicitante en tramitación de protección internacional. No obstante, la tarjeta roja no es una tarjeta que concedan una vez aprueban el asilo. Ésta será entregada cuando la solicitud de asilo del extranjero se admite a trámite. Es decir, es el documento que se entrega a los solicitantes de asilo político y que les permite residir en España mientras se procesa dicha solicitud.

Recibe el nombre de tarjeta roja ya que está impresa en una cartulina de ese mismo color. Permite trabajar, pero sólo con la segunda tarjeta que recibe una vez renovada. Un contrato de trabajo a largo plazo o el alquiler de viviendas son casi imposibles de conseguir con ese documento. La tarjeta debe renovarse cada seis meses y puede ser concedida la renovación o no, siendo así motivo continuo de incertidumbre.

El proyecto se realizaba con personas que habían experimentado este proceso. A partir de la experiencia de la cocina con las cinco personas que participaban en el proyecto se seleccionaron un conjunto de frases más específicas, capaces de generar carteles publicitarios e instalaciones luminosas que iban a ocupar diferentes espacios públicos en la ciudad de Madrid. Humberto, de Venezuela, Lionel, de Camerún, Lisbeth de Venezuela, Consuelo de Guinea Ecuatorial, Liliane de Camerún y Brayan de Colombia son los protagonistas del proyecto

Arte urbano no destructor

La actuación se completaba con un conjunto de intervenciones en diferentes entornos urbanas con la proyección de frases especialmente significativas referentes al proceso de la migración.

El libro Migrar es para siempre recoge los testimonios de las cinco personas que trabajan en los Centros CEAR con fotografías de la actuación realizada en diferentes lugares de Madrid. Una publicación con un excelente grafismo que utiliza intensivamente el color rojo en sus páginas como recuerdo de la tarjeta roja con los textos de cada una de las personas. La revista “Dramática”, del INAEM del Ministerio de Cultura se hace eco del proyecto con un amplio artículo titulado Ensayos para una disrupción del espacio.

Las acciones de intervención realizadas son ensayos que han buscado disrumpir los espacios destinados tanto a publicidad como a la mirada cotidiana frente al diseño urbano. Anuncios en soportes de edificios cotidianos de la ciudad, pero con contenidos que rompían aquello que los ciudadanos esperaban oír y ver. Se utilizaron intervenciones de luz, proyecciones con rayo láser que permitían presentar mensajes de grandes dimensiones en espacios en los que no se esperaba ver. Los jardines del Descubrimiento en la plaza de Colón, la Plaza Elíptica de Usera o el Ministerio de Trabajo fueron algunos de los lugares elegidos. Edificios y espacios con una clara significación para la ciudad.

Los espacios seleccionados tenían alguna relación con el proceso de la migración: el parque de Pradolongo espacio de reunión y esparcimiento de migrantes asiáticos y sudamericanos,, el Ministerio de Trabajo, las oficinas de Pradillo donde se realiza el trámite de renovación de la tarjeta roja…Y, en esos espacios, hasta doce, aparecían los nuevos mensajes: Migrar es para siempre, Tengo rabia por migrar y tener que dejarlo todo, La tarjeta roja es comida para hoy, hambre para mañana, Hay derechos humanos para blancos y hay derechos humanos para negros… eran algunos de los rótulos que la luz dibujaba en los edificios y de los que la imagen fotográfica dejó constancia.

Un proyecto que ha recogido, de primera mano, la experiencia de la migración en España y la ha querido hacerla visible a través de esta intervención artística que queda documentada en la publicación Migrar es para siempre y en el artículo de la revista Dramática. Una buena forma de sensibilizar a todos de una realidad de especial importancia en nuestro país.

 

Tomelloso y su cultura: una oportunidad infinita

Por Santiago Arroyo Serrano

Publicado en el diario Lanza el 25 de agosto de 2023

Del año 1923 data un hermoso cuadro de Antonio López (Torres) en el que recrea una cueva de Tomelloso, seguramente una de las imágenes simbólicas más importantes de la agrociudad manchega, y que también tuvo un valor muy importante para el propio pintor, por ser escondite de sus sueños artísticos y de la riqueza del vino tomellosero, cuando como muchos padres de hoy, no veían futuro a eso de dedicarse al arte. Cien años después, hay pasos que dar para poner en valor el patrimonio cultural municipal, sin miedos y con ambición.

Comienza estos días la Feria y Fiestas de Tomelloso, que culmina con la Fiesta de las Letras que, a pesar de ser un evento tradicional, en el que se han intentado ciertas innovaciones, no puede ser comparado a otros en la región y es que Tomelloso ha tenido siempre un orgullo grande por completar esa dialéctica de ser pueblo trabajador y al mismo tiempo culto. Seguramente esas raíces se remonten al liberal Francisco Martínez Ramírez, no en vano, un incitador de algunos sueños que posteriormente impulsaría Francisco García Pavón, que da nombre ni más ni menos que al edificio de la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla-La Mancha, con todo lo que supone de carga simbólica. Martínez Ramírez nunca concibió el trabajo sin la cultura, porque la cultura y el amor por la belleza debía regir el futuro de Tomelloso e impulsó el Orfeón de Tomelloso, ciclos de conferencias, academias obreras, la creación de periódicos para todos los públicos…

La belleza de Tomelloso y la belleza serena de lo sencillo y sus gentes está desde hace unas semanas presente de manera formal en el Museo Nacional Reina Sofía con la incorporación a través de los retratos que hizo Antonio López García de sus padres y sus abuelos (de 1955 y 1956 respectivamente). Esto viene a confirmar la importancia de Tomelloso en el mundo artístico, pero que sus miradas, sus gentes en el pincel de Antonio López García, se sitúen en uno de los 10 museos más visitados del mundo y el tercero de Europa, junto al Louvre, el Hermitage o al Metropolitano de Nueva York en 2022, y por delante de los impresionantes Museos Vaticanos es un regalo la historia local. Que Sinforoso y Josefa, Antonio y Carmen, formen parte de una de las colecciones de arte más importante del mundo, pone a Tomelloso en un lugar privilegiado en el museo y en la historia del arte español del siglo XX.

En el informe de Salvador Nadales señaló que estos aspectos humildes y cotidianos, son algunos de “temas de esos años centrales de la década de los cincuenta están aún muy vinculados al Tomelloso natal de López quien retrata a esas parejas abstraídas, de aire enigmático, que nos remiten a un mundo conocido”. A pesar de ello, ha trascendido que López García reclama mayor obra de su tío en la colección y la visita.

En el Reina Sofia y en relación con Tomelloso no solo encontramos la obra de Antonio López García, también la famosa fotografía del Premio Nacional Ramón Masats en Tomelloso, una pieza de Antonio López Torres de 1972 que entró al Museo en 1988 titulada “Casa de Tomelloso con campo y árbol”. Además, el Reina Sofía guarda el archivo artístico de Dionisio Cañas, que tal y como define el Museo en su web: ”aporta un abundante fondo documental vinculado a la trayectoria del artista y a la historia de Estrujenbank, que permite adentrarse en la base del entramado del arte más arriesgado de la década de 1990 en el panorama español”.

Se ha trabajado mucho y bien en los últimos cuarenta años. Todos los alcaldes y concejales de cultura se han esforzado por impulsar y sostener una identidad cultural sin igual en La Mancha, y aunque hoy lo veamos algo anquilosado en el pasado, el Museo López Torres fue pionero en nuestro territorio impulsado por Clemente Cuesta y Pedro Carrasco. Javier Lozano puso en valor uno de los símbolos de la ciudad, la Posada de Los Portales e impulsó la construcción del Teatro Municipal que ya pondría en marcha Ramón González y terminó de consolidar Carlos Cotillas que apostó también por mejorar el Museo del Carro. Hoy, con la polémica llegada de las dos esculturas de López García, y que han sido colocadas junto a Museo Antonio López Torres, se debate de qué forma aprovechar el papel de Tomelloso en una de las artes más populares del siglo XX, pues las infraestructuras culturales necesitan contenidos de calidad y una buena comunicación cultural y turística. Es el momento de consolidar esa narrativa.

Antonio Rodríguez Huéscar, gran filósofo español que vivió cinco años en Tomelloso, amigo y defensor de la humanidad de la obra de López Torres, escribió que: “hay en López Torres, en efecto, un gran respeto por el hombre, por su dignidad, unido a su mencionado temple reverencial ante la Naturaleza y, sobre todo, por el hombre sencillo del agro y por sus humildes quehaceres. Un respeto que se diría doblado de amor, sobre todo cuando esas personas son niños. Pero estos sentimientos parecen extenderse también a los: animales y a las cosas todas. Pinta con el mismo amor al viñador preparando su almuerzo, al pastor descansando, a unos niños que juegan o recogen hierba, unos burros pastando, la mula, al carro con el hato al lado, los cacharros, los trebejos, casitas, quinterías, bombos, en la lontananza, el pozo de la era, viñedos, melonares, encinares, mieses, cardenchas, yerbezuelas, guijarros, rastrojos, barbechos, la lejana serrezuela azulenca, violeta y rosa: los anchurosos campos, en suma; o la tenue nubecilla en el cielo impoluto, o la luz gris-perla del nublado, o el charco que la refleja, engastado en el rojo terruño recién llovido.”

En la definición del filósofo de Fuenllana se refleja cómo Antonio López Torres ha conservado mejor que nadie el patrimonio inmaterial y material de Tomelloso, bombos, cuevas, mulas, viñadores y en la estrategia de promoción de la ciudad, puede ser de justicia iniciar conversaciones con el Ministerio de Cultura y los grandes Museos nacionales para que la obra de Antonio López Torres pase a ser Patrimonio Nacional, y por qué no el Reina Sofía, tenga una sala en Tomelloso, o por qué no tener en Tomelloso un Museo Nacional que si nos convierta en visita obligada. Hace no mucho en una conversación con Antonio López, me comentaba lo necesario que era intervenir con una conservación curativa y preventiva en las tablas de su tío, antes de que se pudieran perder. Seguramente sea un buen momento para establecer contactos con instituciones nacionales con más medios y aprovechar para mostrar al mundo la joya de Museo que guarda Tomelloso. Parecen locuras, pero bien le vendrían a Tomelloso, más allá del turismo, para la dinamización de sus productos y proyectos industriales y agroalimentarios, ocupando el lugar en La Mancha que merece y protegiendo su patrimonio más importante.

Un problema importante es que Tomelloso carece de contenidos de calidad para el turista, de investigación real sobre su historia aplicada a la medición cultural y turística, y pocos se embarcaron en la larga tarea de investigar, con alguna ayuda o ninguna. Los bombos son extraordinarios sobre los que apenas existe interpretación, también las cuevas, construcciones únicas que tienen importante potencial, así como el arte, el urbanismo y el paisaje vitivinícola. Todo esto hay que interpretarlo e impulsarlo. Dionisio Cañas estudió la posguerra en Tomelloso y se le apoyó decididamente para realizar un trabajo casi antropológico. Lorenzo Sánchez hizo lo propio con la geografía, así como otros muchos investigadores que han ido recuperando fragmentos de la historia local, destacando la labor lenta del responsable del Archivo de Tomelloso, Vicente Morales Becerra. La integración de labor y arte también ha llegado a la empresa, siendo una de las más grandes empresas de la ciudad, promotora de un gran certamen artístico y cultural y un museo propio, el Infanta Elena de Arte Contemporáneo, impulsado por la Bodega Almazara Virgen de las Viñas, que deja un importante poso no solo en importantes infraestructuras.

De Tomelloso se ha hablado y se ha escrito mucho. Se le respeta como ciudad, por su carácter emprendedor, por su potencia cultural y por sus luchas, habiendo sido uno de los núcleos más dinámicos de toda La Mancha desde principios del siglo XX. Sin embargo, carece de un gran espacio temático o Museo de historia contemporánea que interprete sus destacadas singularidades. En una visita da la sensación de que damos por hecho el espectacular crecimiento económico y social de la ciudad gracias al impulso de los alcoholes y los vinos y cómo ello afecta a la significación actual de la ciudad. Todo hay que explicarlo y hacerlo bien, porque sin este impulso agroindustrial no hubieran surgido las obras de López Torres y García y tantos otros.

Es sabido que la ciudad cuenta con un ejemplo de progreso económico y social en la obra de Francisco Martínez Ramírez, cuyo esfuerzo fue único y singular; un patrimonio literario único vinculado a las tradiciones populares como el de Francisco García Pavón y Eladio Cabañero; la mejor colección de poesía iberoamericana íntegra que Dionisio Cañas donó a la ciudad recientemente; una tradición artística liderada por los López Torres y López García que muestran los valores del ser humano y el arte en el siglo XX, no solo por su producción artística sino por sus peripecias vitales y estéticas, que reflejan lo mejor del ser humano y que han influido en una gran cantidad de artistas llenando la ciudad de arte.

Existen hoy proyectos inacabados, como la musealización de la Casa del Gallego que ha dejado a medias el anterior equipo de gobierno, la renovación de la biblioteca municipal, el impulso del turismo literario desde Cervantes a García Pavón, la reconfiguración del mercado de abastos, entre otros. Seguramente este es el momento idóneo para revisar la estrategia cultural y turística de la ciudad y establecer alianzas con centros culturales nacionales e internacionales para poner a Tomelloso definitivamente en el mapa.

El nuevo alcalde, Javier Navarro Muelas, por su amor a Tomelloso y sus valores va a ser quien ordene todo esto y potencie de una vez por todas lo que los anteriores alcaldes han dejado abierto en forma de infraestructuras. Inversiones muy importantes que hoy deben ordenados e impulsados con contenidos y acuerdos ambiciosos, donde tengan cabida las tradiciones históricas, los creadores actuales, los bombos, las cuevas, los símbolos de la tradición histórica a casi 500 años de la fundación. Tomelloso podría incorporar los bombos como patrimonio mundial de la humanidad y ya hubo intentos.

Para terminar, coincido con Jaime Quevedo Soubriet, que este año ha sido pregonero de la feria quien, por cierto con su interesante y admirable proyecto editorial y periódico animó vocaciones manchegas, con otros ya desaparecidos como Pablo Ortiz Perona “Pasos” o Paco Rosado de Cuadernos Manchegos que formaron parte de la mejor tradición cultural de Tomelloso, en que no podemos dejar perder el tren, y seguramente sean los proyectos a los que hacíamos referencia más arriba los que justifiquen que Tomelloso necesita un tren, que recorra los viñedos fruto del trabajo y esfuerzo de sus gentes y disfrute del mejor arte contemporáneo, el vino y las tradiciones más ancestrales de La Mancha y de España.

Nuestra España de las Autonomías inacabadas

Por Antonio Marco

Publicado en El Decano de Guadalajara el 21 de agosto de 2023

Gabriel Jackson fue un importante profesor e historiador norteamericano que dedicó gran parte de su esfuerzo y trabajo al estudio de la Historia moderna y contemporánea de España, hasta convertirse en un reconocido hispanista y adquirir la nacionalidad española en el año 2005. Había nacido en 1921 y ha muerto hace poco más de tres años, a los 98 de edad.  Recién graduado, becado con otros jóvenes estudiantes, viajó a Méjico en 1942 y allí entró en contacto con exiliados republicanos españoles, algunos de ellos importantes protagonistas durante la época de la II República y Guerra Civil españolas, sintiéndose atraído desde entonces por nuestro país y su reciente historia. Su obra más importante y famosa, publicada en 1965,  es La República española y la guerra civil, 1931-1939, editada originariamente en inglés en EEUU, en castellano en Méjico en 1969 y por fin en España en 1976, muerto ya el dictador Franco. Esta obra fue en su momento un afortunado revulsivo frente a la falseada y ocultada historia oficial y académica de la Dictadura.

Curioseando estos días de tórrida canícula en los estantes de mi biblioteca, bien abastecida sobre todo de libros dedicados al mundo grecolatino pero también de otros de más actualidad, tropiezo con el libro de Gabriel Jackson Memoria de un historiador, en la edición española de editorial Temas de hoy de 2001. Jackson la publicó por vez primera en 1969 en inglés en Estados Unidos, resultando una especie de autobiografía. Esta obra no pudo publicarse entonces ni durante el franquismo en España por las exigencias de la censura del Ministerio de Información y Turismo de la época, que parecía ser una pequeña rendija en el duro sistema de censura dictatorial. Se publicó por fin en España en 1993, con algunas correcciones y ampliaciones necesarias después de tan larga espera, con el título “Historia de un historiador”.  Me animó a hojear y ojear esta obra, oculta entre otros muchos libros, la apetencia de escapar por una vez de la historia antigua a la que dedico mis principales lecturas y afanes y el deseo de conocer la visión que un historiador extranjero, amante de España pero sin los condicionantes de un nativo, tenía de una época tan importante y de tanta actualidad para nosotros como la descrita. Es un libro interesante porque Jackson, becado por la fundación Fullbright, estuvo largas temporadas en España desde los años 50, investigando los archivos hasta donde le permitieron las autoridades y censuras del momento y entrevistando en España y fuera de España a decenas de personalidades y protagonistas de aquellos difíciles años de uno y otro bando. Pensaba Jackson que la historia fría de los documentos debe ser vitalizada, animada por los testimonios personales de quienes fueron sus protagonistas. Historiadores antiguos como Polibio fueron de la misma opinión y valoraron grandemente el relato de los testigos. Merece la pena conocer el testimonio de historiador tan importante y la visión que obtuvo de aquella España, por ejemplo del impacto que en él tuvo  la pobreza generalizada en la sociedad y en la calle y al mismo tiempo la dignidad que manifestaban los ciudadanos depauperados y cómo sedujeron al rico americano, la opresión permanente en todos los aspectos de un régimen que permitía pocas libertades, el poder también opresivo de un catolicismo tridentino omnipresente, el odio al rojo vencido,  la indolencia de la administración; todo ello sin cargar ninguna tinta, sino con la objetividad fría de un historiador que quiere ser sincero y que supo reconocer el error de apreciación cuando se equivocó. Tan atraído se sintió por nuestra patria y nuestra forma de ser que decidió pasar gran parte de su jubilación viviendo entre nosotros, en Barcelona, hasta que, sintiendo próximo el fin de su vida, decidió volver a EEUU con su familia.

Pues bien, esta España que conoció y describió, poco tiene que ver con la España de hoy, fruto de la evolución de un progreso enorme en todos los aspectos de la vida socioeconómica  y política, a partir de la instauración de la Democracia: un gran desarrollo económico, un gran desarrollo social y político con la recuperación de las libertades y la instauración de la democracia, un gran desarrollo educativo y cultural. El propio Jackson vivió también intensa y felizmente esa evolución que deseó y que en alguna ocasión anunció.

En sus viajes por las diversas regiones españolas, del País Vasco, a Cataluña, Andalucía, Madrid o Aragón, observó también las peculiaridades y diferencias entre los territorios. Constata que su integración sin reticencias en un conjunto nacional, es un problema muy antiguo, muy vigente y muy importante, sobre todo allí donde la lengua propia tiene un fuerte arraigo como en Cataluña. Quizás no todos estemos de absoluto acuerdo con algunas de sus apreciaciones, que no parecen fruto de una detenida y profunda atención a la cuestión. Pero sí es de agradecer la tranquilidad y serenidad con la que trata el asunto de las “autonomías” y el deseo de que la Constitución del 78 sea el marco y el instrumento para estructurar una realidad política tan compleja. Jackson calificó este asunto como una de las tareas más importantes y difíciles de resolver en nuestro país.

No me resisto a reproducir una cita del final de esta obra que comento, la cita de  un historiador honrado y prestigioso, ajeno por ser extranjero y propio y cercano por su cariño a España y nacionalización, que vivió con ilusión el nacimiento de las “Autonomías”:

“La aplicación de la fórmula autonómica a todo el Estado, no solo a las nacionalidades históricas, demuestra que la prosperidad y la unión consensual de España depende de una descentralización que otorga poderes locales también a Andalucía, Valencia, las Canarias las Baleares y a  los grandes municipios; en resumen, una especie de desarrollo federal que permite una serie de matices nacionales y culturales sin que el Estado vuelva a la situación de reinos de taifas de principios de la Edad Media. Conozco demasiados españoles que piensan que el “Estado de las Autonomías” y el concepto de “nación de nacionalidades” es una broma o batiburrillo. Pero en el mundo euroasiático de estados centralizados –muchos de los cuales reprimen a las minorías nacionales- España ofrece un ejemplo admirable y admirado de las esperanzas de pacífica cohabitación en el mismo territorio de diferentes grupos nacionales y étnicos”.

Ciertamente, en los años transcurridos desde que se aprobó nuestra vigente Constitución y desde que Jackson escribiera estas palabras, el Estado de las Autonomías ha tenido un grandioso desarrollo que ha proporcionado enormes beneficios a todos los españoles. También es cierto que ese desarrollo no ha estado exento de oposiciones, tensiones e incomprensiones, algunas de enorme gravedad y sigue siendo en parte una cuestión sin resolver definitivamente. El nacionalismo violento y asesino de ETA echó un cruel pulso a la sociedad y al Estado, que produjo mucho sufrimiento hasta que finalmente perdió y desapareció; el nacionalismo insensato y separatista reciente de importantes sectores catalanes, pero no todos ni la mayoría, también se ha enfrentado en los últimos años al Estado ilegalmente y en ocasiones violentamente, por lo que sus líderes han sido juzgados y condenados; el conservadurismo más rancio y tradicional español también se opone con ira a cualquier avance en el desarrollo de las autonomías del Estado propuesto por el gobierno, al que califican con gruesos adjetivos de traidor y rompedor de la unidad de la Nación, y proponiendo una pretendida unidad eterna y esencial que sólo existió en los momentos de monarquía absolutista o dura dictadura franquista.

Como consecuencia de las últimas elecciones y sus resultados, para muchos imprevistos, que no conceden a los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, una mayoría suficiente para formar gobierno, nos encontramos en un momento de especial complejidad en el que los grupos más nacionalistas, sobre todo catalanes, creen tener una gran oportunidad de avanzar en sus irreales propuestas independentistas. Mientras al grupo Popular ni siquiera el acuerdo o ayuda del ultraderechista VOX le resulta suficiente, el PSOE necesitaría, entre otros, los votos del grupo catalán independentista Junts, cuyo líder vive en Bélgica huido de la justicia española y del que otros dirigentes fueron juzgados y condenados en España por sus acciones radicales e ilegales pretendiendo alcanzar una independencia imposible. Vivimos, pues, un momento políticamente muy complicado, en el que creo que debería imponerse una tranquila y correcta lectura de la historia reciente y antigua, una correcta y sosegada lectura de la realidad social y legal vigente y una correcta y realista lectura de qué oportunidad es la que realmente se abre, para evitar sufrimientos innecesarios, porque algunas de las exigencias anunciadas son sencillamente imposibles.

En mi opinión, que creo y deseo que sea la de la mayoría de los ciudadanos españoles, la unidad de la nación es tan firme y segura ahora como lo ha sido desde el momento de su existencia, no existe ningún derecho de autodeterminación de los pueblos de España sea cual sea su definición, la Constitución del 78 ha demostrado ser un poderoso instrumento de modernización y sigue vigente al margen de que necesite algunos retoques y actualizaciones incluso en la definición del Estado de las Autonomías; la Constitución del 78 permite todavía avanzar y profundizar en la definición de las Autonomías, de sus gobiernos y de la relación con el Estado; es una enorme irresponsabilidad tensar la cuerda de la “oportunidad” y alimentar propuestas imposibles de autodeterminación e independencia entre la población, a veces muy fácil de manipular y desinformar; a sensu contrario, es una enorme irresponsabilidad negar la realidad de las peculiaridades regionales, llámense como se llamen,  y considerar al adversario como un traidor al que hay que batir y si es posible abatir; ni se puede negar la realidad autonómica ni se puede prometer la autodeterminación de ningún territorio nacional. Todas estas afirmaciones tan apodícticas y contundentes pueden ser probadas con sólidos argumentos para los que no hay ahora ni espacio ni tiempo. Por todo ello si la mayoría de los ciudadanos de España coincidimos en estos principios básicos, los partidos que nos representan a todos los españoles deberían trabajar de manera muy especial para hacer realidad estos principios, al margen del resto de otras grandes y básicas diferencias ideológicas propias de una sociedad compleja. En ese contexto han de ser posibles los acuerdos necesarios entre todos los grupos políticos españoles sea cual sea su posición sin reticencias ni insultos y posturas radicales.

Gabriel Jackson intuyó la importancia y dificultad del desarrollo de la cuestión autonómica, pero en su optimismo no pudo prever el absurdo momento actual, como tampoco pudo imaginar el avance en todo el planeta, también en España, de posturas conservadoras y de ultraderecha aterradoras después del lamentable siglo XX que estudió y le tocó vivir. En política general este asunto del avance de la ultraderecha, que pone en peligro la propia democracia y libertades necesarias para un adecuado desarrollo personal social y que en Europa ataca al afortunado “estado de bienestar”, es el asunto más grave que afecta al desarrollo sociopolítico de nuestro tiempo, pero este es asunto para tratar otro día.

El hombre que parecía inmortal

Por Jesús Fuentes Lázaro

Publicado en El Español el 15 de agosto de 2023

Este, sí, parecía inmortal. Nos habíamos acostumbrado verle por las calles de la ciudad, o en actos públicos, con su imagen de ídolo cercano y su figura real: huesudo, musculoso y satisfecho por los triunfos que alguien como él, humilde y pobre, había conseguido. Se le llamó Federico Martin Bahamontes y con su fallecimiento termina una época, el tiempo de un país necesitado de héroes que alumbraran la gris realidad de una guerra civil omnipresente, las represiones posteriores, las miserias seculares y las rutinas de una dictadura aislada.

En ese panorama apareció él, de la nada, subiendo las cuestas empedradas de una ciudad de provincias a la búsqueda de cualquier forma de sustento. Vivió en uno de los barrios pobres de la ciudad. Cerca del mercado en el que traía y llevaba frutas y verduras. En la ciudad de los años cincuenta e inicio de los sesenta, todo era desvencijado, como de siglos pasados. Galdós, cuando llegó a Toledo, la definió como «ilustres escombros, destinados a ser nido de lagartos o de arqueólogos». Urabayen habló de ciudad muerta. Tan solo el poeta Rilke y Federico Martin Bahamontes se ilusionaron con ella. El poeta, porque vivía en la ciudad pintada por el Greco, Bahamontes porque en Toledo se sentía querido y respetado, que era la máxima ambición de un pobre en el Toledo de la posguerra. Tal vez por eso unió su destino a la ciudad y no se marchó a Madrid, que es lo que hacen los toledanos cuando se sienten ricos o famosos. Reflejos, aún no superados, del caciquismo de la España de la Restauración: la vida en Madrid, las fincas, el dinero o el manejo de la política en La Mancha.

De los barrios más humildes procedían los hombres que trabajaban en el abigarrado mercado de abastos, descargando banastas de frutas y de verduras como él hacía. Los habitantes de estos barrios se despertaban con el ruido de la sirena de la Fábrica, que anunciaba el comienzo de las actividades laborales. Dos horas más tarde, quien movilizaba al resto de la población, sobre todo mujeres, era el repique que, monaguillos y sacristanes, arrancaban de las variadas campanas de la ciudad que convocaban a las misas ordinarias. Esas cadencias discordantes son las que exhibía Federico subiendo a las montañas. Su figura, escalando, tenía algo de espiritual, de ascenso místico desde la pobreza de una vida hacia un lugar indefinido. No es de extrañar que se convirtiera un ídolo para una España necesitada de alegrías. Para más énfasis le pusieron el sobrenombre de Águila de Toledo, en referencia evocadora al imperio de Carlos V. La repetición de sus hazañas desembocaría en el triunfo en el «Tour de Francia». Culminaba el camino iniciático del héroe que los españoles necesitaban para escapar de la espesa realidad cotidiana.

Cuando terminó su dedicación profesional, ya convertido en mito atemporal, se transformó en comerciante. En la Plaza de la Magdalena, a unos pasos de Zocodover, abrió un gran comercio de bicicletas y productos de deporte. Un espacio deslumbrante de provincias, con la ventaja de que se podía ver, aunque fuera de reojo, al mito próximo, circundado por las aureolas de sus hazañas. Los niños de entonces soñaban que sus padres les compraban una bicicleta o cualquier otra prenda de deporte en la tienda de Bahamontes, creyendo que así resultaría más fácil repetir sus heroicidades.

Federico Martin Bahamontes ha tenido una existencia, pensamos, que feliz y larga. La realidad, sin embargo, desmonta todas las ilusiones, incluidas las infantiles. Los mitos del deporte o de cualquier otra actividad adquieren la condición de estereotipos. Y los estereotipos no son más que ilusiones ficticias para consolarnos con la idea de una inmortalidad posible.

Cultura y reto demográfico. Un paseo con Unamuno por La Mancha

Por Santiago Arroyo Serrano

Publicado el 01 de agosto de 2023 en el diario Lanza

Todo ello es urgente hacerlo por unanimidad, con un pacto de estado, regional y provincial desde el mundo rural, pues las políticas que se diseñan desde las grandes capitales no son efectivas cuando lo que se trata es de utilizar la cultura como elemento para el desarrollo personal, territorial, social, económico, turístico y es de esos valores de los que nos tenemos que enorgullecer si queremos revitalizar nuestra tierra, nuestro paisaje literario y nuestra historia, en diálogo auténtico con los que han decidido quedarse y los que desearán volver a invertir recursos y revivir nuestros pueblos que aún tienen mucho futuro, que necesitan sellos y avales de la UNESCO, pero también ilusiones y sueños de jóvenes que quieran proyectarse y arraigarse en sus pueblos, porque así el mundo será también algo mejor

Al finalizar la anterior legislatura, el pasado febrero, la Diputación de Ciudad Real anunció la creación de una Cátedra para estudiar científicamente la despoblación. La Junta ya contaba con un Comisionado para el Reto Demográfico dependiente de Vicepresidencia Primera. El nuevo presidente de la Diputación, Miguel Ángel Valverde, ha hecho hincapié en este problema en su investidura, que se intensifica y acelera para un buen número de pueblos de la provincia. El nuevo organigrama de la Diputación de Ciudad Real incorpora el Reto Demográfico como una de las competencias fundamentales de la institución provincial, lo que lo eleva a rango de política fundamental durante los próximos cuatro años. Su responsable será la también alcaldesa de Argamasilla de Alba, Sonia González Martínez, que tiene ante sí un reto inmenso.

Es paradójico que en las ciudades el problema sea que las viviendas son cada vez más costosas y pequeñas como muestran estudios muy recientes y por el contrario, en los pueblos las viviendas, que las hay en cantidad y tamaño, no tengan quien las habite. Mucho tiene que ver la sociedad de consumo y las nuevas formas de relacionarnos y de experimentar el ocio, pero es cuestión además de valores y visiones del mundo, que cambian a gran velocidad.

Miguel de Unamuno, que amaba los paisajes españoles, como otro ilustre manchego, Fray Luis de León, de vez en cuando buscaba la paz en la España rural, publicaba en 1913 su artículo “Por capitales”, donde reflexionaba sobre lo que denominaba “pereza espiritual”, al hablar de las posibilidades de las ciudades en la periferia, señalando que sus viajes “por nuestras capitales” le llenan “de cierto pesar no exento de hondas inquietudes”, porque cuando en aquel tiempo las capitales de provincia eran abandonadas por muchos jóvenes buscando una vida mejor (o diferente) en las grandes ciudades, apunta Unamuno que era habitual escuchar en estos lugares alejados de Madrid ciertas lamentaciones recurrentes: “Esto está muerto; aquí́ a nadie le interesa nada; esto es un desierto; esto es un dolor; aquí́ no se puede vivir; hay que marcharse; aquí́ no hay sino baja politiquilla; aquí nadie lee nada…” y en efecto, muchas de las personas con mayores inquietudes han tenido que salir a desplegarlas y ejercitarse lejos de sus lugares de origen en la periferia de las provincias que lentamente se van despoblando. Sea cual sea la disciplina que atraiga a las personas jóvenes, la diferencia es que antes los pueblos eran una referencia y siempre se volvía, incluso emocionalmente como a la Feria de la criptanense Ana Iris Simón, pero cada hay más idas que venidas de los hermosos y pacíficos pueblos manchegos.

Decía Unamuno que en los “ámbitos tranquilos y soñolientos de provincia, el que no necesitando trabajar demasiado no se da al juego, a la bebida o la lujuria, se da a ver pasar estúpidamente las horas” y continúa exponiendo que “es empresa terrible la de agitar esas ciudades y mantenerlas despiertas”. Imaginamos cuando Unamuno habla de ciudades de provincia las oportunidades eran menores, recogiendo hoy, gracias a la gran cantidad de servicios disponibles incluyendo la Universidad, a muchas personas jóvenes y no tanto que buscan el dinamismo y agilidad de lo urbano frente a la calma y lentitud del mundo rural provincial. Han ido saliendo, como muestran los datos, de esas pequeñas poblaciones en los extremos provinciales o sin posibilidad de crecimiento para formarse y construir su proyecto personal desde la capital.

Muchos los ejemplos hasta la llegada de la Universidad a las provincias, evidencian que, como planteaba ya Unamuno hace más de un siglo, “los que se interesan por esos altísimos intereses, de ordinario emigran y se reúnen en las grandes capitales. Los artistas, literatos, hombres de ciencia, filósofos, etc., se van, aquí́ en España, a Madrid”, hoy incluso van y vienen con los aves. Surge el problema fundamental que también hoy aqueja a la juventud cuando se les pregunta: “los que se quedan en provincias, o por necesidad o por su gusto, suelen verse aislados”, y es frente a esa sensación de aislamiento frente a la que hay que intervenir, a menudo con mejor transporte interprovincial, con mayor formación y con una oferta mayor de oportunidades de cara a que la vida que atraiga a las mentes más inquietas no esté únicamente en un lugar. Para ello es necesaria mucha cultura y educación. No me cansaré de repetirlo con el Rector de Salamanca.
Unamuno destacaba también otro mal grave, “que nuestra vida interprovincial es muy escasa. Casi todos los que trabajamos desparramados por la cultura patria nos comunicamos, cuando lo hacemos, a través del centro”. En nuestra provincia, por poner un ejemplo, ir de Valdepeñas a Tomelloso en transporte público es casi un milagro, y no digamos de Villanueva de los Infantes a Campo de Criptana, por poner solo dos ejemplos. Otro hecho evidente es que es mucho más sencillo viajar de Ciudad Real a Cuenca pasando por Madrid. La falta de comunicaciones nos limita mucho, pues esa vida interprovincial nos enriquecería cuando todas las facilidades son para ir a Madrid o a las capitales de provincia con el consiguiente impacto económico de las localidades más pequeñas, incluso para el turista, donde no hay más que ver el exitoso Tren de los Molinos de Campo de Criptana, que viene lleno cada fin de semana. Unamuno terminaba su artículo defendiendo los valores de las provincias periféricas frente a Madrid, aconsejando a los jóvenes de provincia que “no se dejen ganar por Madrid, y no por aversión a la villa y corte, no, sino porque estoy convencido de que el porvenir cultural de España depende en gran parte de que logremos descentralizar la cultura.”

El alcalde de Tomelloso, Javier Navarro Muelas, ha propuesto convertir Tomelloso en ciudad universitaria, una utopía posible que tiene sus antecedentes en los esfuerzos del ilustre hijo Francisco Martínez Ramírez “el Obrero de Tomelloso”, que ya impulsó con su Círculo Instructivo del Obrero en el actual Casino de Tomelloso. Sin duda, la formación y transferencia de conocimiento a ámbitos como la agricultura, el turismo, la cultura que pongan el foco en la mejora de la calidad de vida son esenciales y es lo que necesitamos, para incrementar la participación social. Si entramos en la dinámica de que no se impulsan iniciativas culturales y sociales porque hay poca población los pueblos acabarán siendo lugares desiertos urbanística y emocionalmente y no me refiero a un concierto o dos al año, se necesitan actividades permanentes para consolidar la población y canalizar sus inquietudes, en los que tal vez la figura de las Universidades Populares tiene que jugar un papel protagonista. Las ciudades cada vez son más tristes y en las zonas no urbanas está por impulsar proyectos viables en materia de empleo, cultura, educación y programas europeos, que valoran mucho las apuestas por el desarrollo rural. Todas las administraciones deben impulsar decididamente la alegría en nuestros pueblos frente a la decadencia material de las ciudades y reflexionar sobre las causas del no retorno de la juventud que sale de los pueblos, el desinterés por el patrimonio y los valores identitarios e históricos. Cada vez hay más viviendas en venta en La Mancha y las que hay son más viajes y la baja demanda se acelera. Otro problema al que prestar atención.

Hay estudios, análisis y grupos de investigación que nos muestran las claves para fortalecer el vínculo con nuestras raíces y lograr la permanencia en las áreas no urbanas, como el trabajo con las familias, la importancia de las nuevas oportunidades de empleo híbrido urbano-rural, los incentivos fiscales puestos ya en marcha y el apoyo a empresas que se instalen en dichos territorios. Todas las soluciones superan la duración de una legislatura, por eso hay que tener altura de miras. Además, la mejora urgente de las telecomunicaciones y medios de transporte, el impulso de la iniciativa privada con estrategias de cooperación desde lo público para no perder el poco patrimonio público y privado que atesoramos, la comunicación de los servicios públicos existentes y el bienestar de nuestros pueblos, potenciando el ocio y las relaciones, dinamizando el entorno y poniendo en el centro la puesta en valor del patrimonio cultural.

Todo ello es urgente hacerlo por unanimidad, con un pacto de estado, regional y provincial desde el mundo rural, pues las políticas que se diseñan desde las grandes capitales no son efectivas cuando lo que se trata es de utilizar la cultura como elemento para el desarrollo personal, territorial, social, económico, turístico y es de esos valores de los que nos tenemos que enorgullecer si queremos revitalizar nuestra tierra, nuestro paisaje literario y nuestra historia, en diálogo auténtico con los que han decidido quedarse y los que desearán volver a invertir recursos y revivir nuestros pueblos que aún tienen mucho futuro, que necesitan sellos y avales de la UNESCO, pero también ilusiones y sueños de jóvenes que quieran proyectarse y arraigarse en sus pueblos, porque así el mundo será también algo mejor.

* Profesor del Departamento de Filosofía, Sociología, Antropología y Estética de la UCLM.

El presidente de la sección de Lengua y Literatura de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla la Mancha, Rafael González Cañal, es nombrado presidente de la Asociación Internacional Siglo de Oro

Publicado por UCLMtv el 21 de julio de 2023

El profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y Presidente de la sección de Lengua y Literatura de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla la Mancha, Rafael González Cañal, ha sido nombrado presidente de la Asociación Internacional Siglo de Oro, la organización que reúne a especialistas de todo el mundo en la cultura de España y del mundo hispánico en los siglos XVI y XVII.

El catedrático de Literatura Española en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) Rafael González Cañal es el nuevo director de la Asociación Internacional Siglo de Oro, la organización de carácter científico y profesional fundada en 1987 con el propósito de impulsar el estudio y la investigación sobre la literatura, la lengua, el arte y la civilización en España y en el mundo hispánico durante los siglos XVI y XVII, así como facilitar y difundir la información científica entre todos sus miembros.

El nombramiento de Cañal al frente de la Asociación Internacional Siglo de Oro, que reúne a investigadores e investigadoras de todo el mundo, se ha hecho efectivo en el décimo tercer congreso de la organización, celebrado en la Universidad de Oviedo.

Especialista en teatro y poesía del Siglo de Oro, ha editado diversas obras de escritores de esta época como Rojas Zorrilla, Enríquez Gómez, Lope de Vega, Mira de Amescua, Cervantes o el conde de Rebolledo, González Cañal es autor de tres catálogos de fondos teatrales y de una bibliografía individual de Rojas Zorrilla, realizada en colaboración con otros investigadores.

En la actualidad, compatibiliza la investigación con la docencia en la Facultad de Letras del Campus de Ciudad Real. Codirige la edición crítica de las obras completas de Rojas Zorrilla (nueve volúmenes publicados) y la colección de comedias de Antonio Enríquez Gómez (doce comedias editadas). Es director de las Jornadas de Teatro Clásico de Almagro y presidente honorario de la Asociación Internacional de Teatro Español y Novohispano de los Siglos de Oro (AITENSO).

Raimundo Drudis, a un año de su desaparición el 20 de junio

Por Luis Arroyo Zapatero

RAIMUNDO DRUDIS (1930-2022)

A sus bien cumplidos 92 años nos ha dejado Raimundo Drudis, director por muchos años de la escuela de magisterio de Toledo, desde 1965 al 2000. Había nacido en 1930 en Pla de Santa Maria en Tarragona. Lo conocí en la primera junta de gobierno a la que acudí en el rectorado de la calle Paloma en octubre de 1985. Éramos todavía cuatro gatos entre decanos y directores y cabíamos en la sala de juntas. Entre personas de edades y formaciones tan distintas destacaba Raimundo por su carácter encantador y servicial, extraordinariamente educado y, por lo que después descubriría, el científico quizá más notable de la nueva Universidad. Me sorprendió cuando el rector Isidro Ramos anunció que la lección inaugural del curso sería impartida por Raimundo Drudis precisamente sobre la filosofía de la justicia de John Rawls.  Pronto aprendí que era un especialista en filosofía contemporánea con extraordinaria competencia en Wittgenstein, el austriaco que triunfó en Cambridge y a cuya obra, especialmente el Tractatus Logico-Philosophicus, se acercó Raimundo de la mano de su maestro Jose María Bochenski, catedrático de la Universidad suiza de Friburgo.  Quien se convertiría en su maestro era un personaje muy notable. Originario de las cercanías de Cracovia en tiempo de pertenencia a Rusia había estudiado derecho en Lemberg, (Liow) hoy Ucrania, la única gran ciudad que se va librando de la destrucción de la guerra actual, pero decidió ingresar en la orden de los dominicos. La guerra mundial le sorprende de profesor en el Angelicum de Roma y retorna a Polonia donde es hecho prisionero por los alemanes, pero logra escaparse y contactar con el ejército polaco en el exilio, quien le envía a la escuela de oficiales de que disponían en Escocia, donde permanece dos años  relacionándose con los profesores de las universidades de Oxford y Cambridge. En el año 1942 es nombrado Vicario del obispo castrense polaco y participa con él en la batalla de Monte Casino. Al terminar la guerra obtiene la cátedra de la Universidad Suiza de Friburgo. Era entonces el filósofo mejor informarlo de la Europa continental, pues la guerra había impedido la comunicación de lo que se producía en los años 20 y 30 en las universidades británicas y que él había conocido bien durante su estancia en Escocia. Hasta su muerte, Raimundo Drudis estuvo con él en permanente contacto discipular.

A esos años de estudio en Friburgo siguieron estancias en Viena y Munich disfrutando de becas del DAAD alemán y de la fundación Alexander von Humboldt. Su vocación por la filosofía de la ciencia se inició tempranamente cuando Miguel Sánchez-Mazas creó la revista “Teoría” en cuyo consejo de redacción participaba Raimundo Drudis con Carlos Paris, Gustavo Bueno y otros jóvenes prometedores. Todo fue bien hasta que cerraron la revista como consecuencia de la editorial publicada con motivo de la muerte de José Ortega y Gasset y de Eugenio d’Ors. La editorial terminaba exponiendo que ambos personajes “vivieron y desenvolvieron la parte más valiosa y fecunda de su obra y de su magisterio en un clima de libertad, elevación y dignidad cultural del que hoy no gozamos. Al perderlos se hace más profundo, más irresistible en nosotros la necesidad de recobrar este clima fuera del cual la vida de la inteligencia y del espíritu sufre como una planta sin sol“. Ni corto ni perezoso el régimen cerró la revista y Miguel Sánchez Mazas partió para un largo el exilio en Suiza del que no regresaría hasta principios de la democracia.

Justo antes de estos hechos los dos jóvenes filósofos se desplazado a Viena con la pretensión de reanudar relaciones con los pocos supervivientes del círculo de Viena, nombres hoy tan consagrados y conocidos como Ernest Topitsch o Paul Feyerabend, y muy especialmente de interés para Raimundo Drudis el catedrático de sociología August Kroll. Vivían en el sector de Viena ocupado por los soviéticos por ser todo más barato aunque se desplazaban a trabajar al centro que era zona de ocupación americana, en la que se podía conseguir de todo, pero lo que a ellos más interesaba era poder encontrarse con los viejos profesores cuya obra había sido brutalmente interrumpida con la anexión de Austria por Hitler en el año 1938. De todas maneras pudieron comprobar que en la Viena de ese tiempo les interesaba más el antiguo rector nazi Martin Heidegger y su filosofía de la existencia que cualquiera de las variantes que habían fructificado desde Viena  hasta Cambridge .

Su obra científica ha sido ingente y su capacidad organizativa impresionante. Alcanzó a editar por sí mismo la nueva vida de la revista de Sánchez Mazas ahora con el título “Aporia”. Pero el filósofo encontró su mejor acomodo en la educación, materia en la que había una gran tradición en la sociología alemana y que incluso resultó haber sido la vocación del gran Wittgenstein, maestro de escuela. Drudis obtuvo plaza en 1956 en la Escuela Normal de Maestros de Madrid desde la que se trasladó a Toledo y cuya dirección alcanza en 1965 y que no deja sino en el año 2000. En Toledo encontró la infraestructura y la autonomía de la que no dispondría nunca en ninguna plaza de Madrid, ofrecimiento que recibió en muchas ocasiones. Se vinculó muy especialmente a Salvador Giner y ha participado ampliamente en la construcción del profesorado de su materia. La Escuela de Toledo, hoy Facultad de Educación, debe mucho su solidez y oficio a los años de este longevo director.

El 1969 se suma con entusiasmo a la creación del Colegio Universitario de Toledo, de cuyo patronato formó parte y con mayor entusiasmo aún se entrega a las nueva Universidad de Castilla La Mancha y sirve con generosidad a la difícil tarea que iniciaba Isidro Ramos, el rector comisario por designación del gobierno regional de José Bono y Jose Maria Barreda. Llegado tres años más tarde el claustro constituyente resultó ser el miembro de más edad y por consiguiente fue el presidente de la sesión electoral de la que salí nombrado rector. En las horas siguientes en el viaje que juntos hicimos me dio valiosos consejos y lamento no haber seguido en particular el de tomar notas todos los días de los acontecimientos vividos, lo que entonces a mí me parecía de poco interés general, pero hubiera sido útil, aunque no fuera más que para no olvidar a nadie de los muchos que aportaron tanto a la construcción de la obra colectiva de la Universidad y también, si se terciaba, para ajustarle las cuentas algún gaznápiro.

Fue a propuesta de Raimundo Drudis como se fundó en Toledo en 1991 la Asociación de becarios de la Fundación Alexander von Humboldt, que reunió a cualificadísimos científicos de todos los campos en el palacio de Lorenzana con presencia del secretario de Estado Juan Rojo, y con Marino Barbero de presidente fue elegido Secretario General y reelegido hasta 1999. Fue un fructífero puente entre los científicos españoles y la presidencia de la Fundación coma y en muy buena parte por la amistad trenzada con Gisela Janetzke, Vicesecretaria General, una excelente hada madrina que hemos tenido los españoles y que nos sigue acompañando.

He tenido el privilegio de conversar con él con frecuencia en todos estos años tras su jubilación y hace unos meses le hablé del proyecto de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades para cuyo cuadro de honor proponíamos su nombramiento.  Se mostró encantado de acompañarnos y me llamó la atención de inmediato sobre la conveniencia de llamar al más sabio de los castellanomanchegos, Gonzalo Díaz, que cumplía en esos días próximos 90 años y así se hizo. En vísperas de la constitución de la Academia le llamé de nuevo, pero solo pude hablar con su hijo Fernando y en este tiempo falleció.

Creo que en su despedida bien podemos recurrir a Jorge Manrique y proclamar que

“aunque la vida perdió, nos dejó harto consuelo, su memoria”

Una versión abreviada se publicó en la Tribuna de Toledo el 29 de junio de 2022

Cosillas electorales

Por Francisco Javier Díaz Revorio

Publicado en el diario La Tribuna de Toledo el 2 de junio de 2023

Esta semana he atendido casi a diario a diversos medios interesados en cuestiones electorales, cosa que hago siempre con gusto entendiendo que forma parte de mi función, que más allá de las aulas debe extenderse a la explicación y divulgación de los temas que trabajamos, cuando hay interés social en ellos. Así que, aunque sea telegráficamente, dedicaré la columna de esta semana a lo que había previsto (que era lo relativo al voto por correo y los presuntos fraudes producidos), y quizá a alguna cosita más…
Comenzando por lo primero, hay que aclarar que tenemos un sistema bastante garantista y en el que no faltan controles y vías para la corrección y sanción del fraude. El verdadero problema de la posible compra de votos es que alguien esté dispuesto a vender su voto por 50 euros, lo cual no creíamos que pudiera suceder en un país occidental. Pero si esto sucede, puede darse el caso en el voto por correo e incluso en el voto presencial, como sabemos que ha sucedido a veces en otros países. Basta que alguien esté dispuesto a pagar por un voto ajeno y alguien a recibir por ceder el voto, a partir de ahí todo es posible y el sentido del voto se puede acreditar de mil maneras posibles. De nuevo, la clave está en la formación democrática, de la que creo que cada vez estamos más carentes. Dicho lo anterior, si la práctica demuestra que hay un pequeño «agujero» en nuestra regulación del voto por correo, hay fórmulas para resolverlo mediante una reforma o desarrollo más adecuado de la ley. En suma, sobre este tema, no creo que hayamos tenido ni tengamos un grave problema que ponga en tela de juicio la legitimidad de los resultados electorales, pero nunca de está de más observar y hacer el seguimiento de estas incidencias, valorando posibles reformas. En cuanto a las elecciones de julio… sin duda parece que van a ser singulares por varios motivos, y uno de ellos -hasta el punto de que parece ser la pregunta se la semana- es si cabe eximirse de la obligación de formar parte de una mesa electoral por vacaciones. La respuesta genérica es no, en principio solo son causas justificadas las previstas por la Junta Electoral Central en una Instrucción de 2011, y no está incluida esta. Ni creo que como tal deba estarlo, aunque en ciertos casos singulares no sería irrazonable la exención cuando existan gastos importantes y no reembolsables, a cuenta de un viaje contratado antes de la convocatoria electoral. Sería un caso próximo al de eventos familiares de especial relevancia, sí previsto, pero… para incluir los gastos vacacionales, la propia Junta tendría que modificar su instrucción. De momento, me parece que poco se puede hacer si se da el caso. Así que suerte a mis lectores y electores en el sorteo de las mesas… y otro día diremos algo más.

Patrimonio histórico responsabilidad común

Por Diego Peris

Publicado en el diario Lanza el 4 de junio de 2023

En España, en la segunda mitad del siglo XVIII, la consideración de la arquitectura registra importantes novedades que bien pueden resumirse en su nueva condición de responsabilidad socialmente compartida y políticamente tutelada. En efecto, la arquitectura va a tener una garantía de Estado, tanto por la formación de los arquitectos a través de las enseñanzas que imparte la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, como por la obra realizada con fondos públicos, controlando la calidad de los proyectos por medio de la Comisión de Arquitectura de aquella misma corporación

La legislación el Patrimonio Histórico Español tiene un importante desarrollo a lo largo de los siglos XIX y XX. Los avatares políticos, las diferentes decisiones de los gobiernos sobre el patrimonio de diferentes propietarios hace necesario replantearse la responsabilidad común para conservar y mantener un conjunto de bienes que consideramos valiosos para la comunidad.

En España, en la segunda mitad del siglo XVIII, la consideración de la arquitectura registra importantes novedades que bien pueden resumirse en su nueva condición de responsabilidad socialmente compartida y políticamente tutelada. En efecto, la arquitectura va a tener una garantía de Estado, tanto por la formación de los arquitectos a través de las enseñanzas que imparte la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, como por la obra realizada con fondos públicos, controlando la calidad de los proyectos por medio de la Comisión de Arquitectura de aquella misma corporación.

La Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985

La ley de Patrimonio Histórico elaborada en tiempo de la República supuso un avance importante en la forma de entender el patrimonio y en cómo abordar su conservación y restauración. La nueva legislación elaborada ya en democracia ha supuesto un avance importante en cuanto a los contenidos y actuaciones de la administración en esta materia. La Ley de Patrimonio Histórico español de 1985 dice en su artículo 36: «Los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español deberán ser conservados, mantenidos y custodiados por sus propietarios o, en su caso, por los titulares de derechos reales o por los poseedores de tales bienes. Cuando los propietarios no lo hagan la Ley permite a la Administración competente ordenar su ejecución subsidiaria. El incumplimiento de las obligaciones será causa de interés social para la expropiación forzosa».

Y posteriormente el artículo 39 dice: «Los poderes públicos procurarán por todos los medios de la técnica, la conservación, consolidación y mejora de los bienes declarados de interés cultural, así como de los bienes muebles incluidos en el Inventario General. Una responsabilidad compartida que la sociedad debe asumir para la conservación de un legado que considera colectivamente importante mantener».

Con la configuración del estado de las autonomías, las competencias en materia de patrimonio histórico fueron transferidas a las comunidades autónomas que las ejercen a través de la Consejería competente. En Castilla-La Mancha, en algún momento, lo fueron a través de la Consejería de Cultura y, en la actualidad, por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes en la que existe una Viceconsejería de Cultura responsable de estos temas. Una responsabilidad que le confiere la autoridad de decidir en temas patrimoniales de diferente índole y que le atribuye una responsabilidad esencial.

Los Bienes de Interés Cultural (BIC)

Para proteger los bienes que integran el patrimonio histórico y definir legalmente su condición, la Ley de Patrimonio Histórico establece la figura de Bien de Interés Cultural. Una figura que representa el reconocimiento de la sociedad del valor que tiene ese bien con sus consecuencias administrativas y una asunción de una responsabilidad sobre la conservación, mantenimiento y cuidado de este. En Castilla-La Mancha, a lo largo de los años, se han definido más de 600 Bienes de Interés Cultural lo que supone un importante patrimonio sobre el que se asumen responsabilidades comunes. Y esas responsabilidades, de acuerdo con la legislación vigente recaen esencialmente en la comunidad autónoma.

Unas responsabilidades que deberían tener importantes consecuencias, la primera de ellas es la de disponer de una estructura administrativa integrada por técnicos en diferentes áreas: arquitectos, arqueólogos, expertos en historia del arte y restauradores que sean referentes en el conjunto de actuaciones a realizar en la comunidad autónoma. Un conjunto de profesionales capaces de definir los criterios de actuación, los programas de conservación y trabajos en las diferentes áreas.

Y ello, ayudado por los órganos colegiados que reúnan a profesionales de primer nivel que puedan establecer criterios globales o analizar determinadas actuaciones que, por su complejidad, requieran esas aportaciones. Hay diferentes actuaciones en conjuntos históricos, en yacimientos, que requieren conjuntamente el trabajo de urbanistas, arquitectos, arqueólogos e historiadores, reconociendo la peculiaridad del trabajo de cada una de sus áreas en una voluntad de respeto mutuo y colaboración. El desarrollo legislativo ha ido conformando diferentes órganos colegiados que sería bueno revisar en su composición y competencias.

Proyectos con inversiones

El patrimonio histórico de bienes inmuebles, de ciudades históricas, de bienes muebles y de yacimientos arqueológicos requiere actuaciones de conservación, de restauración o rehabilitación. Y para ello son necesarios programas de inversiones que vayan, año a año, manteniendo ese valor que socialmente apreciamos. Un valor que es una seña de identidad esencial de nuestra comunidad y de la sociedad que, a lo largo de los siglos, lo ha construido y mantenido. Un conjunto de bienes que se han convertido en espacios en los que el poder tiene sus sedes como muestra de prestigio y reconocimiento, que hemos rehabilitado en muchas ocasiones para nuevos usos culturales y sociales.

Programas que deben tener una idea planificada para su desarrollo a lo largo de los años, que deben tener una continuidad y un compromiso desde las administraciones, especialmente desde la autonómica como máxima responsable. Se deberán realizar también actuaciones de las administraciones provinciales y locales y de los propietarios de los bienes como indica la ley. La definición el 1% (ahora 1,5%) cultural es sólo un camino de ayuda desde la estructura general de la administración. Pero desde la administración responsable debe haber compromisos estables e importantes para trabajar en la conservación del importante patrimonio de Castilla-La Mancha. Y tenemos la impresión de que ya han pasado muchos años sin que ese compromiso sea real y efectivo.

Las inversiones que llegan desde ámbitos próximos al turismo son buenas y bienvenidas, pero no pueden ni deben obviar la necesidad de apostar por compromisos reales y concretos en el mantenimiento del patrimonio histórico. Programas de restauración monumental, ayudas a la rehabilitación de los conjuntos históricos, programas rigurosos de excavaciones arqueológicas, estudio y catalogación de bienes muebles… deben tener planes con el respaldo económico necesario. Es la responsabilidad que las trasferencias en materia de cultura han otorgado a la comunidad autónoma. Y ello coordinadamente con ayuntamientos, diputaciones y con la gestión de recursos comunitarios debería estar dirigido desde los responsables de cultura en la comunidad autónoma.

El patrimonio histórico es un tesoro que nos identifica como comunidad, que es fuente de vida cultural, de posibles actividades sociales y en definitiva de la vida cultural de la comunidad a la que pertenecemos.

Calderón, Rojas Zorrilla y Coello, los ‘Carmen Mola’ del Siglo de Oro

Por A. Ruiz

Publicado en el diario Lanza el 4 de junio de 2023

El exitoso trío escribía a seis manos comedias dejando marcas propias de su autoría

Cuando se piensa en el Siglo de Oro a menudo salen a relucir los ‘roces’ y rivalidades entre grandes genios como Lope con Góngora, éste con Quevedo o Cervantes con el primero, pero curiosamente en la generación posterior, la encabezada por Calderón, existían unos lazos de amistad y camaradería que les llevó incluso a escribir comedias de forma conjunta.

A cuatro manos, aunque lo habitual era a seis, se elaboraron al menos ciento cincuenta comedias desde 1620, cuando comenzó a emerger esta forma de trabajar, hasta finales del siglo XVII y primeros del XVIII, estima Felipe Pedraza, director del Instituto Almagro de Teatro Clásico, que está inmerso en el estudio y análisis de estas obras de varios creadores, trabajando de forma coordinada con la Universidad de Valladolid que se ocupa de la estilometría que ayuda a clarificar marcas propias sobre la autoría de los textos.

“Muchas de estas piezas se han conservado sin nombre de autor, simplemente atribuidas a varios ingenios”, describe Pedraza, que cita entre los motivos de esta unión de fuerzas la celeridad con la que se reclamaba la creación de una nueva pieza, siendo muchas de ellas por encargo, y la motivación económica ya que no dejaba de ser “una forma de ganar dinero en poco tiempo puesto que las obras de teatro tenían su mercado y no estaban mal pagadas. Quien podía vender muchas obras de teatro vivía muy bien”.

Así mismo, unir varias plumas servía “de reclamo ante un público que podía estar interesado justamente en ver cómo autores, que conocía de forma independiente por sus obras por separado, trabajaban de forma conjunta”.

Se trata de un teatro para ser consumido de manera inmediata, escrito de manera rápida y con la intuición de lo que el público estaba deseando ver, destaca Pedraza, que indica que dentro del conjunto de estas piezas hay obras “desarticuladas, muy malas con las que se trataba fundamentalmente de ganar unos reales en un tiempo breve”, mientras que otras muchas son estimables y buenas, y algunas “tuvieron mucho eco y merecen una reconsideración”.

“Las que a nosotros de momento nos están interesando fundamentalmente son las entre doce y quince que escribió Rojas Zorrilla con otros poetas, que en buena parte son las mismas en las que también participó Calderón, dos nombres ilustres para la posteridad pero sobre todo para los espectadores del momento porque Calderón fue un autor que tuvo gancho durante dos siglos, al igual que Rojas Zorrilla. Es un corpus relativamente amplio, que no podemos abarcar en su totalidad en esta fase del trabajo, pero sí quisiéramos incidir sobre estos dos autores más trascendentales dentro del conjunto y su colaborador más asiduo que es Antonio Coello”.

Convencidos de que son “piezas interesantes y valiosas, vamos a publicar en el próximo tomo de la colección de ‘Ediciones Críticas’, tres obras escritas por Calderón, Rojas Zorrilla y Coello: ‘Los privilegios de las mujeres’, ‘El jardín de Falerina’ y ‘El monstruo de la fortuna’.

“La primera es una versión de la historia romana de Coriolano y la revuelta de las mujeres porque les prohíben actuar con ciertas libertades, tema que trató Shakespeare y lo vuelve a recrear Calderón en ‘Las armas de la hermosura’; y la segunda una comedia caballeresca sobre Orlando, Roldán, el personaje francés, pero tratado con un peculiar humor muy característico de esta pieza”, mientras que la tercera, “quizás la de más éxito de entre las que vamos a publicar de inmediato”, narra la historia de Felipa de Catania que gobernó el Reino de Nápoles en la Edad Media cuando reinaba Juana de Nápoles, “una reina muy intrigante y conflictiva, que mató a mucha gente, tuvo una participación activa en provocar el cisma de Occidente, la separación de las iglesias de Roma y Avignon”, y murió estrangulada.

Esta obra, en la que Felipa se convierte en primer ministro, tuvo un gran éxito. Se hicieron muchísimas ediciones sueltas y se representó constantemente hasta principios del siglo XIX “probablemente porque atraía al público esa visión en cierta medida revolucionaria y sorprendente de una mujer, además plebeya, ejerciendo el poder, un elemento chocante para la política del siglo XVII”.

Frente a la negativa visión de la reina Juana y su ministra Filipa que proporcionan las fuentes históricas, los dramaturgos elaboran, con un tratamiento “ennoblecedor y engrandecedor”, una tragedia “compleja en la que finalmente Juana transige con el ajusticiamiento de su valida porque las circunstancias políticas lo exigen”. Un tira y afloja que, por otra parte, se parece mucho al que sucede en el drama de Isabel I de Inglaterra ‘Dar la vida por su dama o El Conde de Sex’, escrito por Antonio Coello, a quien “le preocupan mucho los personajes políticos que se ven obligados a hacer lo que sentimentalmente no quieren pero en ello les va el poder y a veces la cabeza”.

En colaboración

En esta producción de piezas con varios autores colaborando, hay un aspecto paradójico relativo a que, por un lado, “los dramaturgos parece que ponen mucha pasión en escribirlas” y en dejar sus sellos de autoría por las temáticas o situaciones que tratan y, “sin embargo, tienen cierta resistencia para incluirlas en las ediciones que ellos mismos promueven de sus comedias”. Su firma en estos trabajos en común lo mismo aparece que no en los manuscritos, autoría que se deduce del vocabulario, las referencias, las autocitas e incorporación de textos de sus obras en solitario.

En el exitoso trío a nivel comercial de Calderón, Rojas Zorrilla y Coello, los ‘Carmen Mola’ de la época, el público buscaba en cada uno de estos poetas diversas cuestiones “y en todos una comedia española nueva frente a las de Lope que ya eran comedias viejas, en ese momento Lope ya era el pasado”.

Calderón aportaba “versos particularmente bien construidos, situaciones en las que se juegan con los paralelismos en una construcción muy metódica y efectos cómicos a través de los equívocos en las entradas y salidas como en ‘La Dama Duende’, pero también los monólogos trágicos, cómo los personajes van analizando los pro y contras de la situación en la que se encuentran”; mientras que de Rojas Zorrilla se apreciaban rasgos característicos de su producción como situaciones que degradan la realidad y se burlan del mundo como en ‘Abrir el ojo’, piezas hipertrágicas y también fragmentos de tono quevedesco y grotesco.

Por su parte, Coello ejercía “de argamasa” del conjunto. “Probablemente fue el promotor, el que se encargaba de la coordinación, el esquema general y, a partir de ahí, los otros escribían cada uno su acto y él el propio”.

“Con una paleta métrica mucho más reducida, casi todo lo escribe en romance, Coello es un poeta quizás más limitado y menos original que los otros”, siendo uno de los rasgos de su obra su pasión por la literatura incorporando como fuentes de inspiración creaciones de autores que llegaban al público como Góngora o Quevedo, además de “estar muy interesado por las situaciones trágicas y complejas en las que los personajes ni son buenos ni malos, todos tienen sus defectos y razones pero las razones son incompatibles y llevan fatalmente al enfrentamiento y a veces la muerte”.

Sello personal

A juicio de Pedraza, muchas veces estos autores reelaboran para estas obras en colaboración textos propios “no sólo por ahorrarse el trabajo de escribir uno nuevo sino también como un sello personal. Por ejemplo, en ‘El monstruo de la fortuna’ tenemos en el primer acto las décimas de Segismundo reelaboradas por Calderón para ponerlas en boca de una mujer plebeya que se queja de las dificultades que le presenta la vida social de su época; en el segundo acto, nos encontramos con una escena de una obra de Coello; y en el tercero unas escenas grotescas muy características de otros dramas de Rojas Zorrilla, que no opta aquí por la literalidad, no copia los versos, pero sí las situaciones y enfoque en este caso un poco quevedesco, de un humor amargo, duro y macabro”.

Esta forma de trabajar no es específica del siglo XVII, puesto “toda la literatura comercial se escribe como se puede y una de las formas es a varias manos. En España hay una época gloriosa de nuestro teatro en el que prácticamente todo se escribe en colaboración, la de la zarzuela y el sainete del siglo XIX, que es un teatro que se consume muy rápidamente y casi siempre escrito por varios autores”.

“El sistema es un poco distinto porque en el siglo XIX, más que repartirse trozos o los autos como hacían los dramaturgos aúreos, lo que se distribuyen son los cometidos, es decir, uno elabora las situaciones dramáticas, otro se encarga del desarrollo argumental y después se van insertando los chistes que les proporciona un tercero”, algo parecido a lo que sucede actualmente en muchos guiones de series o como ocurrió con ‘Bienvenido Mister Marshall’, cuyo guión construido por Bardem y Berlanga luego se enriqueció con elementos cómicos aportados por Miura.