En defensa de la inspección tributaria en España

Por Juan José Rubio Guerrero

Todo sistema tributario moderno y desarrollado, propio de un país con un Estado de bienestar bien fundamentado, descansa sobre un equilibrio delicado entre confianza y coerción. Los ciudadanos aceptan contribuir porque perciben que el sistema resulta razonablemente justo en el reparto de las cargas fiscales y porque existe una Administración capaz de perseguir eficazmente el fraude. Sin embargo, ese equilibrio puede romperse cuando determinados discursos públicos desacreditan sistemáticamente la función controladora del sistema fiscal que corresponde, por imperativo legal, al Cuerpo de Inspectores de Hacienda del Estado, en primera instancia.

En la actualidad, las redes sociales han reducido drásticamente los costes de difusión de información falsa. Una noticia manipulada puede alcanzar millones de visualizaciones antes de ser desmentida. La evidencia psicológica demuestra, además, que las rectificaciones rara vez tienen la misma capacidad de difusión que el mensaje inicial. En materia tributaria esta circunstancia resulta especialmente grave porque el ciudadano medio desconoce la enorme complejidad técnica de los procedimientos de comprobación e inspección.

En cuestiones fiscales se manifiesta una contradicción evidente, impropia y derivada de la falta de cultura fiscal del ciudadano medio, instalada en la concepción de que los servicios públicos son gratis o cuasi. Los ciudadanos demandan mejores servicios en diferentes ámbitos:

• Mejor sanidad pública, de calidad y universal.
• Mejores pensiones a un colectivo de pensionistas cada vez mayor.
• Mayor protección social, incluyendo un desarrollo de la dependencia y de las situaciones de pobreza.
• Educación y universidades públicas y de calidad.
• Seguridad tanto exterior como interior ante los nuevos retos geoestratégicos mundiales y los procesos de migración descontrolada.
• Infraestructuras de todo tipo, hidráulicas, ferroviarias, viales, etc. Y su mantenimiento en calidad y cantidad.
• Investigación y transición energética auspiciada por políticas públicas de incentivo y desarrollo.

Por citar las más relevantes. Pero simultáneamente se difunde la idea de que todo impuesto constituye un abuso, una intromisión en el patrimonio individual de los contribuyentes de difícil justificación para un amplio sector de la sociedad.

Ambos planteamientos son incompatibles. No puede sostenerse un Estado del bienestar europeo con un rechazo sistemático y creciente a tributación como fórmula de financiar estas políticas públicas. Hay una perversión en esta narrativa al transformar la relación tributaria en una especie de transacción mercantil. El ciudadano deja de verse como miembro de una comunidad política que financia bienes públicos y pasa a comportarse como un consumidor que exige contraprestaciones individualizadas por cada euro pagado. Sin embargo, los impuestos financian bienes colectivos cuya utilidad trasciende al individuo y que financia políticas públicas ya comentadas: justicia, seguridad investigación, protección social, salud pública, cohesión territorial y, particularmente en el ámbito político, estabilidad institucional. La consolidación de este discurso genera varios efectos negativos:

• Disminuye la moral tributaria.
• Reduce el cumplimiento voluntario.
• Incrementa la economía sumergida.
• Deteriora la confianza institucional.
• Legitima socialmente determinadas formas de fraude.
• Dificulta las reformas fiscales necesarias.
• Alimenta la polarización política y ciertas formas de corrupción.

A largo plazo, el principal perjudicado es el propio Estado social y su estabilidad.

La consolidación de las redes sociales como canal de formación de la opinión pública ha alterado profundamente la percepción ciudadana de numerosas instituciones públicas. Entre las más afectadas se encuentran las administraciones tributarias y, particularmente, los órganos de inspección y control fiscal.

La difusión de mensajes descontextualizados, campañas organizadas de desprestigio tanto internas como internacionales y actuaciones coordinadas de haters contribuyen a construir un relato simplificado según el cual la Administración tributaria actúa con arbitrariedad, afán recaudatorio o motivaciones políticas. Una consecuencia especialmente preocupante del discurso victimista es la deslegitimación de la función inspectora. La inspección suele presentarse como un instrumento de persecución cuando, en realidad, constituye uno de los principales mecanismos para garantizar la igualdad ante la ley. Cada fraude no descubierto produce una doble injusticia: reduce los recursos destinados a financiar servicios públicos y obliga al resto de contribuyentes cumplidores a soportar una mayor carga fiscal. La inspección no protege al Estado frente al ciudadano; protege a los ciudadanos cumplidores frente a quienes incumplen sus obligaciones.

Catedrático de Hacienda Pública. UCLM.
Exdirector de la Escuela de Hacienda Pública

El sagrado valor del número 3

Por Antonio Marco

Publicado en El Decano de Guadalajara el 7 de julio de 2026

La cultura occidental, de la que tan orgullosos nos sentimos los europeos, la hemos ido construyendo con elementos que consideramos propios y genuinos y también incorporando otros elementos foráneos muy diversos, pero sobre todo rechazando aquello que nos parecía más difícil de integrar o menos interesante. Ya desde la Antigüedad esto permitió a los historiadores como Heródoto, el llamado ‘padre de la Historia’, interpretar las Guerras Médicas entre los griegos y los persas, los llamados medos, como el enfrentamiento entre el Occidente amante de la libertad y del respeto a los ciudadanos con el Oriente autoritario, belicista y bárbaro de los habitantes de lo que hoy es Irán. Nótese cómo esa visión maniqueísta de buenos y malos, de bárbaros y civilizados sigue estando bien vigente en nuestros días.

Pero la verdad es que las cosas no fueron tan simples; fueron permanentes los influjos y contactos mutuos entre nuestros griegos y los egipcios y orientales del próximo, medio y hasta del lejano oriente. La Historia comienza en Sumer hacia el año 4.000 a.C., los textos escritos hacia el 3.500, como nos informó el famoso asiriólogo historiador Nohah Kramer en 1956, es decir, varios milenios antes de que comience a apuntar el milagro griego; similar es la aparición de la milenaria cultura egipcia. 2000 años antes de Pitágoras los sumerios ya operan con los principios geométricos de lo que luego se conoce como ‘teorema de Pitágoras’ y 1.800 años a.C. (1.200 años antes de Pitágoras) los babilonios plasman en una tablilla de arcilla la fórmula que establecía que la suma del cuadrado de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo.

De igual manera, el hoy indispensable número 0 (cero) que en occidente no incorporamos e integramos en nuestra cultura matemática hasta muy tarde, los babilonios lo entendieron y lo marcaron como cero posicional hacia el año 300 a.C. y los indios de la India lo definieron en el año 628 d.C. como nuestro cero moderno, luego lo adoptaron los matemáticos árabes y nos lo trajeron a Europa en el siglo X a través de la Península Ibérica. Todo ello nos debería obligar a ser un poco más humildes y menos engreídos.

En Occidente nos ha interesado siempre mucho más el número 3 (tres), presente en todos los ámbitos de nuestra cultura: pensamiento, religión, ritos, sociedad, arte, política. El tres es el número mágico suma del 1 y del 2 que representa el principio, el medio y el fin; y si se trata del tiempo el pasado, el presente y el futuro; es la síntesis y superación de la tesis y la antítesis de la dialéctica y de los silogismos lógicos y filosóficos; es la esencia de infinitas agrupaciones indoeuropeas de dioses como la tríada capitolina formada por Júpiter, Juno y Minerva; tres son los dioses griegos más poderosos: del cielo Zeus, del mar Poseidón y del inframundo Hades; en el cristianismo posterior es la Santísima Trinidad del Padre, Hijo y Espíritu Santo el dogma y misterio esencial, que entre otras cosas contribuyó de manera decisiva a la separación o cisma entre las iglesias cristianas de oriente (ortodoxos) y occidente (católicos), (resultaba difícil de entender y aceptar que el hijo ha de ser igual al padre incluso en el tiempo y que igualmente ha de ser divino); tres son las Parcas o Moiras; tres son las Gracias; tres son las diosas que compiten por el título de máxima belleza en el más famoso certamen de la Antigüedad; con frecuencia tres son los padrenuestros y la penitencia con la que el católico creyente limpia sus pecados; tres es el número mágico que hace que las persignaciones, santiguaciones y bendiciones sean eficaces. Tres son las veces que hemos de repetir tantas fórmulas y acciones para que sean eficaces, dos serían insuficientes, cuatro innecesarias.

Tres son también los estamentos sociales que en proporción desigual se han repartido durante milenios el poder: el rey y sus soldados, los sacerdotes y el pueblo generalmente sufriente, sufrido y postergado. Son muchos los estudiosos que han intentado explicarnos esta omnipresencia del número tres en nuestra cultura. Uno de los más notables fue el historiador francés Georges Dumezil que intentó hacernos comprender que las primitivas culturas indoeuropeas, nuestros ancestros inmediatos, estructuraban la sociedad en tres estamentos: rey-sacerdote, fuerza militar y productores agricultores. Ellos, los indoeuropeos, son los responsables de la generalización de ese número tres. Su presencia en la religión, que tanta importancia tiene para la moldeación de las personas, es agobiante como hemos visto; frente a las triadas de dioses antes citadas, sépase, por ejemplo, que el sacrificio más espectacular de los romanos a sus dioses era el conocido como ‘suovetaurilia’, sacrificio de un cerdo (sus), una oveja (ovis) y un toro (taurus), los tres animales esenciales de las culturas indoeuropeas que se extendían desde el occidente europeo hasta la India. En la literatura y en la cultura popular todo se estructura en tres actos: planteamiento, nudo y desenlace. Tres son los reyes Magos, tres los deseos que debemos formular, a la tercera va la vencida. Tres son los términos de las fórmulas lingüísticas más eficaces: «Veni, vidi, vici»«Liberté, egalité, fraternité».

La presencia del número tres continúa estando presente en nuestra trasfondo cultural. Cuando después de cientos de años el antiguo sistema político de las monarquías absolutas, el Antiguo Régimen, se supera en Europa sustituido por nuevos sistemas republicanos, van apareciendo sistemas democráticos en los que el poder es del pueblo, de los ciudadanos. El ensayo griego de democracia en Atenas, además de incompleto, apenas si duró con dificultades ciento cincuenta años.

Se percataron los pensadores poco antes de la época de las revoluciones, la Francesa la primera y más influyente, que la sociedad es un ente muy complejo en la que siempre hay un grupo o varios de hombres egoístas dispuestos a hacerse con todo el poder, aunque teóricamente el poder sea del pueblo. Poco antes de la Revolución Francesa se percataron los pensadores, como Montesquieu, de que era muy difícil que una sociedad tan compleja como las modernas se mantuviera pacífica y cohesionada si unos pocos eran los que formulaban las normas o leyes, los mismos las imponían o hacían cumplir y los mismos castigaban a quienes no las respetasen. Así que formuló con notable acierto y éxito la teoría de la división del poder que sostiene a las sociedades en tres: uno el legislativo que hace las leyes acordadas por la mayoría, dos el ejecutivo que hace y obliga a que se cumplan y tres el judicial que juzga y castiga a los infractores, a los que las rompen, que es lo que significa la palabra infractor. Se tardó en conseguir, pero fue un gran logro, que todavía unos cuantos países en el mundo no tienen. La división de poderes ha sido desde entonces el faro que ha orientado e iluminado la difícil convivencia social, aunque mil veces negada y amenazada por el egoísmo y la violencia de los menos frente a los más y si bien ha habido momentos en nuestra historia última muy duros y difíciles, también ha habido avances y logros de especial bonanza y justicia general.

Todo esto no es sino un apresurado resumen de lo que ha sido nuestra historia occidental de los tres últimos milenios.

Pues bien, estamos viviendo en Occidente, también de manera más cercana en España, en los últimos tiempos una situación de intranquilidad, de inseguridad, de confusión notables. Cuando parecía que guerras tan horrendas como las dos mundiales del siglo pasado serían ya imposibles, cuando parecía que ideas tan agresivas y antihumanas como las de los nazismos, fascismos y autoritarismos que las generaron serían residuales y absolutamente irrelevantes, resulta que resurgen con fuerza y se extienden en la sociedad, acogidas por ciudadanos descontentos por razones varias generalmente malinformados y manipulados, desorientados también por gobernantes y responsables políticos corruptos e ineficaces.

En estos momentos, como siempre, debe ser nuestro faro y nuestra luz la división de poderes, por imperfecta que haya sido desde el mismo momento en que se formuló. No solo sirve para repartir el poder, también sirve para conseguir el mínimo equilibrio y cohesión necesaria para que los humanos convivamos en sociedades pacíficas capaces de progresar.

Hoy sigue siendo necesario que los representantes de un pueblo bien informado recojan su opinión y la conviertan con total libertad en normas de convivencia; hoy sigue siendo necesario que los que gobiernan por la elección popular siguiendo las leyes lo hagan justamente buscando solo el bien común, negando todo privilegio propio o de grupos más poderosos, buscando siempre la convivencia pacífica, respetando a los adversarios, rechazando absolutamente y luchando contra toda corrupción que destruye la confianza de los ciudadanos. Hoy como siempre son necesarios jueces justos, independientes en sus decisiones, sin la más mínima atracción por invadir sectores de poder que no les corresponden. Los jueces no hacen las leyes, aunque su interpretación ayude a completar el sistema legal; los jueces no gobiernan, aunque algunos no sean capaces de superar la tentación de intervenir en los gobiernos y gobernantes, deben ser imparciales y por supuesto tampoco pueden ser corruptos abusando del poder que solo detentan por la cesión del pueblo, único soberano. El poder legislativo, el poder ejecutivo y el poder judicial no son tres poderes en competencia, son el único poder, el del pueblo, organizado políticamente. La importancia acostumbrada del número tres en nuestra cultura nos ayuda a entender esta trinidad laica.

En la mente de todos los lectores está la fotografía lamentable de la realidad nacional; los tres estamentos tienen mucho que mejorar y mucho que corregir, incluyo naturalmente en el segundo a aquellos que aún no gobernando aspiran a hacerlo cuando los ciudadanos lo decidan y que también deben respetar todas las normas de la decencia política. Es inaceptable la cobardía y egoísmo de los que legislan, es inaceptable la ineficacia, el partidismo y la corrupción de los que gobiernan por pequeña que sea; es absolutamente inaceptable la injusticia y corrupción de los que juzgan, porque siendo ellos en quienes depositamos la última y mayor confianza, deben aparecer y parecer como los más justos; desgraciadamente en estos momentos hay unos pocos jueces que han dinamitado la confianza en la justicia de la mayoría de ciudadanos según recogen encuestas solventes; es incomprensible y descorazonadora la pasividad de su propio órgano de gobierno, el Consejo General del Poder Judicial; eso traerá muy graves consecuencias.

Estudiando la historia de nuestro país algunas cosas parecen males crónicos y difíciles de erradicar; muchos de los males actuales tienen sus raíces próximas en la época de la dictadura franquista, que no está tan lejana, pero hemos de ser optimistas; si de manera ejemplar, aunque muy tardía, fuimos capaces de superar aquella dura dictadura, el cruel franquismo, ¿no vamos a ser capaces en plena democracia de borrar de la vida cívica y social a tanto enemigo de la convivencia, de la democracia, del bienestar repartido y generalizado a todos los ciudadanos?

Que ese número tres tan indoeuropeo, que tan impreso llevamos en nuestros huesos, nos dé la fuerza para reclamar con contundencia la división del poder político y social: representantes del pueblo elegidos democráticamente a legislar, gobernantes y autoridades ejecutivas a gobernar buscando el bien común, jueces a juzgar con sabiduría, independencia y honradez.

Uno no es de donde nace, sino de donde pace

Por Juan Ignacio de Mesa

Publicado en La Tribuna de Toledo el 20 de julio de 2026 

Vaya debate se ha planteado con el origen de alguno de los jugadores de las selecciones que están participando en el Mundial de futbol. La verdad es que tantos enemigos de los movimientos migratorios como hay, deberían analizar sus motivos a la vista de la composición de muchos de los equipos que estamos viendo jugar. Yo me ratifico en que en el debate sobre el término «raza» termina en el momento en que asumimos que todos pertenecemos a la raza humana, en la que hay altos y bajos, gordos y flacos, rubios y morenos, etc. etc.
Cierto es que algunos, para confirmar el proceso de la evolución, quieren demostrar que se han quedado en la fase previa al cromañón, demostrando que saben hacer perfectamente de chimpancés, pero son la excepción. Luego confiemos en que no perdamos el tiempo en debates que no aportan nada salvo para demostrar que a algunos no les da vergüenza en que el resto de la humanidad se enteren de lo que son.
Y ahora voy al título de esta columna, nacemos donde las circunstancias llevaron a nuestra madre al momento del parto que nos hizo venir al mundo, eso genera vinculaciones afectivas y emocionales en mayor o menor grado a ese lugar en que nacimos, luego, la vida o nuestras decisiones personales nos hacen, o no, cambiar de residencia, rodearnos de nuevos amigos y compañeros, encontrarnos en entornos diferentes a los que nos debemos adaptar.  Y así hacemos valer el término «pace» como referencia al ganado que pasta, haciendo un uso metafórico de dicha expresión, indicando que al igual que un animal pertenece al lugar donde se alimenta y vive, una persona termina identificándose con el lugar donde ha echado raíces. Por lo tanto, bienvenido sea que en un momento hagamos valer nuestros sentimientos de pertenencia a nuestro lugar de origen, que estemos orgullosos de ello, que defendamos nuestro lugar de nacimiento por la vinculación que supone con nuestros ancestros, pero estemos también agradecidos al lugar en el que vivimos, el lugar donde «pacemos» ya que es aquí donde nos hemos adaptado, donde obtenemos los recursos para comer y vivir. Yo tengo la suerte de ser un TTV (toledano de toda la vida) así que estoy paciendo donde nací, lo tengo fácil, pero entiendo a todo aquel que se adapta partiendo de otra situación, es de mi misma raza, un ser humano.

PGE 2027: la difícil aritmética parlamentaria de unos hipotéticos presupuestos

Por Juan José Rubio Guerrero

Catedrático de Hacienda Pública (UCLM). Exdirector del Instituto de Estudios Fiscales (M.º Hacienda)

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) constituyen la ley más importante que aprueba un Gobierno cada año. En ellos se reflejan sus prioridades económicas, sus compromisos políticos y buena parte de la acción pública que desarrollará durante el ejercicio correspondiente. Son, además, el principal instrumento para estimar los ingresos y comprometer los gastos del Estado y la referencia sobre la que se articula gran parte de la actividad económica del sector público.

España afronta actualmente una situación poco habitual en las democracias parlamentarias consolidadas. El Gobierno acumula ya varios ejercicios sin lograr la aprobación de nuevos presupuestos, manteniendo prorrogadas unas cuentas diseñadas para una realidad económica y política distinta. Esta anomalía presupuestaria implica que las Cortes Generales han quedado privadas de una de sus funciones esenciales: debatir, enmendar, aprobar y fiscalizar la política económica del Ejecutivo.

En la mayoría de los sistemas parlamentarios europeos, la incapacidad de un Gobierno para aprobar sus presupuestos suele interpretarse como una pérdida de respaldo político suficiente para gobernar. Aunque el ordenamiento jurídico español permite la prórroga automática de las cuentas públicas, la ausencia prolongada de nuevos presupuestos constituye un evidente síntoma de debilidad parlamentaria.

Los Presupuestos Generales del Estado no se limitan a financiar la actividad de la Administración General del Estado. También incluyen las previsiones de financiación de la Seguridad Social, los recursos destinados a cubrir posibles déficits del sistema de pensiones y buena parte de las transferencias dirigidas al resto de administraciones públicas. Por ello, su aprobación o rechazo tiene efectos que trascienden al Gobierno central y afectan al conjunto de la estructura institucional del país.

El procedimiento para aprobar los PGE de 2027

La elaboración de los Presupuestos Generales del Estado corresponde exclusivamente al Gobierno. Así lo establece el artículo 134 de la Constitución, que reserva al Ejecutivo la iniciativa presupuestaria y atribuye a las Cortes Generales su examen, enmienda y aprobación.

Sin embargo, antes incluso de redactar el proyecto presupuestario, existe una fase previa de especial relevancia: la aprobación de los objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública. El Gobierno debe elaborar un cuadro macroeconómico y fijar los límites de déficit y endeudamiento para el conjunto de las administraciones públicas. Estos objetivos deben ser remitidos al Congreso y al Senado para su debate y votación. Si alguna de las cámaras los rechaza, el Ejecutivo está obligado a presentar una nueva propuesta.

Superado este trámite, el Ministerio de Hacienda inicia formalmente la elaboración del presupuesto mediante una orden ministerial en la que establece las directrices que deberán seguir los distintos departamentos y organismos públicos. Una vez recibidas todas las propuestas de gasto, Hacienda las integra en un anteproyecto que posteriormente es aprobado por el Consejo de Ministros y remitido a las Cortes Generales como Proyecto de Ley de Presupuestos.

La Constitución establece que el proyecto debe llegar al Congreso al menos tres meses antes de la finalización del ejercicio anterior. En consecuencia, los PGE para 2027 deberían presentarse antes del 1 de octubre de 2026.

A partir de ese momento comienza la tramitación parlamentaria. El primer obstáculo es el denominado debate de totalidad, en el que los grupos pueden presentar enmiendas de devolución para que el proyecto sea retirado. Si una de estas iniciativas prospera, el presupuesto queda políticamente bloqueado y debe volver al Gobierno.

Si supera esta fase, el texto continúa su recorrido por la Comisión de Presupuestos, la Ponencia y posteriormente el Pleno del Congreso. Después pasa al Senado, que puede aprobarlo, introducir modificaciones o vetarlo. En cualquier caso, la última palabra corresponde siempre al Congreso de los Diputados.

La aprobación de los presupuestos requiere únicamente mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra. Jurídicamente el procedimiento no presenta complejidades especiales. La dificultad reside exclusivamente en la capacidad del Gobierno para reunir los apoyos parlamentarios necesarios.

La aritmética parlamentaria, principal obstáculo

El bloque que sostiene al Ejecutivo parte de una posición claramente insuficiente. El Grupo Socialista cuenta con 121 diputados y Sumar con 26, lo que sitúa al núcleo de la mayoría gubernamental en torno a los 147 escaños, muy lejos de los 176 que marcan la mayoría absoluta del Congreso.

Para sacar adelante las cuentas públicas, el Gobierno necesita reconstruir una mayoría similar a la que permitió la investidura de Pedro Sánchez. Esto implica contar con el respaldo de formaciones como Junts per Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya, EH Bildu y el Partido Nacionalista Vasco, entre otros socios habituales.

Precisamente ahí se encuentra la principal incertidumbre. Durante los últimos meses, el propio Ministerio de Hacienda ha reconocido las dificultades para alcanzar acuerdos suficientes. Las discrepancias no parecen centrarse en aspectos técnicos del presupuesto, sino en cuestiones de naturaleza estrictamente política.

A ello se añade un factor adicional: la proximidad de diversos procesos electorales territoriales. En un contexto preelectoral, resulta especialmente complejo que algunos de los socios parlamentarios del Gobierno asuman compromisos que puedan ser utilizados por sus adversarios políticos durante la campaña.

Tres votaciones decisivas

Desde un punto de vista político, la aprobación de los PGE 2027 dependerá de tres momentos clave.

El primero será la votación de los objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública. El segundo, la superación del debate de totalidad en el Congreso. Y el tercero, la votación definitiva del proyecto de ley.

Si el Gobierno concluye que no dispone de apoyos suficientes para superar alguna de estas fases, podría optar por retrasar la presentación del proyecto o incluso renunciar a impulsarlo, como ya ha ocurrido en ejercicios anteriores.

La cuestión de fondo es si el Ejecutivo será capaz de recomponer una mayoría parlamentaria estable en un momento de evidente desgaste político y creciente fragmentación. Sin el respaldo de alguno de sus socios estratégicos, especialmente Junts o ERC, las posibilidades de aprobar unos nuevos presupuestos se reducen considerablemente.

A día de hoy, la hipótesis de que España concluya la legislatura sin haber aprobado unos nuevos Presupuestos Generales del Estado ya no parece una mera especulación política, sino un escenario perfectamente plausible. De confirmarse, sería una situación excepcional en una democracia parlamentaria avanzada y una muestra evidente de las dificultades del actual Gobierno para transformar su mayoría de investidura en una mayoría efectiva de gobierno.

 

Leyenda negra

Por Juan Ignacio de Mesa

Publicado en La Tribuna de Toledo el 15 de junio de 2026

La visita de SS el Papa ha tocado multitud de temas. Independientemente del valor espiritual de la misma y lo que haya podido hacer pensar a muchos (algunos lo tienen difícil) a mí me han gustado las referencias que han tenido que ver con Toledo y con personajes de nuestra historia. Recordar la importancia de la Escuela de Traductores de Toledo destacando la colaboración entre cristianos, musulmanes y judíos en la transmisión a Occidente del saber clásico y oriental. Poner a Toledo como símbolo del encuentro frente a la confrontación. Así mismo, su referencia a la Escuela de Salamanca cómo fuente de doctrina para hablar de la dignidad humana, cómo España se enfrentó a los desafíos derivados del encuentro entre pueblos y culturas, cómo se supo poner la dignidad de la persona humana por encima de la mera razón de Estado introduciendo límites morales al ejercicio del poder. Fue en España donde se habló por vez primera del desarrollo de una conciencia jurídica basada en derechos y deberes universales, sentando fundamentos que influyeron en el derecho internacional moderno y en la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos. Es de agradecer que en los discursos de SS pudiéramos tener referencias suficientes para poder hacer una revisión de nuestro pasado, en el que seguro que hay sombras, pero también muchas luces que marcan una diferencia brutal con la lectura que de la Leyenda Negra podemos hacer. Quizás sea por esto también que debamos reconocer el valor que esta visita ha tenido. Es curioso, que en esta misma semana ha coincidido que en Toledo se celebrara un encuentro dentro del ciclo Diálogos para el Desarrollo en el que Eduardo Madina y Rafael Dezcallar tuvieron unas intervenciones de alto nivel. Como referencia, baste decir, que  Eduardo Madina comentó, que el lugar preferido para vivir  por los ejecutivos de grandes empresas, era España, lo que remató Rafael Dezcallar indicando que donde peor se habla de España, es, evidentemente, en España. Creo que deberíamos hacer un pequeño examen de conciencia y reconocer que somos herederos de un pueblo que ha hecho de todo a lo largo de su Historia, pero que arroja un saldo positivo de sus acciones. A lo mejor eso nos haría entender mejor el mensaje de SS y darnos cuenta que la colaboración y la búsqueda de la unidad no solo sirve para priorizar la dignidad humana de todos, sino que quizás ello nos permitiría conseguir tener una sociedad mejor en la que pudiéramos estar más integrados y ser más conscientes de lo mucho bueno que podemos hacer.

El Papa

Por Manuel Juliá

En mi casa me enseñaron a creer en el mensaje de Cristo. Desde que tuve uso de razón en mí memoria se fue asentado la penumbra serena de la iglesia, el mármol relajante, la luminosidad de las velas en la mañana oscura, el rostro del Cristo clavado en la cruz, con unos lánguidos ojos que miraban al cielo, la oraciones colectivas, que enseguida desactivé a favor del diálogo en mi interior y las demás imágenes de aquellos que tuvieron en su vida el premio profundo de la santidad. Me llenaron mi infancia de palabras de amor, de mensajes de respeto al prójimo y silenciosos diálogos con Dios al que pedía hasta ganar en los partidos de fútbol o aprobar con matrícula los exámenes (a Dios rogando y con el mazo dando, me dijo un día un sacerdote al que conté en confesión mis materialistas peticiones). Con el tiempo, esa luz se apagó dentro de mí. Caí en el hondo pozo de una verdad ajena, en la que, aunque seguía entregándome a los demás, faltaba la mirada del Dios perdido y el mensaje del Cristo, que sustituí por muchas estanterías de libros que hablaban de la revolución y el proletariado, de la economía de masas y de la sombra del partido llegando a todos lados, además de la divinización de los victoriosos líderes que nos parecían sobrehumanos. Dios se escondió en mis ojos sin luz y en mi pecho sin alma. Cierta desazón de ausencia me acompañaba, cierta tristeza que buscaba su causa. Pero lo que murió con el tiempo, con el tiempo ha vuelto a mí. Cuando oteo en mi destino siento un lejano silencio en el que podré escuchar la palabra que me llena. Ahora vuelvo a estar con Él, y por lo tanto conmigo, no solo desde la fe, también desde el racionalismo filosófico. Recomiendo a cualquiera la lectura de los diálogos entre el Cardenal Montini y Humberto Eco. Esta recuperación me hace muy feliz, porque siento que mis padres, desde el viento de su ausencia, sienten que las palabras hermosas y verdaderas no mueren porque siempre regresan. Amé al Papa Francisco y en éste, León, también encuentro esa dulzura del amor, esa comprensión del sufrimiento humano, ese mensaje que dentro de mí germina con la certeza de que el amor es la verdadera luz de Dios.

Hace 2.000 años los persas pararon los pies al imperio

Por Antonio Marco

Publicado en El Decano de Guadalajara el 14 de mayo de 2026

Los persas pararon los pies al Imperio Romano, naturalmente, y el Imperio Romano frenó a su vez a los persas y su expansión. La diminuta aldea de Roma, nacida en la Italia del siglo VIII a.C., había construido y gobernaba seiscientos años después un enorme imperio que se extendía de oeste a este a lo largo de cuatro mil kilómetros, desde Escocia a Mesopotamia, actual Persia, y otros dos mil de norte a sur, de Escocia al desierto del Sahara. Se han puesto más o menos de acuerdo los historiadores en que ese enorme territorio con decenas de pueblos y lenguas distintas unificados y cohesionados administrativa y culturalmente por Roma desapareció como estructura de poder el año 476 de nuestra era. Había durado seiscientos años.

Esa caída o colapso es uno de los fenómenos históricos más estudiados a lo largo de toda la historia, desde la propia Antigüedad a nuestros días. Son decenas o centenas los artículos académicos y varios libros y estudios más extensos los que se publican todos los años sobre la cuestión. Como detalle curioso diré que un autor alemán ha recopilado y publicado 210 causas de esa caída. Coincidirán conmigo en que tal número de causas, si no se jerarquizan adecuadamente y se valoran, no solo no explican la cuestión sino que la oscurecen, aunque la cifra sea una pista de la importancia del tema. Claro está, la historia del Imperio Romano nos interesa tanto porque es nuestra propia historia, la nuestra y la de toda Europa y porque nos parece que nos puede ayudar a conocer otros procesos similares que han ocurrido o puedan ocurrir en el futuro.

Hay una causa de su desaparición muy importante en la que no reparan muchos historiadores actuales porque en realidad se produjo doscientos veinte años antes de sus efectos finales. Los persas, en el extremo oriental del imperio, siempre fueron un serio problema para Roma y su expansión. Ya en el año 53 a.C. los partos, pueblo de lengua irania habitante de la zona, derrotaron y cogieron prisionero a Craso, el general romano, en opinión de algunos historiadores el hombre más rico que ha pisado la tierra. Según la tradición, mito o leyenda, los partos, parientes de los actuales persas, castigaron la insaciable sed de oro del romano derramándole el precioso metal derretido en su garganta. Por cierto que este Craso había amasado su incalculable fortuna con negocios inmobiliarios en Roma, con concesiones públicas y negocios variados. La necesidad de vivienda de los hombres y su gusto por vivir amontonados en las grandes ciudades siempre fue una enorme fuente de enriquecimiento de otros hombres sin muchos escrúpulos. Vencer a Craso naturalmente no significó acabar con el poder romano, que procuró a su vez tomar venganza en cuanto pudo

Pues bien, en la primera mitad del siglo III de nuestra era, los habitantes de Persia seguían dando problemas. Roma tenía  decenas de legiones y campamentos o fortificaciones (hoy se llaman bases), miles de soldados protegiendo esa frontera de 4000 kilómetros a lo largo del Rin, del Danubio y de Asia Menor. Entonces una nueva dinastía, los Sasánidas, estaba creando un imperio en la zona y chocaba al oeste con el Imperio Romano. Los enfrenamientos eran permanentes. En la ocasión más famosa de aquel entonces el rey de los persas sasánidas Sapor I venció a los romanos en el año 260 y capturó en la batalla al emperador romano Valeriano, al que según unas versiones asesinó inmediatamente y según otras humilló durante algún tiempo, por ejemplo utilizándolo de escabel para montar su caballo, hasta que lo ejecutó.

En honor de la verdad ni Roma dominó a los persas ni los Sasánidas vencieron a los romanos definitivamente, tan solo llegaron a un equilibrio inestable con enfrentamientos periódicos en los que ninguna de las dos partes podía acabar con la otra, por mucho más poderosa que fuera la parte romana con un enorme y poderoso ejército. Negociaron muchas veces, se engañaron otras tantas y manipularon  a las sociedades correspondientes de las dos partes en todo momento.

Pues bien, esta situación del siglo III afectó directamente a lo que ocurrió a finales del siglo V, doscientos años después. Los romanos, para proteger y defender aquella frontera oriental hubieron de dedicar a la tarea no menos de la cuarta parte de todo su enorme ejército calculado entre trescientos mil y seiscientos mil soldados esparcidos por todo el imperio. La concentración de tropas en oriente obligó a desproteger o defender más débilmente la larga frontera del Danubio, del Rin y del norte de África por donde penetraron luego los llamados pueblos bárbaros. El mantener esa guerra y enfrentamiento permanente obligó a Roma a gastar mucho dinero más en su ejército, a subir los impuestos, a encarecer la vida de los ciudadanos y a introducir profundos cambios en la administración y en la sociedad, hasta que el Imperio Romano acabara desapareciendo doscientos años después en occidente.

Esta etapa de la historia de Europa a veces no es ni la más ni la mejor conocida, pero su transcendencia fue enorme y los sucesos acaecidos son de una enorme variedad e interés y de vez en cuando hasta colorido. Solo a título de ejemplo diré que si atendemos a las fuentes romanas y estudiamos todos los elementos propagandísticos del momento, como son las monedas y sus mensajes,  los emperadores romanos vencieron y destruyeron a los persas. Si atendemos a las fuentes persas, la versió es jústamente la contraria. En un famoso relieve sobre una roca en Naqsh-e Rustam, actual Irán,  aparece el rey  Sapor I a caballo con el emperador Valeriano arrodillado y con una inscripción en la que el persa es poco menos que un dios invencible, lo mismo que se decía de los emperadores romanos.

La tentación de apreciar y establecer alguna semejanza entre esta página de la historia antigua, apresuradamente resumida, y el actual enfrentamiento entre el imperio actual, el norteamericano, y su enfrentamiento con los actuales persas gobernados por la dictadura teocrática chiita es muy fuerte. Hay que ser prudentes en la valoración de la historia y de los sucesos del pasado, aunque uno de los principales valores de la historia es precisamente el de ser ‘maestra de la vida’, magistra vitae, como decía Cicerón.

Naturalmente son muchas las diferencias y mucho lo llovido desde el siglo III hasta hoy. Pero tal vez si alguno de esos conmilitones megarricos y todopoderosos americanos hubieran estudiado algo de esto y se lo hubieran contado al presidente Donald Trump, tal vez, se lo hubiera pensado dos veces antes de enfrentarse a los persas actuales y meter al resto del mundo en una situación de ruina y decadencia no solo económica sino también moral. ¿Dónde quedan los principios de justicia y derecho internacional?. De momento la guerra que iba a durar dos días, va camino de durar dos meses. La propaganda sigue envenenando la opinión de los ciudadanos y cada dos por tres el megalómano Trump y su corte anuncian que van a acabar y devolver a la Edad de Piedra a una civilización milenaria, que naturalmente no conocen. Parece que, a pesar de las amenazas y de continuar con ataque ilegales abusando del poder que da la fuerza, el ejército americano no puede acabar con el persa, que por su parte busca o firmar un acuerdo que en el fondo, no en la forma, sea una humillación para el imperio, o alargar la situación y dejar en evidencia al americano ante el resto del mundo, especialmente ante sus aliados.

Mientras tanto seguimos con el corazón en un puño las noticias de muerte y destrucción y la subida del combustible de cada día. En el mundo antiguo las noticias tardaban un mes en llegar de Mesopotamia a Roma y se podían maquillar como se quisiera; hoy la noticia es instantánea, a la velocidad de la luz, pero no más cierta, el poder mediático, ayudado por una IA (inteligencia artificial) infinitamente potente la deforma una y otra vez hasta convertir la mentira en verdad digerible por el incauto ciudadano del mundo.

LA FISCALIDAD COMO PALANCA DEL EMPRENDIMIENTO TECNOLÓGICO

Por Juan José Rubio Guerrero

La fiscalidad constituye una de las principales herramientas de política económica para impulsar el desarrollo de la actividad emprendedora, especialmente en sectores de alto valor añadido como el tecnológico. Así lo subraya la Comisión Europea, que ha identificado hasta siete ámbitos en los que el sistema tributario influye de manera directa en las decisiones de los emprendedores.

En primer lugar, la decisión de convertirse en emprendedor está condicionada por el marco fiscal. El trabajo por cuenta propia implica mayores niveles de riesgo que el empleo asalariado, por lo que el tratamiento impositivo resulta determinante, especialmente en el caso de las pequeñas y medianas empresas y de las denominadas startups tecnológicas. En este sentido, instrumentos como el régimen de estimación objetiva en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas o los regímenes de franquicia en el IVA permiten reducir la carga fiscal y administrativa en las fases iniciales de actividad. Asimismo, una elevada progresividad en el impuesto sobre la renta puede desincentivar la iniciativa emprendedora, particularmente entre contribuyentes con mayores niveles de ingresos.

En el ámbito del Impuesto sobre Sociedades, mecanismos como la compensación de bases imponibles negativas —regulada en el artículo 26 de la Ley 27/2014— resultan esenciales para la supervivencia de los proyectos en sus primeros años de vida, al permitir amortiguar los resultados negativos iniciales.

En segundo lugar, la fiscalidad influye en la elección de la forma jurídica de la empresa. Diversos estudios en el ámbito europeo han demostrado que una reducción de los tipos del impuesto sobre sociedades favorece la constitución de sociedades mercantiles, desplazando actividad desde la tributación individual hacia estructuras societarias.

El tercer ámbito se refiere a las decisiones de inversión inicial. El desarrollo de proyectos innovadores requiere importantes esfuerzos de capital en fases previas a la puesta en marcha. En este contexto, los incentivos fiscales a la inversión en I+D, así como determinados mecanismos contables como las provisiones por depreciación, pueden resultar decisivos para la viabilidad del proyecto empresarial.

En cuarto lugar, la estructura fiscal condiciona la elección entre financiación interna y externa. En muchos países europeos, los tipos reducidos en el impuesto sobre sociedades para pymes tratan de compensar las dificultades de acceso a financiación externa. En este sentido, las empresas emergentes recurren principalmente a beneficios retenidos, por lo que la tributación de las plusvalías adquiere una relevancia mayor que la de los dividendos.

El quinto factor es la localización de las actividades empresariales. La globalización y el avance tecnológico han facilitado la deslocalización de actividades productivas, especialmente por parte de grandes empresas multinacionales. Las políticas fiscales —como las exenciones temporales o el tratamiento favorable de la propiedad intelectual— influyen en la decisión de ubicación. En el caso de las nuevas empresas innovadoras, la fiscalidad también desempeña un papel relevante en su fase de expansión.

En sexto lugar, la presión fiscal incide en la propensión al cumplimiento tributario o, en su defecto, a la participación en la economía informal. Según estimaciones recientes, la economía sumergida representaba en torno al 17% del PIB en la Unión Europea. No obstante, el emprendimiento innovador presenta una menor tendencia a operar en la informalidad, dada su necesidad de acceso a financiación y su dependencia de estructuras formales de mercado.

En conclusión, la política fiscal desempeña un papel clave en el fomento del emprendimiento. Su capacidad de influencia se articula en tres grandes dimensiones: la corrección de fallos de mercado mediante el gasto público, la creación de incentivos fiscales que favorezcan la innovación y la mejora del empleo a través de políticas expansivas que incrementen la demanda agregada. En conjunto, estos elementos configuran un entorno más favorable para el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales, especialmente en el ámbito tecnológico.

San Pedro Mártir y las Cortes

Por Francisco Javier Díaz Revorio

Publicado en La Tribuna de Toledo el 27 de marzo de 2026

El convento de San Pedro Mártir de Toledo es uno de esos lugares fascinantes y maravillosos, presente en tantos momentos importantes de nuestra historia. Hoy voy a centrarme en un aspecto apenas mencionado en general, que es su condición de sede de reuniones parlamentarias, que como es bien sabido, en estas latitudes reciben desde su origen leonés el nombre de Cortes. El momento más reciente, y seguramente más conocido, se produjo en el breve período 1982-1983, en el que fueron -aunque efímeramente- sede de las nacientes Cortes de Castilla-La Mancha. Ya el Estatuto de autonomía estaba aprobado (y por lo tanto la Comunidad Autónoma ya existía) cuando el 15 de septiembre de 1982 se reunió en la iglesia del citado convento la llamada “asamblea provisional” prevista en la disposición transitoria tercera de dicho texto, compuesta por un número igual de parlamentarios a los diputados y senadores de cada partido, pero no elegidos directamente por el pueblo, sino por cada partido entre cargos electivos. Pero además, la primera sesión constitutiva de las primeras Cortes de Castilla-La Mancha, celebrada el 31 de mayo de 1983 (desde entonces “día de la región”) tuvo también por sede la iglesia de San Pedro Mártir, como documentan algunas fotos. Así que esta iglesia es también, si se me permite la expresión, el lugar “sagrado” en el que la representación de la soberanía popular de la región se visualizó por primera vez.

Pero muchos siglos antes, la misma iglesia ya había sido sede de varias reuniones parlamentarias. Por ir a lo seguro, está documentado que fue el lugar en el que se reunieron las importantísimas Cortes de Toledo de 1480. Fue esta una reunión de enorme trascendencia, que aprobó gran cantidad de regulaciones y en cierto modo sentó las bases del tránsito del modesto reino al poderoso Estado en que se iba a convertir. Nieto Soria llega a advertir el paralelismo entre estas Cortes y las de Cádiz de 1810-12, ya que en ambas se trata de recuperar la esencia de la nación, en momentos de turbulencia. Pues bien, aunque no hay demasiadas referencias, una obra reciente de Díaz Majano cita varias fuentes que confirman que las sesiones generales de estas Cortes tuvieron lugar en la iglesia de San Pedro Mártir (aunque la jura del príncipe Juan fue en la catedral). Incluso un manuscrito explicita que de los salarios de las Cortes se otorgasen 10000 maravedíes “A San Pedro Mártir, en limosna e porque se juntavan alli los señores procuradores”. Incluso, según varios autores, San Pedro Mártir era “lugar tradicional de las Cortes reunidas en Toledo”, así que el actual paraninfo de la Facultad de Ciencias Jurídicas está intensamente vinculado a la historia de nuestro parlamentarismo. Y no puedo dejar de proponer que sería oportuno que una placa recordase esta faceta de la iglesia conventual.

Del Quijote en el Jazz al Diccionario, 2025 en la Academia

Por Hilario L. Muñoz

Publicado en La Tribuna de Ciudad Real el 24 de marzo de 2026

La Academia de Ciencias Sociales de Castilla-La Mancha ha hecho balance de su actividad en 2025 tras celebrar su pleno el pasado 19 de marzo, destacando las publicaciones que se han realizado gracias al empuje de quienes colaboran con la entidad, como son la Junta de Comunidades y las diputaciones de Albacete, Toledo y Cuenca. Entre estas publicaciones destaca el segundo volumen de Cuadernos, que recopila los textos de divulgación de la Academia, así como los Índices 2024-2025 del Diccionario Bibliográfico de Castilla-La Mancha. Además, destaca Andanzas de Don Quijote por el mundo del jazz, obra del profesor de Filología Alemana de la Facultad de Letras Hans Cristian Hagedorn, acompañada de un estudio de Juan José Pastor y Rafael González Cañal sobre la historia literaria y musical de Cervantes y su obra, y con un prólogo del consejero de Educación y Cultura, Amador Pastor.

El presidente de la Academia, Luis Arroyo Zapatero, recordó que aquel pleno comenzó con una conferencia impartida por el general de Ejército Félix Sanz Roldán, también miembro de la Academia y anterior presidente del Consejo Social de la Universidad, quien disertó sobre la posición de España en la actual situación geoestratégica mundial, lo que resultó de interés y de riqueza informativa. A continuación, se procedió al examen y aprobación de las cuentas de la Academia, cuyos ingresos y gastos ascienden a un total de 80.000 euros, que provienen tanto de las cuotas de los integrantes de la Academia como de las subvenciones de la Junta de Comunidades y de las diputaciones de Toledo, Guadalajara, Albacete y Cuenca, esta última incorporada este año.

La secretaria de la entidad, Marisol Campos, explicó que en este momento hay 156 académicos numerarios y 187 eméritos. Tanto ella como el presidente recordaron la pérdida de tres integrantes en los últimos meses: Raúl del Pozo, Rubén Salgado y Jesús Fuentes. Igualmente, explicó que hay un programa en la Academia para llevar su actividad a municipios de menos de 2.000 habitantes, con actividades en las provincias, así como las conferencias en la Academia José Saramago o los premios entregados a José Corredor Matheos, Pedro Miguel Ibáñez, José Esteban o Emilio Ontiveros.

Jazz

Juan José Pastor, presidente de la sección de Historia del Arte de la Academia y codirector del Cidom, fue el encargado de presentar esa obra sobre el Quijote, que se aleja de la visión típica con la que se enfoca el legado cultural de Cervantes, centrado en la ópera, la lírica o el ballet, para adentrarse en el mundo del jazz. «La novela, desde el principio, tiene muchas referencias musicales», recordó Pastor, señalando que el objetivo de Cervantes fue hacerla más cercana a su época.

Pastor explicó que «nadie había escrito un catálogo documentado del Caballero de la Triste Figura en la música urbana y el jazz» y que en esta ocasión han contado con la participación de Hans Cristian Hagedorn, que ha realizado un trabajo «excepcional» para catalogar algunas composiciones, que mediante código QR se pueden escuchar en diversas plataformas y que incluyen algunos temas de los que solo existe una copia, la que se puede oír a través de este libro.

Hagedorn recordó que hay 250 grabaciones de jazz y que se basa en un proyecto iniciado hace 10 años, en el que se recopilan músicas de 48 países, entre ellos Estados Unidos, Francia o Alemania. Como curiosidad, señaló que hay más canciones de música popular sobre el Quijote fuera que dentro de nuestras fronteras, incluso en Brasil, donde las canciones de jazz sobre el personaje de Cervantes superan a las españolas.

La intención es presentar este libro en varios espacios, como Toledo o Madrid.

Diccionario

Uno de los dos impulsores del Diccionario Bibliográfico, Isidro Sánchez, dio cuenta de los índices que se han publicado. Tanto él como Alfonso González-Calero han ido recopilando 1.500 biografías desde 2024, con la implicación de 450 personas que han escrito alguna de ellas. «Entre el 15 y el 16 por ciento son mujeres y estamos incluyendo personas de muy reconocido prestigio», dijo Sánchez, recordando que esos índices publicados incluyen el nombre de la entrada, la fecha de nacimiento y de fallecimiento, así como el autor de la biografía. «Es una herramienta muy importante», dijo Sánchez, señalando que el acceso, al igual que a todas las publicaciones, es libre a través de la web de la Academia y que los índices se han remitido a todas las bibliotecas de Castilla-La Mancha.

Futuro

De cara al futuro, se abren dos vías en la Academia con el proyecto Castillos, paisajes y patrimonio de Castilla-La Mancha, que ya se puede consultar en castillosdecastillalamancha.es/ y que recopila once castillos, de momento, con su historia y su representación, en un trabajo realizado por Francisco Ruiz, Jesús Molero, Plácido Ballesteros, David Gallego y Jaime García Carpintero.

También se avanzó como próxima actividad de la Academia una exposición sobre los 40 años de la prensa en Castilla-La Mancha, a cargo de Laura Espinar y un amplio y cualificado equipo de colaboradores de toda la región. La segunda está comisariada por Oliva Blanco y será un recorrido bajo el título Los hombres que amaron a las mujeres, es decir, los varones que desde un principio abrazaron la causa del feminismo. Ambas exposiciones recorrerán el conjunto de la región.

También comienzan a programarse actividades inmediatas en algunas localidades, como un ciclo que va a conmemorar en Guadalajara los 75 años de la desaparición de Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones, que será coordinado por Juan Pablo Calero Delso.