Presentación del libro «El hombre de Montiel», de Antonio Rodríguez Huéscar, por José María Barreda

La academia del saber y la experiencia al servicio de todos

Publicado en La Tribuna de Ciudad Real el 7 de julio de 2022

Por M. E.

Un amplio grupo de profesores universitarios y catedráticos ya no activos ha puesto en marcha una plataforma intelectual para ayudar a crear opinión regional sobre los asuntos de actualidad que puedan resultar de interés en diversas materias y áreas.

Con el rector honorario de la Universidad de Castilla-La Mancha, Luis Arroyo, al frente, un grupo de cerca de cincuenta profesores y catedráticos universitarios que ya han dejado atrás su vida profesional académica activa y con una calidad de conocimientos contrastada, ha impulsado la creación de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha, con la vocación de poner al servicio de la sociedad los conocimientos y experiencias acumuladas durante toda una vida profesional ligada a la universidad. Nombres del prestigio de Francisco Alía, Juan Ignacio de Mesa, Soledad Campos, José María Barreda, Rafael González Cañal, Alfonso Caballero Clink, Clementina Díez de Baldeón, Emilio Ontiveros, Félix Pillet o Isidro Sánchez, por poner solo unos ejemplos, figuran en la nómina de socios fundadores de un organismo que agrupa las áreas de letras en toda su extensión, junto con la de Legislación y Jurisprudencia, Economía, Sociología  y Ciencias Políticas, con la idea de utilizar sus amplios conocimientos aplicados en asuntos de actualidad. «Los que saben tienen que ayudar a los demás a formar criterio», resumía Luis Arroyo, catedrático de Derecho Penal.

Las secciones previstas en los estatutos de esta Academia son: Administración y Políticas públicas; Antropología, Filosofía y Pensamiento; Arqueología y Patrimonio; Asuntos europeos e internacionales; Bellas Artes e Historia del Arte; Cultura y Periodismo; Economía y Empresa; Geografía, Sociología y Política Social; Historia; Legislación y Jurisprudencia; Lengua y Literatura.

¿Cómo pretende esta Academia ayudar a crear opinión y criterio en el ámbito regional? Mediante actividades que comenzarán en el mes de septiembre, con cuatro temáticas ya previstas sobre las que debatir: ‘Economía y Castilla-La Mancha’,  ’40 años de comunidad autónoma en leyes’, ‘Región, comarcas y servicios’ y ‘Guerra y paz’.

Las reuniones se realizarán presencialmente y también mediante la red, tarea en la que les ayudará la Universidad de Castilla-La Mancha.

Intervención Autoridades – Pleno de Fundación de la Academia de las Ciencias Sociales y Humanidades

Por Universidad de Castilla la Mancha

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La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), ha acogido en el Campus de Toledo el pleno de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades, al que han asistido el rector, Julián Garde, y el presidente del Gobierno regional, Emiliano García-Page. Presidida por el rector honorario, Luis Arroyo Zapatero, la Academia está constituida por 46 personas y tiene como objetivo “servir de plataforma para la elaboración regional de opinión académica sobre los asuntos que puedan resultar de interés y coadyuvar a la difusión cultural y de la investigación general”. La corporación se presenta “con especial fidelidad a integrar personas de todos los territorios y, a su vez, llegar a todos ellos”, según ha explicado el presidente en comparecencia previa a la celebración del pleno. Se trata también “de prestar colaboración al Gobierno de Castilla-La Mancha en lo que pueda ser de su interés. Todo ello con respeto y colaboración con las instituciones homologas de las academias locales que trabajan con denuedo desde hace muchos años, así como los institutos de estudios provinciales”, ha señalado. El pleno de la Academia, que agrupa las áreas de Letras, Legislación y Jurisprudencia, Economía, Sociología y Ciencias Políticas, está integrado por los promotores originales y varios vocales más al cargo de las diferentes secciones. Son académicos el expresidente de Castilla-La Mancha José María Barreda; el exrector Miguel Ángel Collado o los exvicerrectores de la UCLM Francisco Alía, María Ángeles Zurilla, Isidro Sánchez y Antonio Roncero, entre otras personas con actividad vinculada a la región. “La Academia se integra por su propia esencia por personalidades que han desarrollado una amplia vida académica y o profesional y se encuentra en su madurez. Buena parte de estos han alcanzado la edad de la jubilación y la Academia pretende extraer provecho de esa inmensa capacidad instalada de la región para cuya aplicación, salvo la universitaria, no tienen las administraciones mecanismos de colaboración”, ha explicado Arroyo. En el pleno, el presidente ha sometido su informe a la ratificación de la Junta de Gobierno, cuyos cargos son provisionales a la espera de celebración de elecciones el próximo mes de septiembre coincidiendo con el inicio de la actividad de la Academia. Además, el economista auditor y exalcalde de Toledo Juan Ignacio de Mesa ha presentado un trabajo sobre economía y región; el catedrático de Derecho Financiero y Tributario y exrector, Miguel Angel Collado, ha presentado otro sobre el estado del proceso legislativo de Castilla-La Mancha al cumplirse 40 años de la autonomía y el catedrático de Derecho Administrativo y director del Centro de Estudios Europeos ‘Luis Ortega Álvarez’, Isaac Martín, ha presentado un tercero sobre la guerra y la paz en Europa desde el punto de vista de la seguridad, la defensa, la economía y la legislación. La Academia cuenta con el apoyo de la UCLM en cuanto a infraestructuras físicas y de telecomunicación, aunque, según ha señalado Arroyo, “operará en reuniones físicas y virtuales, es una Academia de la era del zoom, pocas reuniones y pocos viajes”.

Toledo, 10 de junio de 2022.

Sesión Constitutiva del Pleno de Fundación de la Academia de las Ciencias Sociales y Humanidades

Por Universidad de Castilla la Mancha

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Raimundo Drudis, el director (1930-2022)

Publicado en La Tribuna de Ciudad Real el 29 de junio de 2022

Por Luis Arroyo Zapatero

A sus bien cumplidos 92 años nos ha dejado Raimundo Drudis, director por muchos años de la Escuela de Magisterio de Toledo, desde 1965 al 2000. Había nacido en 1930 en Pla de Santa María en Tarragona. Lo conocí en la primera junta de gobierno a la que acudí en el rectorado de la calle Paloma en octubre de 1985. Éramos todavía cuatro gatos entre decanos y directores y cabíamos en la sala de juntas. Entre personas de edades y formaciones tan distintas destacaba Raimundo por su carácter encantador y servicial, extraordinariamente educado y, por lo que después descubriría, el científico quizá más notable de la nueva Universidad. Pronto aprendí que era un especialista en filosofía contemporánea con extraordinaria competencia en Wittgenstein, el austriaco que triunfó en Cambridge y a cuya obra, especialmente el Tractatus Logico-Philosophicus, se acercó Raimundo de la mano de su maestro Jose María Bochenski, catedrático de la Universidad suiza de Friburgo.
A esos años de estudio en Friburgo siguieron estancias en Viena y Munich disfrutando de becas del DAAD alemán y de la fundación Alexander von Humboldt. Su vocación por la filosofía de la ciencia se inició tempranamente cuando Miguel Sánchez-Mazas creó la revista ‘Teoría’ en cuyo consejo de redacción participaba Raimundo Drudis con Carlos Paris, Gustavo Bueno y otros jóvenes prometedores.
Su obra científica ha sido ingente y su capacidad organizativa impresionante. Alcanzó a editar por sí mismo la nueva vida de la revista de Sánchez Mazas ahora con el título ‘Aporia’. Drudis obtuvo plaza en 1956 en la Escuela Normal de Maestros de Madrid desde la que se trasladó a Toledo y cuya dirección alcanza en 1965 y que no deja sino en el año 2000. En Toledo encontró la infraestructura y la autonomía de la que no dispondría nunca en ninguna plaza de Madrid, ofrecimiento que recibió en muchas ocasiones. La Escuela de Toledo, hoy Facultad de Educación, debe mucho su solidez y oficio a los años de este longevo director.
El 1969 se suma con entusiasmo a la creación del Colegio Universitario de Toledo, de cuyo patronato formó parte y con mayor entusiasmo aún se entrega a las nueva Universidad de Castilla La Mancha y sirve con generosidad a la difícil tarea que iniciaba Isidro Ramos en 1984, Llegado tres años más tarde el claustro constituyente resultó ser el miembro de más edad y por consiguiente fue el presidente de la sesión electoral de la que salí nombrado rector.
Desde que se fundó en Toledo en 1991 la Asociación de becarios de la Fundación Alexander von Humboldt, lo eligió como secretario general, y cumplió una valiosa función de enlace de los científicos españoles con la más importante organización de la promoción de la ciencia en Alemania. Hasta hace pocas semanas pude estar en contacto con él y preparamos la constitución de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla la Mancha. Falleció el día 6 después de unas semanas de complicaciones. Creo que podemos recordar a nuestro Jorge Manrique: «aunque la vida perdió, nos dejo harto consuelo, su memoria», a Pepita, a sus hijos y a sus alumnos y compañeros de la hoy Facultad de Educación y de la Universidad.

Paisaje cultural, literario y patrimonio territorial como destino turístico en la comarca de La Mancha

Aportación de Félix Pillet Capdepón en el libro Paisajes Culturales Agrarios en Castilla-La Mancha.

Manuel Kant, a mediados del siglo XVIII, atribuía a la Historia el estudio del tiempo pasado y a la Geografía el análisis del espacio, un espacio físico que se correspondía con la naturaleza. La institucionalización de la Geografía (1870) puso como objeto de estudio el espacio geográfico, considerado como suma de elementos físicos y humanos, y a partir de ese momento una serie de aspectos, como la relación hombre-medio, el estudio de la región y el análisis del paisaje se convirtieron en temas de interés preferente. El espacio geográfico se ha ido adjetivando, a lo largo del siglo XX, conforme transcurrían los distintos paradigmas: espacio geográfico regional, abstracto, subjetivo, social y globallocal. Milton Santos (1996) afirmaba que el espacio geográfico, como reunión de formas (paisajes), es un híbrido que participa igualmente de lo social y de lo físico. Con el actual eclecticismo, la investigación geográfica se centra en “el territorio y sus paisajes” (Pillet, 2008: 12). Esta relación la establecemos tras conocer la definición que del paisaje hace el Convenio Europeo del Paisaje (2000): “cualquier parte del territorio tal como lo percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de los factores naturales y/o humanos”, es decir, el territorio hace referencia a la totalidad y el paisaje a las partes o formas que se perciben.

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Publicado en La Tribuna de Ciudad Real el 10 de junio de 2022.

Por Javier D. Bazaga. Fotografía de David Esteban.

El Gobierno de Castilla-La Mancha aprobará el próximo martes en Consejo de Gobierno el decreto para el registro y creación de academias en Castilla-La Mancha, para ofrecer un mayor marco jurídico a estas instituciones.

Lo anunció este viernes el presidente del Gobierno, Emiliano García-Page, en el marco precisamente de la sesión constitutiva de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha, que tuvo lugar en la antigua Iglesia de San Pedro Mártir, una de las sedes de la UCLM en Toledo.

Allí, Page explicó que esta decisión deriva de la Ley de Academias de 2019, que comprometía a desarrollar ese reglamento de creación y procedimiento de registro de academias, a lo que sumó búsqueda de cauces para «apoyo económico» para que tengan un «colchón mínimo». También un planteamiento de «oferta recíproca», «pediremos ayuda, pero también tenéis que ofrecerla» dijo a los asistentes a esta sesión constitutiva, y a «producir aunque nadie se acuerde». «Será un paso más para ir normalizando las relaciones» aseguró en referencia al decreto del próximo martes.

Page aseguró que una academia como esta «tiene que ser útil» para una sociedad que «va tan deprisa que encontrar espacios de sosiego para reflexionar es muy difícil», y en la que nos vemos obligados a tomar «decisiones urgentes» constantemente, incluso desde la «más absoluta ignorancia» dijo poniendo el ejemplo de la Covid-19. «Que una organización tenga esa visión ya es bueno» concedió, con espacios para ofrecer una aportación meditada. Por eso se puso a «disposición sincera» de los integrantes de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades, y a cambio «abusar un poquito y con cortesía y educación», para tener ese consejo ya que «yo soy prisionero de este ritmo al que se toman las decisiones.

A la sesión constitutiva asistieron también la consejera de Educación, Rosa Ana Rodríguez, el rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Julián Garde, y el expresidente José María Barreda. El presidente de la misma Luis Arroyo celebró la cosntitución y aseguró que nace con «vocación de contribuir a crear». 40 años después de la constitución de la Autonomía, «creamos una academia para hacer cosas buenas para CLM, procurando no molestar y ser útiles», dijo.

Acertar con los premios

Publicado en La Tribuna de Toledo el 13 de junio de 2022

Por Miguel Ángel Collado. Fotografía de Juan Ignacio de Mesa

En el siglo XVIII el jurista italiano Giacinto Dragonetti publicó una breve obra que, según sus estudiosos, el editor de la misma decidió titular ‘De las virtudes y los premios’ como contrapunto o, más bien, como dijera Benedetto Croce, complemento del muy conocido ‘De los delitos y de las penas’ de Beccaria, aparecido un par de años antes.
La obra nos sitúa frente a la importancia y el significado de los premios que reconocen comportamientos virtuosos de los ciudadanos, es decir, aquellas actuaciones de determinadas personas que van más allá de sus deberes cívicos. Esto es algo que la sociedad y las instituciones a través de las cuales se articula y desenvuelve deben practicar por, al menos, dos razones. El agradecimiento y reconocimiento públicos a quienes se lo merecen por su comportamiento generoso y beneficioso para los demás, en primer lugar; pero además de esta hay una segunda razón para hacerlo, una razón pedagógica, ponerlos de ejemplo y estímulo para los demás en cuanto «no es la virtud otra cosa que un generoso conato de toda ley que nos conduce a procurar el bien de los demás. Ella tiene por objeto dos extremos: de una parte, el sacrificio que hace el hombre virtuoso y, de otra, la utilidad que resulta al público».
Frente a decisiones como las que habían tomado muchos emperadores, por ejemplo, Cómodo y Heliogábalo quienes recompensaban a quienes lo merecían menos, persuadidos de que las virtudes debían estar sujetas a sus caprichos, el autor de ‘De las virtudes y los premios’ destaca la importancia del justo reconocimiento del mérito como instrumento para el progreso de la sociedad. Esto cobra mayor relieve proyectado sobre la educación y su contexto. Por ello, Bernardo Tanucci, a la sazón ministro ilustrado del Reino de Nápoles, encomendó a Dragonetti la misión de reformar el sistema educativo cuyo proyecto inédito pasaba por convertir el centro educativo en el núcleo motor de un modelo de convivencia cuyo signo de identidad sea la virtud.
Siendo esto así, resulta inexcusable que la concesión de premios sea acertada en número y en premiados. Una inflación de premios los devalúa, pero más grave es el fallo en el fallo del otorgante. Los premios son algo intrínsecamente diferente a los incentivos. Los primeros reconocen un comportamiento altruista dirigido al bien común mientras que los segundos tienen una dimensión privada y premian una actitud que responde a un interés primeramente individual, aunque pueda también contribuir al interés común.
En la valoración que decida el otorgamiento de los premios por valores, comportamientos o actuaciones cívicos o sociales es preciso encontrar una proporción precisa entre los méritos y los premios que se conceden, mediante una valoración de conjunto que contrapese virtudes y deméritos de los premiados en orden a evitar el error de despreciar a los benefactores de la sociedad o institución de que se trate así como el más grave  de recompensar injustamente a quienes no lo merecen realmente por el conjunto de sus  comportamiento, más allá de estar al abrigo del poder porque, como dice Dragonetti,  «se daña más equivocando las recompensas que suprimiéndolas».
En términos similares se expresaba Jiménez de Asúa preocupado porque toda recompensa sea objeto de un juicio contradictorio para «prevenir la prodigalidad y los otros abusos, por los cuales el valor de las recompensas se degrada».  Los premios honoríficos no debieran ser moneda de cambio para retribuir favores o lograr adhesiones clientelares sino un estímulo y agradecimiento que reconozcan comportamientos muy relevantes o trayectorias ejemplares de quienes se han hecho acreedores de ellos.

El hombre de Montiel

Publicado en Los Libros de Herrera Casado el 12 de junio de 2022

Por Antonio Herrera Casado.

Una hora lleva leerse ­–con la tranquilidad, y el reposo, que el texto merece– los razonamientos que ofrece “El hombre de Montiel”, un texto breve, pero hondísimo, del filósofo manchego Antonio Rodríguez Huéscar. Un artículo largo que escribió estando de profesor en Puerto Rico, en 1952, y que la Revista “La Mancha” de estudios regionales sacó al frente de su primer número en 1961. El texto del ciudadrrealeño ha vuelto a aparecer, ahora en forma de librito independiente, y con apoyos sustanciales en su inicio: el del profesor de historia José María Barreda (“Cambiar las circunstancias”) y el del filósofo Santiago Arroyo Serrano (“Antonio Rodríguez Huéscar, filósofo manchego y español”. Todo ello en un contexto a destacar, porque es histórico: se trata de la primera publicación que aparece con el sello de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla La Mancha, y el libro se presentó a la par que esta institución, el día 10 de junio de 2022, en el templo de San Pedro Mártir de Toledo, sede actual de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla La Mancha.

Tantos preámbulos explican la importancia de esta edición. Pero no la necesita, al menos en su contenido, porque por sí misma se aclara. Sabiendo que es obra escrita por Rodríguez Huéscar, que fue discípulo preferido de Ortega y Gasset, y filósofo a su vez, y de los más destacados, de todo el siglo XX español. Este texto de apenas 25 páginas, nos deja entrar, con solemnidad y asombro, en la obra filosófica de Huéscar. Que lo hace a través de un análisis de la visión del tiempo y de la vida que tienen los hombres del Campo de Montiel, y en los que el autor personifica el alma española, y la visión antropológica del tiempo y su consideración por las gentes de nuestro país, centrándose en el modo mismo de existencia que llamamos “ser español”, lo que resulta… siempre enormemente problemático… por lo que en el ser del español hay de contradictorio y de paradójico.

Barreda en este libro analiza sucintamente la vida del filósofo de Fuenllana, y Arroyo nos centra la importancia de Huéscar en el contexto de la antropología hispana, que comparte en líneas de actuación con Ortega, Laín, Marías  y Zambrano. El texto del filósofo es claro y contundente, usando con frecuencia la figura de don Quijote para exhibir fórmulas del hispánico comportamiento, y utilizando con frecuencia refranes y expresiones (matar el tiempo, desvivirse, los contratiempos) que acentúan esa obsesión del español por seguir instalado en un tiempo perenne en el que contempla el pasado sin lástima y no ve el futuro porque no quiere salirse del presente.

Antonio Herrera Casadocorrespondiente de la Real Academia de la Historia

 

Vía Sacra Matritensis

Publicado el 7 de junio de 2022 en El Decano de Guadalajara

Por Antonio Marco. Fotografía del encabezamiento por Víctor Corral.

Hace escasos días asistíamos eufóricos los madridistas y no madridistas, vía telemática unos, presencialmente en París los menos, al triunfo de una de nuestras “escuadras, legiones, equipos”, en el difícil campo europeo de competiciones balompédicas: nuestro reiteradamente victorioso Real Madrid doblegaba con un soberbio golazo a la legión contraria, procedente de la siempre “blanca y rubia, a veces pérfida, Albión”, el Liverpool Football Club. Millones de madridistas vivieron con emoción el encuentro, también millones de liverpulienses, si ese es el gentilicio de los forofos del Liverpool.  Las crónicas propagandísticas hablan de ciento noventa millones de posibles espectadores (190.000.000) en todo el mundo, convertido en este caso en estadio global.

Si el partido en sí fue tenso y emocionante, lo que realmente me impresionó fue el regreso y recibimiento a la vuelta de la “legión, escuadra, equipo” a la madre patria: muchos miles de espectadores esperaban exultantes en el campamento propio, en el estadio Santiago Bernabeu, y más millares se alineaban a lo largo del mítico recorrido de la “via triumphalis, via sacra matritensis”, que condujo a los vencedores desde el templo sagrado de la Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad de Madrid, a la plaza y fuente de la antiquísima diosa oriental y mediterránea Cibeles, majestuosa en su carro tirado por leones, pasando antes por el palacio cívico regional de Puerta del Sol, a cuyos pies se encuentra el kilómetro áureo 0 (cero), origen de todas las vías nacionales que parten como flechas a todos los extremos de la península, a semejanza del antiquísimo “milliarium aureum” de Roma del que partían todas las vías romanas hasta perderse en los confines del grandioso Imperio Romano (todos los caminos conducen a Roma,) deteniéndose también en el no menos grandioso palacio del “municipium matritense”, el ayuntamiento de la villa existente al menos desde la Edad Media, para finalizar el desfile triunfal en el campamento y sede estable del Santiago Bernabéu.

Este grandioso desfile y espectáculo sólo tiene parangón y semejanza con la famosa ceremonia del “triunfo” romano, con la que se premiaba la acción victoriosa extraordinaria del imperator o general, que con sus esforzados, aguerridos y bien entrenados soldados, los legionarios, había machacado al adversario con una victoria contundente. En la ceremonia, el general, ataviado casi como un dios, ascendía por la “via sacra romana” a través del grandioso Foro a la colina capitolina para ofrecer su victoria a Júpiter, supremo dios romano, sedente en su grandioso templo.

Pasados muchos siglos, la escuadra matritense balompédica ofrece también su triunfo obtenido agónicamente frente a los bárbaros extranjeros a los superiores seres divinos, que ahora son dos, porque junto a la cristiana Virgen de la Almudena, acompañada por el vistoso y hierático cortejo de sus ministros, sacerdotes y obispos, es necesario ofrecer la copa a la antiquísima diosa oriental, procedente de Frigia, Cibeles, la diosa madre de la naturaleza, la dea mater, asentada en Roma y en su imperio.

Alguna semejanza encuentro también con la procesión de las “Panateneas”, famosa en todo el mundo helénico antiguo, en la que también a lo largo de la “via sacra atheniensis”, la vía Panatenaica, un cortejo de jóvenes muchachas en procesión ofrecían un  Peplum o manto a la diosa Atenea Parthenos (virgen significa la palabra), que habitaba el grandioso templo del Parthenon, del que tan solo queda parte del esqueleto en la Acrópolis de Atenas y numerosos frisos en el Museo Británico de Londres, fruto de la labor rapiñadora del inglés Lord Elgin. En la ocasión del desfile madrileño, lo que ofrecen los futbolistas a la diosa Cibeles es una bufanda o paño con los colores del equipo, que coloca el capitán sobre su cabeza y hombros.

Confieso que no solo el triunfo de los compatriotas sino la subsistencia y persistencia de tantos elementos antiguos me levantó un tanto la moral propia, alicaída por la devastadora decisión ministerial y parlamentaria de reducir la cultura clásica y el latín a la mínima dimensión  en los estudios de nuestros jóvenes estudiantes de Secundaria y Bachillerato.

Pensé con resignación que se podrá dificultar el estudio del Latín en Secundaria o Bachillerato, pero será imposible erradicar la forma evolucionada de la lengua de los romanos, que en nuestra patria se llama español o castellano; otra variante de la lengua de los romanos en nuestra península es el catalán y  por muchos elementos diferenciales que los más nacionalistas intenten encontrar, todos nuestros antepasados hablaron latín y todos nosotros lo seguimos hablando. Se podrá eliminar  la “cultura y civilización clásica”  de los planes de estudio, pero no se podrá erradicar de nuestra esencia porque esa cultura y forma de vida es la nuestra. Por eso seguimos ahora, entre otras muchas cosas, celebrando los triunfos y recorriendo las “vías sagradas” en procesión multitudinaria para ofrecer nuestros triunfos a las divinidades.

Por cierto que el trofeo que reciben los vencedores es lo que el vulgo y las federaciones del deporte llaman “copa” y que en realidad no es por su forma y dimensiones sino una “crátera” griega clásica, vaso de grandes dimensiones que utilizaban los antiguos para mezclar el vino con el agua en la mejor proporción para consumir en el banquete.

No deja de ser una curiosa coincidencia también que el tribuno o capitán de la escuadra madridista se llame Marcelo, nombre de una de las más importantes familias romanas antiguas. Lo que ya no puede ser una mera coincidencia sino algo decidido y querido  por los dioses, los de antes y los de ahora, es que el autor del pelotazo, del gol, se llame Viniciussic, así, con su propia terminación latina de la 2ª declinación. ¿Quién de nuestra generación no recuerda  a Marcus Vinicius, personaje principal de la novela Quo vadis, que convertida en película de éxito nos es ofrecida puntualmente todas las Semanas Santas? Por cierto que tanto Marcelo como Vinicius son latinos, hispanolatinos y también Ancelloti, el entrenador, el mister del Real Madrid, es latino o romano por derecho de nacimiento, ya que nació en Reggiolo,municipio italiano de la provincia de Reggio Emilia, en la región de Emilia-Romaña.

No obstante, en todo este complejo asunto hay dos cuestiones que me siguen inquietando intelectualmente: ¿Cómo es posible que después de dos mil años de dominio general y absoluto del Cristianismo como religión de Occidente, masas multitudinarias de ciudadanos enfervorecidos acompañan a los héroes victoriosos a los pies de la Virgen de la Almudena y a los pies de la diosa pagana Cibeles, señora de la naturaleza, dea mater, sentada en su carro tirado por leones? Se podrá banalizar considerando que La Cibeles es un mero punto de encuentro, como en otras ocasiones es Neptuno, unos pocos metros más al sur. Cierto, así es. Pero ¿cómo y por qué perviven estos y otros muchos elementos religiosos paganos en nuestra forma de vida actual?

La segunda cuestión realmente compleja, no resuelta por numerosas escuelas, autores y estudios de sociología y de psicología social, es: ¿cómo es posible que tantos miles de seres individuales y únicos se agrupen en multitudinarias masas fanáticas de seguidores, perdiendo sin reflexión su identidad individual e identificándose con el conjunto poco definido, mediante la fuerza aglutinante de elementos  de una asombrosa simplicidad, tales como colores primarios, camisetas, meras interjecciones, gritos desgarrados, cantos, himnos, símbolos, banderas?  ¡GOOOOOL! es el talismán  y la palabra mágica que todos desean gritar a pleno pulmón como síntesis orgásmica de todo evento futbolístico. Sin duda, en el fondo, no somos ni tan individuales ni tan únicos y sí muy necesitados del grupo para definir nuestra identidad.