La economía mundial se enfrenta a importantes transformaciones transversales que están suponiendo retos de gran magnitud, de las cuales también se pueden derivar oportunidades. Destacan los cambios geopolíticos y su impacto sobre los flujos de comercio e inversión internacionales, en forma de una desaceleración de la globalización y la vuelta a comportamiento proteccionistas. Es el caso de los efectos que produce la fuerte rivalidad que mantienen Estados Unidos y China. Pero surgen al mismo tiempo oportunidades que derivan, por ejemplo, de la búsqueda de las ventajas que conlleva una producción situada más cercana geográficamente a través de la recuperación de producciones básicas en contextos nacionales o regionales en países desarrollados.
Entre las transformaciones que están impactando en la economía global debemos destacar también la lucha contra el cambio climático y el proceso de transición energética, que están siendo fuente de una elevada actividad económica y están atrayendo importantes inversiones. Así como la transformación digital y la rápida generalización de tecnologías como la Inteligencia Artificial, que afecta especialmente a los servicios, sector que representa un porcentaje muy elevado de las economías desarrolladas. Sin olvidar, el envejecimiento de la población y la presión que ejerce sobre los sistemas de seguridad social y de atención médica pública.
La posibilidad de que los conflictos geopolíticos, y en particular el desencadenado en el 3T23 con la crisis Israel-Palestina, con riesgo de extensión a toda la región de Oriente Medio, pueden tensionar más los mercados de la energía, de las materias primas y/o las cadenas de suministro globales como estamos viendo por los ataques de buques comerciales en el Mar Rojo, que está provocando la desviación de los containers de grandes navieras hacia el cabo de Buena Esperanza, en vez de usar el canal de Suez, con repercusiones serias en el coste de fletes.
En este contexto internacional, la economía española aceleró su crecimiento durante el primer trimestre de este año 2023, recuperando finalmente sus niveles de PIB de prepandemia, pero con una importante brecha temporal respecto a la media europea. En España, junto a la recuperación del turismo, la rápida moderación de los precios de la energía permitió una mejora del consumo y que la economía española creciera a ritmos notables durante la primera mitad de 2023. Sin embargo, una vez agotado el impacto energético, la economía en la segunda mitad de 2023 ha moderado su ritmo de crecimiento afectada, además, por un conjunto de rémoras. Entre estos factores destacamos la inflación impulsada por el aumento de los precios de los alimentos y el repunte del precio del petróleo que ha tenido lugar desde julio de 2023, el impacto de los mayores tipos de interés y la marcada desaceleración del crecimiento en la eurozona. Con todo, la previsión es que la economía, pendiente de confirmación oficial, crezca un 2,4% en el conjunto de 2023, con un perfil que ha ido de más a menos.
En este contexto internacional, la economía española aceleró su crecimiento durante el primer trimestre de este año 2023, recuperando finalmente sus niveles de PIB de prepandemia, pero con una importante brecha temporal respecto a la media europea. En España, junto a la recuperación del turismo, la rápida moderación de los precios de la energía permitió una mejora del consumo y que la economía española creciera a ritmos notables durante la primera mitad de 2023. Sin embargo, una vez agotado el impacto energético, la economía en la segunda mitad de 2023 ha moderado su ritmo de crecimiento afectada, además, por un conjunto de rémoras. Entre estos factores destacamos la inflación impulsada por el aumento de los precios de los alimentos y el repunte del precio del petróleo que ha tenido lugar desde julio de 2023, el impacto de los mayores tipos de interés y la marcada desaceleración del crecimiento en la eurozona. Con todo, la previsión es que la economía, pendiente de confirmación oficial, crezca un 2,4% en el conjunto de 2023, con un perfil que ha ido de más a menos.
Vuelta a la rutina. Bienvenida sea. La necesitamos, aunque no lo parezca. Comenté en una de mis primeras columnas que somos “seres rutinarios”. Tras unas fiestas plagadas de las mejores intenciones, algo impostadas, se agradece volver a la normalidad. Al igual que celebramos el pasado año recuperar las cenas en familia, tras dos Navidades de aislamiento. Aquello parece ahora un mal sueño, pese a que se vuelva a hablar de usar mascarillas en entornos sanitarios de manera obligatoria. La pandemia terminó y las vacunas nos dieron respuestas inmunitarias, pero no acabaron con la Covid, que se ha sumado a otros virus estacionales, como el de la gripe, que tantos estragos causó hace un siglo. Sin embargo, este año se ha revacunado poca gente. Tendemos a olvidar las lecciones del pasado. También las de conflictos de largo recorrido histórico y memorias enfrentadas. Si las imágenes de los bombardeos sobre Ucrania nos amargaron las uvas de la anterior Nochevieja, esta última ha ocurrido algo similar con las del horror en Gaza.
Las fechas tan entrañables son propicias para hacer balance del año que se ha ido y establecer planes para el recién estrenado. Unos serán más pedestres (como estar en forma, dejar de fumar o aprender inglés) y otros más ambiciosos (desde aprobar unas oposiciones a conocer un país lejano o correr una maratón). Desde esa tierra imaginada y mágica que he bautizado como “Hidalga”, esa atalaya desde la que digerir una realidad cotidiana compleja, amarga a menudo, aunque no exenta de su punto agridulce, que cabe salpimentar con toques de humor, intento escrutar mi entorno sin perder la esperanza. Si se trata de buenos propósitos, me gustaría ver algún día a los responsables de las matanzas referidas en el banquillo mientras sus víctimas disfrutan de la anhelada paz y prosperidad.
No hay buenos augurios para 2024. Las guerras actuales, tanto las mediáticas como las más olvidadas, son fruto del llamado “nuevo desorden mundial”. Y quienes las alientan o apoyan se nutren de una crispación y un populismo propios del denominado “autoritarismo postdemocrático”. Tenemos buenos ejemplos en América y en Europa y émulos en nuestro país. Pero nadie nos puede arrebatar los más preciados tesoros, desde el voto a la palabra, ni la capacidad de análisis racional ante tanto dolor, lenguaje hiperbólico y exceso emocional. Son el mejor antídoto contra el miedo y el odio.
Ante tanta incertidumbre, conviene recordar el adagio latino de “nihil novum sub sole”. El primer paso es una buena selección de fuentes de información, fiables, plurales y rigurosas, para no propagar bulos y aislar a los “haters”. El siguiente, y no menos fundamental, intentar ponerse en la piel del otro, tener un mínimo de empatía. A partir, de ahí, afrontar cada problema con preguntas adecuadas para obtener las mejores respuestas.
Vuelve también la actividad parlamentaria. La duración de la legislatura está en el aire. Esta semana se despejarán algunas incógnitas. Pero el gobierno de coalición tiene difícil mantener todos los platillos en el aire, a la vez, sin que ninguno caiga, según la metáfora política al uso. Y apunta un nuevo ciclo electoral. Primero, dos comunidades autónomas históricas, Galicia (febrero) y Euskadi (aún sin fecha). Aunque las elecciones decisivas serán las europeas, en junio, las que, sin embargo, menos interés popular suscitan. Un gran error. De nuevo, saldrán a relucir en campaña temas nacionales para sustanciar realidades regionales o transnacionales. Y quedará sin afrontar el necesario debate sobre el modelo federal tanto en España como en Europa.
La ciudanía deberá posicionarse otra vez ante diferentes ofertas electorales. Quién no ha oído en su entorno a alguien calificarse como “ni machista, ni feminista” o “ni de derechas, ni de izquierdas”. Suelo discutir con mis alumnos sobre estos temas. Les digo que no hace falta referirse a grandes paradigmas ideológicos, siglas o nombres. La Política, con mayúsculas, desborda la vida partidista. Y es compleja, pero cabe encontrar diferencias razonables entre izquierda y derecha, del mismo modo que no es concebible tratar la relación entre hombres y mujeres desde la equidistancia, como si fuera igual defender la discriminación que luchar por la igualdad.
Ante lo que nos avecina, les propongo un juego, por si no tienen clara su posición política. Usen la primera persona, tanto del singular como del plural, ante los grandes conceptos –nación, seguridad, propiedad, bienestar, libertad, igualdad o paz— que sobrevuelan las alternativas electorales. Cuestiónense si priorizan la seguridad al bienestar, el derecho de propiedad o el derecho a una vivienda digna. Pregúntense si es posible la libertad sin una relativa igualdad de oportunidades. Recuerden hacerlo desde el “yo” y desde el “nosotros”. Y no olviden que, antes que las actuales víctimas, nuestros antepasados perdieron a sus hijos, parejas, hermanos o padres en bombardeos y represalias políticas similares o tuvieron que refugiarse en otro país para huir de la guerra y la represión. Sustituyan el nombre extranjero por el español. Y verán cómo se aclaran.
Espero no haber amargado su vuelta a la normalidad. Les deseo lo mejor para este año nuevo. También mucho ánimo. Que vienen curvas.
Un libro coordinado por José María Barreda que ha querido contar con autores que han tenido una especial implicación en diferentes proyectos y aspectos de renovación de la ciudad.
10 autores que abordan la evolución de la ciudad y sus grandes transformaciones desde perspectivas diferentes que enriquecen la visión del tema: Enrique Díez Barra, Fernando Lamata Cutanda, Alejandro Moyano Gómez, Diego Peris Sánchez. Isidro Sánchez Sánchez, Lorenzo Selas Céspedes, Antonio Serrano Sánchez, Rosario Tapia Aragonés y José Valverde Serrano.
La llegada de la Democracia
El 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas en nuestro país. En Ciudad Real, UCD obtuvo el 38% de los votos, el PSOE el 33%, AP el 10%. En las elecciones de 1979 los resultados fueron muy semejantes, obteniendo UCD un 42% de los votos y el PSOE el 40%. En las elecciones municipales de 1979 UCD obtiene el 45,86 % de los votos y el PSOE un 32%. Lorenzo Selas consiguió la alcaldía de la ciudad y comenzó una etapa de gobierno que se extenderá durante varias legislaturas. La Diputación estaba gobernada por el socialista Francisco Javier Martín del Burgo. La llegada de los ayuntamientos democráticos supuso un cambio esencial en cuanto a las inversiones realizadas en la ciudad y la atención a las necesidades urbanas cercanas y los nuevos equipamientos: dotación de zonas verdes, equipamientos comunes de los barrios, dotaciones deportivas y acondicionamiento de los accesos a la ciudad.
La ciudad experimenta cambios esenciales en sus estructuras urbanas. En la dotación de parques y zonas verdes se realiza la ampliación del parque de Gasset, el nuevo parque del Pilar, el parque de Pio XII, parques de barrios y zonas urbanas y en los últimos años la ampliación del suelo público de la Atalaya. La ciudad recupera una intensa actividad desconocida en momentos anteriores y los sucesivos gobiernos municipales van introduciendo mejoras y reformas en el conjunto de la ciudad. El desarrollo residencial hace que más del 70% de las viviendas actuales de Ciudad Real se hayan construido en este momento. Etapas de desarrollo desigual con momentos de especulación intensa reflejo de la burbuja inmobiliaria que estaba presente en todo el país.
Protagonistas de la transformación
El libro cuenta con aportaciones de especial relevancia porque muchos de sus autores han sido responsables de la gestión política que ha propiciado la renovación de la ciudad en aspectos esenciales. Desde la presidencia de la Junta de Comunidades, la alcaldía de Ciudad Real y Consejerías como la de Educación y Ciencia o la de Sanidad han impulsado proyectos de singular importancia en la renovación de la ciudad durante los más de cuarenta años de vida que tiene ya la democracia en nuestro país.
Transformaciones y equipamientos esenciales en la actual ciudad: la Universidad, las comunicaciones que llegan con el AVE y la infraestructura sanitaria especialmente con la presencia del Hospital General Universitario. Pilares esenciales en la vida de la ciudad: la educación tanto universitaria como del resto de niveles y la sanidad con unas infraestructuras totalmente renovadas.
Y junto a esas transformaciones físicas los impulsos a la vida de la ciudad en ámbitos como la investigación, la cultura, las políticas de igualdad que, poco a poco, van dando sus resultados en la vida social cotidiana, la atención a personas con dificultades y todo lo que supone una lucha por la igualdad y los ámbitos de la libertad ciudadana.
Los equipamientos del siglo XXI
Todo ello exige un apoyo en la realidad física de la ciudad que ha ido mejorando en su concepción general y en sus dotaciones en estos cuarenta años de democracia. El Planeamiento urbanístico que estudia Alejandro Moyano como excelente conocedor del tema ha evolucionado y desarrollado figuras que han dirigido el crecimiento de la ciudad en esta etapa que ya necesita nuevas estrategias y proyectos.
Y ese planeamiento se ha plasmado en desarrollos con un componente esencial desde la inversión pública. La Universidad consigue el desarrollo de una zona de la ciudad con áreas como el nuevo campus junto a la Avenida Camilo José Cela o el campus junto al Rectorado, antiguo Cuartel de Artillería, el desarrollo al otro lado del AVE necesitado de un planeamiento urbanístico renovado o la espera de la nueva Facultad de Medicina. El AVE supuso no solamente la posibilidad de una mejora radical de las comunicaciones de la ciudad con el resto de España sino también un cambio en el desarrollo de la ciudad. Y la construcción del Hospital Universitario con cerca de 200.000 metros cuadrados construidos renovó el servicio sanitario y el desarrollo de la zona sur de la ciudad.
A principios el siglo XXI se construirán el Conservatorio (2006) o el Parque Juan Pablo II. Y en la calle Eras del Cerrillo, frente a la plaza del Trillo se encuentra el edificio de los Juzgados terminado en 2006. El año 2008 se completaba la Biblioteca Pública en la proximidad del Parque de Gasset. Los servicios comunes representan un total de 734.000 metros cuadrados, 40.000 destinados a usos culturales, 42.000 a usos religiosos, 46.000 al uso asistencial, 99.000 a usos administrativos, 113.000 a educación, 171.000 a Universidad y 220.000 a sanidad. La mayoría de ellos han sido construidos o renovados en las últimas décadas configurando un porcentaje de superficie de especial calidad para la ciudad.
La imagen de la ciudad en democracia
La imagen de la ciudad en este 2023 es la de una ciudad renovada en más de un 90% en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Un desarrollo que destruyó el patrimonio construido de siglos anteriores y alteró gravemente su trama urbana.
Los equipamientos públicos cualificados y actuaciones puntuales de urbanización y diseño de zonas interiores van conformando una ciudad que, a pesar de las graves alteraciones de épocas anteriores, permite una calidad de vida por sus dimensiones, sus servicios y las condiciones sociales y culturales de convivencia. Un patrimonio público que, convertido en común por su funcionalidad y por el uso de los ciudadanos, hace del espacio construido una auténtica ciudad. Una ciudad reconstruida en la segunda mitad del siglo XX y especialmente cualificada en el desarrollo de la democracia.
El libro Ciudad Real en los años de progreso es un excelente recorrido por la ciudad de estos cuarenta últimos años, de la mano de muchos de sus protagonistas. Un recorrido que nos indica el camino que nos ha permitido avanzar la democracia como marco de convivencia y que nos anima a mejorar en el futuro en ámbitos de convivencia y entendimiento común. Una publicación cuidada por la editorial Serendipia y el diseño de José Luis y Yolanda que ofrece una buena lectura de la trasformación de la ciudad en las últimas décadas.
Los inviernos de Moscú están condicionados por la humedad y el frío del Moscova. Los días transcurren duros y de luz corta. En estos años de supervivencia, algunos angustiosos, Alberto Sánchez reproduce en su memoria el sol inclemente de los alrededores de Madrid. El calor agobiante de la casa de las Covachuelas. O el frío que proviene del Tajo. Nada semejante a esto. Sus familiares más cercanos, y algún periodista de Chile, trasmiten los frenéticos últimos años creativos de Alberto. “Este corresponsal tuvo el privilegio de visitar a Alberto Sánchez hace tres meses, pocos días antes de que cayera enfermo, en compañía de Pablo Neruda. Allí en su taller pude ver el mundo fabuloso de formas, la gracia alada de su pájaros, el punzante recuerdo convertido en madera o piedra de sus mujeres españolas” (El Siglo, Santiago de Chile, 15 de octubre de 1962). Intentando sobreponerse a fracasos personales y colectivos se esfuerza con el mismo ahínco de su juventud, cuando de noche trabajaba en la panadería y el tiempo libre lo dedicaba a los dibujos, a la escultura, a las tertulias, a los paseos por Vallecas o por Toledo.
Reprimida su capacidad creadora durante años, en parte por voluntad propia y en parte por las circunstancias del momento histórico, mira hacia atrás y descubre que apenas quedan obras suyas. ¿Qué dejará a su familia y a la posteridad? Piensa en la familia que tanto le han protegido. Mientras trabaja o dibuja esa preocupación se mezcla con las imágenes y las formas que se le amontonan. ¿Qué será de ellos? ¿Qué fue de las cabezas de hombres y mujeres que reflejaban los vicios humanos: los sifilíticos, los tuberculosos, las caras de hambre, los mendigos y la fisonomía de los cuerpos prostituidos? ¿Qué fue de los “milagristas” y los tomadores de sol? Tal vez no quede ya ni el recuerdo. No pertenecerá a ningún lado. Experimenta un desarraigo torturado. Lo siente como su gran fracaso. Existen fotografías, documentos gráficos, criticas periodistas, pero sus obras en España desparecieron entre el fragor de la guerra, los traslados apresurados y la salida, casi improvisada, a la Unión Soviética.
El trabajo febril de los últimos años habla de la tragedia que mortifica a Alberto Sánchez cuando constata que su obra es invisible. Solo existe en sus recuerdos. Es cierto que los elementos que emplea tampoco ayudan a su conservación, pero los materiales desechables forman parte de su proceso de creación. Ni siquiera sabe qué pudo ser de aquel monolito orgulloso, aquel camino levantado hacia el cielo que, en plena guerra civil, en el París de la Exposición Universal, hablaba de la estrella del pueblo español elevándose hacia el futuro. Fue un grito de optimismo entre las ruinas del desastre. Y aunque las gentes de izquierdas no deben pensar en la trascendencia, la pervivencia en el tiempo de su obra y su persona (un lujo burgués) forma parte de su drama personal. La escasa presencia de su obra en el arte español y en el universal lo interpreta como un fracaso personal. ¡Él, que había querido superar las visiones anticuadas de la expresión artística de su época! Envidia a Picasso. Le doblega el desastre de sus sueños de un arte nuevo que represente las formas que la Naturaleza le ofrecía a cualquier hora del día. Dialogaba con ella. Solo se trataba de observar, escuchar e interpretar.
Barco, 1960-62. Acuarela y tinta sobre cartón. 29 x 40 cm. Exposición de dibujos en la galería Guillermo de Osma.
La familia ha construido la imagen de una persona sin debilidades humanas. Un hombre centrado en su actividad creadora. La sensación de amargura que Alberto experimenta en los últimos años de su vida, la familia la ha diluido en una mezcla de silencio dulce y de creador infatigable. Han colocado sobre su vida una gasa que encubre las amarguras y las derrotas personales o creativas. Se priva a Alberto Sánchez, bienintencionadamente, de su calidad humana. Sin embargo es su humanidad, su inteligencia natural, su sentido de la poesía, su compromiso político y social, seguidor convencido del materialismo histórico, lo que convierte a Alberto Sánchez, no en personaje, sino en su propia obra de arte. Una obra frágil, sensible, rugosa, con carencias intelectuales, pero con capacidades poéticas y técnicas revolucionarias. Francisco Umbral lo define en la revista Galería en 1989: “Alberto ha asumido más mundo que ningún otro creador del siglo XX, junto a Picasso, y en Toledo, en Vallecas o Moscú, en París o en Madrid, su obra, suorbe, sus abstracciones tan comunicativas y sus estilaciones/estilizaciones tan avecindadas donde se las ponga, explican perpetuamente el mundo por la bondad, mejor que por el azar o la necesidad. Eso, y lo buena persona que era.” (Reproducido en el Catalogo “Encuentro en Toledo 1895-1995).
Alberto no era hombre que expresara sus angustias, prefería trasmitir alegrías. Lo había decidido hace mucho tiempo. “Renuncié a hacer cosas que me pudieran llevar a ver solo el lado negativo de la vida y que por el contrario debía hacer cosas concretas orientadas a la vida nueva.” La decisión se acomodaba a la visión de sí mismo como obrero del arte. Nunca dejaría de ser el niño pobre de las Covachuelas, solo que ahora con un vozarrón de hombre y una capacidad de transformar cualquier relato, oral o escultórico, en un recital poético. Lo que ha llegado a nosotros es la ocultación de los sucesos negativos de su vida. Alberto habría venido a este mundo dotado más de poderes divinos que de cualidades humanas. Y esa imagen se ha fijado como un canon difuminado para explicar su figura y su obra. Se le despoja de sus sentimientos, de sus emociones coloridas, de sus visiones únicas, de los arrebatos que procuraba controlar. De su inteligencia crítica. Y se repite sin atender a las tragedias que lo acosaron. Sobre todo, el exilio.
Monumento a la paz. Madera 137x65x40. Colección de Arte Contemporáneo Español de Naturgy.
El exilio conlleva el extrañamiento de tu propia condición. Todo es nuevo, pero nada te conmueve. Has sido arrancado de ti mismo, de tus costumbres, de tus colores, de la luz, de los sentidos, del lenguaje, de tu arte. Tienes que aprender a vivir otra vez. Para Alberto el exilio resulta su gran fracaso existencial, porque ha quebrado el país del que salió precipitadamente. Apegado a sus tierras rojas y pardas, el exilio supone la ausencia de su orientación creativa. Lejos queda la fortaleza de los paisajes luminosos de Vallecas o de Toledo. Evoca el sol abrasador de los veranos de la Sagra o de Alcalá, que difumina los cuerpos y embravece a los toros.
Le duele no poder hacer escultura en Rusia. Sus formas y sus composiciones no son revolucionarias como él creía, sino arte burgués, contrarrevolucionario. No es el arte del pueblo con el que había soñado en Madrid, ni la realización de una belleza nueva que represente a las clases trabajadoras. Moscú si sitúa a demasiada distancia de cuanto añora: paisaje, amigos, idioma. Vive donde ha triunfado la revolución proletaria, la gran esperanza en la lucha contra el capitalismo, pero en nada se parece a sus anhelos de libertad, a sus comportamientos enardecidos, a sus geometrías revolucionarias.
Llega a Rusia, como exiliado protegido, en el año 1938. Un año después de la conmemoración especial de los veinte años de la Revolución Proletaria. La patria de los trabajadores del mundo. Moscú vive inmerso en una gigantesca renovación urbana. Se construye una ciudad nueva. Se mire hacia donde se mire, no se pueden abarcar las dimensiones de las obras. Bajo el suelo, estaciones de metro como palacios; en la superficie, grandes carreteras que se adentran en el horizonte; en la arquitectura, los edificios que retan al cielo; en la naturaleza, los parques enormes como selvas plantadas. Los puentes ya no sirven para cruzar ríos, deben aportar belleza. El nuevo “skayline” de Moscú, va a quedar definido por el edificio de viviendas de la Casa del Gobierno o el monumental Palacio de los Soviets para el que pedirán su colaboración. Si esto fue cierto, por alguna una razón que nadie de la familia ha desvelado, lo rechazará. ¿Presiente que la escultura que él hace no encajaría en la nueva ciudad del “homo sovieticus”?
Mujer castellana, 1958-1960. Hierro, madera. Museo Pushkin.
Moscú es un “paisaje planificado” para acogera millones de habitantes. Competirá con cualquier ciudad Europea. Se construiría en Rusia el “Jardín del Edén.” El infierno y el paraíso, coexistiendo en el mismoespacio. El comunismo como teleología utópica. Un camino hacia el futuro, concepto que a Alberto le resulta muy querido. En paralelo, Stalin organiza una red de policía secreta, con cárceles, torturas, farsas judiciales, ejecuciones, desaparecidos. Siberia como destino. Los años del Gran Terror.
Aún así muchos intelectuales y artistas jóvenes, comprometidos con la revolución, se mantienen ilusionados por la creencia de que se puede hacer realidad la utopía con la que habían soñado cuando se enfrentaron contra el zarismo corrupto. Brutalmente se irán desencantando. A pesar de las dificultades del idioma y del trato protocolario, Alberto Sánchez atisba desconfianza y miedo en los ojos de las personas con las que trata o le reciben con entusiasmo protocolario. No entiende a esas gentes, es que son eslavos, se justifica. Se suceden las manifestaciones de apoyo a España, la recogida de donaciones en las fábricas y en los centros de producción, la solidaridad de los trabajadores. España es la segunda apuesta internacionalista para el triunfo de la revolución proletaria. Pero nada de eso quedará cuando termine la guerra en España y llegue el vendaval de la Gran Guerra Patriótica. La España, que antes era aclamada, queda relegada. Nadie se preocupa por su destino. La pequeña comunidad española se ve envuelta en las intrigas partidarias. Cualquiera que disienta, que critique a la URSS o quiera salir de ella será considerado “traidor.” Y esa es una acusación que Alberto no quiere recibir. Sería lo peor que le podría suceder. Entre los españoles exiliados todos sospechan de todos. El estado neurótico que se ha apoderado del PCE se vive con mayor intensidad en Rusia, donde reside Dolores Ibarruri, su protectora, cada vez más alejada de los exiliados. Solo se la ve a distancia en las grandes celebraciones de exaltación comunista.
Boceto para el telón de “Fuenteovejuna”. 1932.
Vive en un país con modos de vida que no comprende. Le sorprenden las colas en las calles, en las plazas, en todos los lugares, para cualquier asunto cívico. “Hacer cola era la actividad que lo convertía a uno en ciudadano soviético”, escribe Karl Schlögel en su libro “El siglo soviético.” Con unos planteamientos artísticos rígidos, arbitrarios, grises, muy distantes de sus paisajes encendidos, de sus figuras apenas intuidas. Aquí no podría realizar su escultura “Volumen que vuela en el silencio de la noche y que no pude ver.” O “Escultura del horizonte. Signo del viento.”
Busca en Rusia paisajes parecidos a las llanuras de Vallecas o a los alcaenes de Toledo. Se acumulan fracasos ajenos sobre pérdidas propias. Pierde su obra, pierde su país, se desmoronansus creencias revolucionarias. Se agudizan los males del exilio. La revolución se ha convertido en una dictadura personal. Quedan demasiado lejanas sus fuentes de inspiración. ¿Cómo concebir aquí una escultura titulada, “Macho y hembra, entrelazados, con espartos y tomillos, bramando como el toro al sol de mediodía, en verano”? No existe la Naturaleza en la que él ve pájaros inauditos, figuras fantasmales, mujeres saliendo de arroyos de juncos. Pero sobre todo “había perdido esa práctica abstracta que crecía de sus manos, que ascendía verticalmente, vegetalmente, y que luego él grababa, tatuaba con puntos cóncavos e incisiones lineales, componiendo imagen y clave cósmica, descifrando mundos, más exactamente, cifrándolos, numerándolos, reimaginándolos, comprometiéndolos (Del texto que Oteiza escribió con motivo de la exposición de la obra de Alberto en Madrid en 1975).
En paralelo al trabajo frenético, prepara una exposición en un país en proceso de cambio. La llegada de Jruschov abre un tiempo que le favorecerá. El gobierno le cederá una casa amplia, con estudio espacioso y una pensión que le permita dedicarse a la creación sin angustias de supervivencia. Eso, la supervivencia que ha sido sobrellevada por la nostalgia de volver. Recuerda a la Diputación de Toledo cuando le concedió una ayuda para que pudiera dejar de trabajar en oficios miserables y dedicarse a la escultura. Se le abrieron las puertas del universo. Correspondió a la Diputación con la donación de dos obras. Ahora querrá hacer lo mismo con el Estado Soviético.
Tras la exposición que, sueña triunfante, en el Gran Moscú, varias obras suyas permanecerán en el Museo Pushkin. La exposición, sin embargo, no se realizará. El tiempo había terminado.
Corría el otoño del año 2000. Iniciaba mi segundo curso como docente a tiempo completo, tras pedir la excedencia como bibliotecario. Cumplía el sueño de ser profesor universitario. Estaba tan ilusionado como preocupado por el paso que había dado, pues, como Asociado, mi nómina había menguado notablemente. Pero era mi decisión. Y necesitaba engrosar mi currículum para consolidar mi futuro profesional. Mis publicaciones se limitaban entonces a un par de libros como autor y otros tantos como coordinador, además de alrededor de una decena de colaboraciones de más o menos impacto, entre capítulos de libros y artículos de revista. Un colega del campus, con el que compartía despacho, aunque era de otro departamento, me ofreció introducir contexto histórico para su seminario sobre minorías religiosas en España, dedicado a los judíos. Le agradecí el ofrecimiento y quedamos en que hablaría de los orígenes y evolución del conflicto palestino-israelí. Quería aprovechar la oportunidad para ampliar méritos. Duró poco la ilusión. Pocos días después, el organizador me pidió disculpas por borrarme del elenco de intervinientes. El programa contemplaba que el embajador israelí en España daría la charla introductoria. Y este había vetado la mía. Ni me conocía ni podía haber leído nada mío que le incomodara, pues no había escrito nada al respecto. En esos momentos, sentí impotencia. Mucha impotencia.
Pongamos marco temporal. Se acababa de enterrar el proceso de paz iniciado con los acuerdos de Oslo en 1993. Uno de sus firmantes, el ex primer ministro israelí Isaac Rabin, había sido asesinado en 1995. El otro, Yasir Arafat, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), iba a iniciar su arresto domiciliario en Ramallah, que se prolongaría hasta su muerte, en 2004, probablemente envenenado. Los antiguos enemigos, cuyo gesto les valió el Nobel en 1994, pagaron con su vida su apuesta de paz por territorios. Mientras, con el cambio de siglo y de milenio, crecía el protagonismo de los “halcones” israelíes y de las milicias islamistas palestinas, opuestos a la negociación. Hamás, la milicia mimada por los servicios secretos israelíes para debilitar a la OLP de Arafat durante la primera intifada (1987-1993), iría creciendo en los años siguientes, por su oposición a los acuerdos de paz, y se fortaleció durante la segunda intifada (2000-2005), hasta convertirse en el peor enemigo del estado hebreo. El resultado lo estamos viendo. Una debilitada ANP, que apenas controla parcialmente Cisjordania, y un enfrentamiento entre un grupo terrorista que quiere borrar del mapa a Israel y el ejército más potente de la zona, que, en su intento de vengar los atentados sufridos en octubre –saldados con el asesinato de mil cuatrocientos ciudadanos israelíes y dos centenares de secuestrados— está provocando una masacre de civiles en la franja. Se han reportado más de dieciocho mil gazatíes muertos; el setenta por cien de los cuales son, al parecer, mujeres o niños. Una tragedia, que se suma a otras anteriores, y que nos pone ante una paradoja: los líderes que anteponen la paz a la violencia son señalados como traidores y acaban sucumbiendo ante los fanáticos. El mismo destino que los firmantes de Oslo había sufrido anteriormente el presidente egipcio Anwar el-Sadat, asesinado en 1981, tres años después de los acuerdos de Camp David, también con mediación norteamericana, que había puesto fin al contencioso entre Egipto e Israel.
El seminario comentado se desarrolló en febrero de 2001. El embajador israelí acudió al campus rodeado de guardaespaldas. Entendí por qué fui vetado. Quería imponer su relato victimista. El pueblo israelí, asediado por los vecinos países árabes desde su nacimiento, necesitaba defenderse para subsistir. En su interpretación, no había tal “conflicto”, sino una agresión árabe continuada. La propaganda sionista no admite matices. Habló de las guerras “de liberación” (1948-1949), de los “Seis Días” (1967) y del Yom Kippur (1973). Para que no peligrara su narrativa se saltó la guerra del Sinaí o “crisis de Suez” (1956). Al terminar, abandonó el salón de actos rodeado de su nutrido servicio de seguridad. En el fondo, sentí cierto alivio, por no haberme visto escrutado en esas condiciones. Aprovechando que mi clase empezaba a continuación, expliqué a mis alumnos las lagunas que había mostrado el embajador y les insistí en las diferencias entre judaísmo, sionismo y semitismo, para evitar las habituales confusiones entre antisemitismo y antisionismo. Les planteé también una reflexión personal: que, a esas alturas, los palestinos no hubieran puesto tantos reparos a una división en dos estados que, en su momento, vieron como un trágala de la ONU. Si el diplomático me hubiera dado la oportunidad de explicarme, es probable que el debate hubiera ganado.
Han pasado veintitrés años y la situación ha empeorado notablemente. Fue la primera (y única) vez que fui vetado en un acto público. El problema no era yo, sino mi oficio. Mi censor era una autoridad extranjera, ajena al mundo universitario, y lo hacía en mi propia “casa”. Asumí la situación sin protestar ante el Rectorado. No sé si por cobardía o por prudencia. Las actas se publicaron al año siguiente. Otros colegas hablaron de temas apasionantes, pero menos controvertidos que el “conflicto” palestino-israelí: la cultura y la religión judía, Sefarad, la diáspora o las relaciones hispano-israelíes. Recordemos la máxima de que “lo que no se nombra, no existe”.
He vuelto a sentir aquella impotencia recientemente, por otros motivos, naturalmente, tras escuchar al ministro de asuntos exteriores israelí acusar a nuestro presidente de gobierno de alinearse con el terrorismo y denunciar al secretario general de la ONU de poner en peligro la paz mundial. Ambos habían condenado, como procede, los atentados terroristas de Hamás, pero advirtiendo de que no es tolerable la matanza indiscriminada de civiles y que había que parar esa sangría. Nada más y nada menos.
También la Comunidad Internacional ha asistido impotente al veto ejercido por los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, en su afán de evitar que prosperara el artículo 99 de la Carta fundacional, que hubiera forzado un alto el fuego humanitario en la franja de Gaza. Tras la tregua, Israel está intensificando unos ataques contra más de dos millones de potenciales víctimas, que ya no disponen de lugar seguro donde refugiarse. Asistimos a un drama colectivo de enorme calado. Podría aplicarse hoy al ejército israelí la frase atribuida a Miguel de Unamuno en su choque dialéctico con el fundador de la Legión en el paraninfo de la universidad de Salamanca, en octubre de 1936, cuando le recordó que los militares sublevados disponían de la fuerza bruta para imponerse, pero que vencer no significaba convencer. La cuestión es cuánto sufrimiento queda por soportar en la cuna de nuestra civilización, origen de las “religiones del libro” y escenario de una barbarie que parece no tener fin. Quedan pocos motivos para el optimismo, tras tanta sangre derramada y tanto odio acumulado desde 1948. Pero no puede agotarse la esperanza. Ya lo dijo Mahatma Gandhi, otra víctima de la intolerancia y el fanatismo en su India natal: “no hay camino para la paz, la paz es el camino”.
La semana informativa ha ido derivando hacia una cierta normalidad en el plano de la actualidad nacional. Al contrario que en el internacional. Pero hoy no toca hablar de la cuestión palestina. Tiempo habrá. La toma de posesión del presidente del Gobierno y, a continuación, de sus ministros y ministras ha sustituido el protagonismo de las imágenes de protestas, manifestaciones y algaradas pasadas. Tras la tempestad viene la calma. Aunque sea provisionalmente. Les toca trabajar. Y vienen curvas.
Los cargos públicos –sean políticos, profesionales, académicos o de representación— comportan responsabilidades que hay que saber gestionar. Como ocurre en la vida misma, el primero y el último día son los más decisivos. Conviene saber asumirlos con la misma actitud con que se afronta el cese. La ilusión inicial debiera acompañarse del alivio final. El verdadero balance del mandato entre la toma de posesión y el finiquito no corresponde tanto a sus protagonistas como a sus sucesores y gobernados.
Hemos asistido a un amplio abanico de formas de prometer y despedirse, de entregar y de recibir las carteras y encargos. Las promesas han dado menos juego. La composición política del Gobierno ha permitido normalizar la ausencia de símbolos religiosos. Buena señal, aunque queda trecho para avanzar en la necesaria laicidad estatal. Un tema que no suele protagonizar el debate público salvo si es para atizar al adversario. Todo llegará. Más noticiables han sido las despedidas. Para todos los gustos.
Todos debiéramos estar dispuestos a asumir algún cargo público a lo largo de nuestra vida. No tiene por qué haber remuneración para ejercerlo. Depende de cada caso. Incluye desde la presidencia de una comunidad de vecinos o de una asociación cultural hasta una representación sindical, municipal o profesional. Y si su duración es relativamente breve, mejor. Aumenta nuestro compromiso y nos hace más conscientes de sus servidumbres a la hora de criticar a quien lo ejerce.
No se trata de juzgar a nadie. Me limitaré a compartir una experiencia y una reflexión sobre las cargas de los cargos. En mi trayectoria docente he asumido varios de tipo académico, unos por designación y otros por elección. El más importante, decano de mi Facultad. Evidentemente, no es equiparable a un cargo político, pero comparte algunas características. Requiere vocación de servicio público y rendición de cuentas. En mi caso, hubo campaña electoral y urnas. Y afronté la responsabilidad del funcionamiento de una organización y de todo su personal. Suponía un honor, un reto y una oportunidad para mí. Resultaron años duros, especialmente durante la pandemia. Por momentos, sentí que la responsabilidad me sobrepasaba. Pero siempre agradecí la confianza recibida. Tuve claro, desde el primer día, que mi función tenía fecha de caducidad. Quien tiene la potestad de nombrarte puede cesarte y quien te vota puede retirarte la confianza. Es así de simple, pero es necesario creérselo para asumir cierta autocrítica. Por eso no concibo una despedida destemplada. Los reproches tienen su momento, que no debieran coincidir con el relevo, pues el protagonismo recae siempre en el sucesor. Desearle suerte y éxito es liberador, sea o no de nuestro agrado. Resulta catártico. Doy fe. Pero no pretendo sentar cátedra. Para gustos, colores.
Lo intolerable son los excesos. Los peores son el abuso de autoridad y la venganza. Los autoritarios y vengativos rozan lo patológico. Debieran figurar en una lista de personas incompatibles para ejercer representación alguna, como ocurre con los ludópatas para entrar en un salón de juego. No menos perverso es el desprecio hacia un cargo público por la manía de equiparar a todo un colectivo, con la coletilla de que “todos son iguales”. Y resulta más despreciable cuando se les señala en un contexto tan polarizado como el actual, donde cualquier desgraciado puede cometer alguna barbaridad.
Hay otras vertientes, visibilizadas en las últimas semanas, que no son de recibo. Por ejemplo, las declaraciones incendiarias de quienes disfrutaron de una alta responsabilidad en el pasado y se empeñan en recuperar cierto protagonismo descargando tanto desprecio a sus sucesores. Si lo que buscan es el aplauso fácil de quienes, en su momento, recibieron más insultos que votos debieran reconsiderar si su resentimiento merece la pena. Sobre todo, si confiesan añorar los tiempos en que eran reídos los chistes de Arévalo. Tampoco se puede justificar la victimización propia disparando contra quienes los han desplazado políticamente. En este caso, resultan especialmente patéticos cuando parecen parodiar “La vida de Brian”. Me vienen a la cabeza tanto la escena de la pregunta sobre qué hicieron los romanos por nosotros como la del Frente Popular de Judea. ¡Qué importante es saber irse a tiempo, superar el rencor y comportarse con dignidad cuando se pierde el poder! Ojalá que los que han tomado posesión y ejercen una nueva responsabilidad política sepan aceptar su relevo, cuando llegue, con humildad y tranquilidad, con la conciencia del deber cumplido y una honestidad reconocida por todos. Debe de haber vida antes y después del cargo público. Ya lo dijo el Poeta, “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”.
A.H. Guadalajara. Publicado en Nueva Alcarria el 1 de diciembre de 2023
En el inicio del ciclo de conferencias y estudios sobre ‘El Sexenio Revolucionario’
El pasado marres 28 de noviembre, y en la sede del Centro Cultural «San José» de la Diputación Provincial, se celebró el acto de inicio del ciclo de conferencias y estudios sobre «El Sexenio Revolucionario». Un acto muy concurrido en el que intervino en primer lugar Rosa María García,
diputada provincial de Cultura, quien dio la bienvenida a los asistentes, celebró esta colaboración
que da comienzo entre la Diputación de Guadalajara y la Academia castellano-manchega, y declaró inaugurado el ciclo, preludio de otras próximas actividades. La presentación del acto propiamente dicha corrió a cargo de Luis Arroyo Zapatero, presidente de esta Academia de Ciencias Sociales y Humanidades, que cuenta con un centenar de personas adscritas, y que quiere constituirse en voz de los temas humanísticos por las cinco provincias de la región, protagonizando ciclos como este que ahora se inicia, y realizando actividades de mayor calado, como estudios y análisis que procuren relevancia a los hechos constitutivos de la identidad de la región.
La conferencia titulada «El Sexenio en Guadalajara» fue pronunciada por el profesor, y académico de número de esta institución, don Juan Pablo Calero Delso, quien con detalle y amenidad hizo un recorrido por los acontecimientos acaecidos entre 1868 y 1874 en la todavía joven provincia de Guadalajara, ofreciendo un amplio retablo de personajes, instituciones y hechos históricos acaecidos en nuestra tierra de Guadalajara durante aquellos años. Un coloquio con los asistentes permitió ampliar aún más la información, en la que salió a relucir la identidad peculiar de nuestra tierra en el contexto de la conformación de lo castellano.
Durante los próximos meses se irán anunciando, y celebrando en la Sala de Usos Múltiples del Centro Cultural San José, otras charlas sobre el tema, a cargo de académicos y profesores, culminando el próximo año con la publicación en un libro de todas las conferencias pronunciadas. La colaboración entre la Diputación Provincial de Guadalajara y la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha, queda asegurada, en palabras de la diputada de Cultura Rosa María García, porque es voluntad de la primera institución provincial esa participación en las corrientes culturales y científicas que cuenten con personas de nuestra tierra, y traten de ella.
La Academia de Ciencias Sociales y Humanidades y la UCLM crean un Observatorio para saber para qué han servido estos seis meses de España al frente de la Unión Europea.
¿Para qué está sirviendo la Presidencia española de la Unión Europea? ¿Ha conseguido el Gobierno de España influir en las políticas europeas en las prioridades que se había marcado? Muchos vecinos de las ciudades que han acogido cumbres de ministros europeos seguramente dirían que en lo que han notado esta Presidencia española es en la cantidad de seguridad que vieron durante algunos días en sus calles. Es más difícil evaluar qué frutos se van a recoger, pero para cumplir ese cometido la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha y el Centro de Estudios Europeos de la UCLM han lanzado un Observatorio ad hoc.
«Veíamos importante que una vez transcurridos los primeros meses de Presidencia española hacer primer balance, una primera aproximación de cómo están funcionando las prioridades que ha marcado el Gobierno de España en esta Presidencia», explica Isaac Martínez, director del Centro de Estudios Europeos de la UCLM. Avanza que es una iniciativa que se prolongará en el tiempo, aunque ya esta mañana han realizado una jornada sobre esta materia que enfocaron con una triple mirada: la de una consultora internacional externa, la del Ministerio de Asuntos Exteriores y la de la Vicepresidencia Segunda de la Junta, que lleva estas relaciones con Europa.
Precisamente el vicepresidente segundo, José Manuel Caballero, ve que Castilla-La Mancha está muy alineada con las prioridades que marcó el Gobierno de España: transición energética, una economía más justa o la industrialización en áreas punteras como los microchips.
El presidente de la Academia y exrector de la UCLM, Luis Arroyo Zapatero, aseguró que se trata de una materia que interesa mucho a los jóvenes que están estudiando Relaciones Internacionales.
Pendientes de la lavanda, el vino o Nueva Zelanda
Caballero contó que hay muchas cuestiones que afectan a Castilla-La Mancha que se están debatiendo ahora en la UE. Mencionó las conversaciones entre Parlamento, Comisión y Consejo para ver si eximen del etiquetado de producto tóxico a la lavanda o los futuro QR de las botellas de vino para dar información sobre su composición y descripción alimentaria. El vicepresidente segundo mencionó la nueva normativa que protege la producción artesana y el acuerdo con Nueva Zelanda, que puede beneficiar al queso, vino, ajo y azafrán.
El miércoles 22 de noviembre de 2023 se han celebrado en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo las jornadas “Vino y vida: Experiencias y aportaciones del vino a la economía” organizadas por la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha junto con la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), bajo la supervisión la académica y Catedrática en Comercialización e Investigación de Mercados, Águeda Esteban Talaya.
El acto ha sido inaugurado por el Decano de la Facultad, el Profesor José Alberto Sanz-Díaz Palacios, el Presidente de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades, Luis Arroyo Zapatero, y la Presidenta de la Sección de Economía de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades, Rosario Gandoy. Todos ellos han destacado el papel crucial que juega el sector del Vino en la economía de la región.
El objetivo de la celebración de estas jornadas ha sido acercar un sector tan importante para Castilla-La Mancha, como es el vitivinícola, a la comunidad universitaria, con el fin de poder despertar el interés del estudiantado en este sector, que necesita cada vez más la presencia de profesionales cualificados para dar valor añadido al producto y su comercialización. Para ello, se ha contado con profesionales del sector como Guadalupe Shaw, Directora General de la Bodega Finca Loranque, con su ponencia “Perspectiva empresarial – Vino y Economía”, y como Isidoro Romero Rueda, encargado del mercado estadounidense en la Bodega Virgen de las Viñas y egresado de la UCLM, con su ponencia “Perspectiva vital – La comercialización del vino en el exterior”. Ambos han dado una visión real del sector, tanto en cifras, ya que Castilla-La Mancha produce alrededor del 50% del vino del total de España, como en el día a día y han mostrado que, aunque exigente, es un sector bonito y gratificante, que necesita a gente formada y con actitud.
Junto a los profesionales del sector, la Catedrática de Marketing de la UCLM, Mar Gómez Rico, ha impartido la ponencia “Perspectiva experiencial – Turismo Enológico”. De esta forma, se ha podido ofrecer a los estudiantes un enfoque multidisciplinar, mostrando que el sector vitivinícola no solamente es importante para nuestra región, sino que también es un sector con infinitas oportunidades y posibilidad de generar valor añadido la economía castellanomanchega.
Para clausurar la jornada, el Vicepresidente de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades-Toledo, Juan Ignacio de Mesa Ruiz, ha vuelto a enfatizar en la importancia del sector, no sólo para la región, sino para todo el país.
La economía española tiene un conjunto de retos estructurales de enorme importancia para garantizar una senda de crecimiento sostenido que permita la creación y consolidación de un empleo estable y de calidad. Entre las reformas más urgentes citaremos, sin ánimo de ser exhaustivo, las que, en mi opinión, resultan más necesarias.
España necesita revisar las últimas reformas de mercado de trabajo que nos han alejado de la práctica común en Europa, por cuanto, a pesar de los datos que se manejan de forma interesada, seguimos con una elevada tasa de paro estructural y una excesiva dependencia de la contratación temporal, llámese como se llame, lo que, a su vez, genera una alta rotación y dificulta enormemente la formación de capital humano. Siguiendo con el sector empresarial, es fundamental el desarrollo de un esfuerzo inversor en sectores con alta productividad y valor añadido y/o que permitan reducir los costes de los restantes sectores, como es el caso de la energía. En este sentido, resulta imperioso articular un plan estratégico de revisión del mercado de la energía con el fin de definir una mix energético razonable y estable y que no penalice, via costes energéticos, a la industria española en términos comparativos. Desde una perspectiva más estructural, la mejora de la productividad de las Pymes es requisito básico para incrementar la productividad global ya que que son las que lastran la productividad del conjunto de la economía española. En este sentido, Fondos Next Generación no están llegando de forma adecuada al colectivo de PYMES por trabas administrativas y burocráticas, de manera que los recursos para su capitalización se resienten. Cualquier incentivo a la conversión de PYMES en empresas de dimensión, favoreciendo el crecimiento de aquellas y siguiendo las recomendaciones de la OCDE, debe ser bienvenida ya que es una de las causas básicas de la falta de competitividad de nuestro país. Una de las cuestiones que parece rozar tangencialmente al mundo empresarial pero que tiene una enorme trascendencia en la toma de decisiones de inversión son las restricciones administrativas y legales para la puesta en funcionamiento de negocios y la seguridad jurídica en general. Por ello, una reforma de los procedimientos administrativos para agilizar la puesta en marcha de nuevos negocios y de la justicia económica, para hacerla más àgil y profesional, sería un elemento claramente facilitador de una mayor competitividad empresarial. Sin lugar a dudas, por lo que se refiere al reparto de los beneficios de la recuperación económica, ha llegado el momento de incrementar los salarios reales y vincularlos a la productividad de manera que una mayor capacidad económica del conjunto de trabajadores debe ser un elemento de impulso de la actividad económica en un contexto de estancamiento de otros componentes de demanda como las exportaciones.
Desde una perspectiva presupuestaria debe mantenerse el esfuerzo en los ajustes fiscales y el control y racionalización del gasto público del conjunto de las administraciones públicas, reduciendo los niveles de déficit público y endeudamiento con el fin de abrir máRgenes de actuación a la política fiscal en fases de ralentización de la economía. Al mismo tiempo deben retomarse los trabajos para una revisión integral y coordinada del sistema de financiación autonómica y local con el fin, entre otros, de vincular competencias de las administraciones y financiación de estas, evitando duplicidades en la provisión de servicios y excesos de carga fiscal.
Desde una perspectiva tributaria, es necesaria una reforma que edifique un sistema fiscal neutral y eficiente, que minimice las distorsiones en la asignación de los recursos productivos que realiza el mercado y, en particular, no desincentive comportamientos económicos fundamentales como son la oferta de trabajo, el ahorro, la asunción de riesgos financieros y empresariales, y reduzca el fraude fiscal. En un momento de desaceleración económica, plantear una subida de impuestos generalizada o ir contracorriente de nuestros socios europeos en el tratamiento fiscal de los patrimonios puede resultar letal para la actividad económica, el ahorro y la inversión, por mucho que se trate de vestir con medidas populistas y extemporáneas, de marcado carácter electoralista como las ocurrencias tipo herencia universal. No obstante, incorporar el argumento medioambiental en nuestro sistema fiscal resulta perentorio dado el retraso que, en este aspecto, tenemos respecto a nuestros socios de la UE.
Desde la perspectiva de las políticas públicas, se debe abordar de forma integral, y con el mayor consenso posible, toda la problemática del envejecimiento de la población a través de un análisis integrado del sistema de pensiones públicas, sanidad y dependencia, y sus proyecciones y necesidades potenciales ya que estas tres partidas van a condicionar un comportamiento futuro, y yo diría que explosivo, del gasto público total. Dadas las necesidades que se derivan de los retos tecnológicos y formativos que una sociedad y economía cambiantes demanda, será preciso Incidir en la potenciación de la Investigación, el desarrollo y la innovación empresarial, así como en la formación de capital humano vinculado al desarrollo de las nuevas necesidades tecnológicas y analíticas de las empresas en un mundo incierto y cambiante. En particular, es prioritario mejorar el encaje entre oferta de trabajo y necesidades de las empresas, lo que supone una revisión del enfoque y contenido de los programas formativos universitarios y considerar, con especial cuidado, revisiones del salario mínimo por cuanto pueden condicionar el acceso al mercado de trabajo, y a la cualificación, que de la práctica laboral se deriva, a los jóvenes sin formación.
Desde el punto de vista financiero, un reto importante será cerrar el proceso de reconversión y adaptación del sistema financiero español a las nuevas necesidades de la clientela y a las nuevas condiciones del negocio financiero y bancario derivados de la digitalización en un contexto en el cual los márgenes de negocio se están recuperando merced a las sucesivas elevaciones de los tipos de referencia del BCE. Por ello, una política monetaria que equilibre la necesidad de luchar contra la inflación y mantener unos tipos razonables para favorecer la inversión en un contexto de cambio estructural y transición tecnológica es exigible a las autoridades monetaria europeas.
No he pretendido ser exhaustivo, pero creo que ha quedado bastante perfilada la agenda reformadora del Gobierno en esta nueva legislatura. No abordar estos retos pondría en peligro la estabilidad económica y social de nuestro país porque nuestro Estado de Bienestar y su mantenimiento dependen de la inteligencia y del compromiso de las fuerzas políticas para llegar a acuerdos y poder optimizar la gestión pública con las restricciones tanto financieras como institucionales en las que se mueve nuestro país. No hay mejor política social que apostar por un sistema económico moderno, alineado y productivo que garantice un empleo estable y de calidad, en vez de comprar voluntades a través de una política de ayudas y subvenciones sociales que son pan para hoy y hambre para mañana.
¿Quo Vadis, España?. Los deberes de un nuevo gobierno
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