El espectáculo de la floración de los almendros en Toledo cada año va a más

Por Eduardo Sánchez Butragueño

Publicado en El Español. Sección El Digital Castilla-La Mancha, el 28 de febrero de 2024

El almendro, cuyo nombre científico es Prunus dulcis, es un arbolillo que rara vez alcanza gran porte, aunque existen ejemplares de hasta diez metros de altura. Si bien es originario de las regiones montañosas de Asia central, su presencia entre nosotros se remonta muy probablemente a época romana tras haber sido introducido en Europa por los fenicios. No en vano, se han hallado restos de almendras y productos derivados de ellas en barcos hundidos en época romana.

Durante el periodo islámico en la Península, su cultivo se potenció más si cabe, especialmente por el dominio que los árabes demostraron en técnicas de jardinería como los injertos, en los que los almendros jugaron un papel clave, pues la variedad amarga del almendro (Prunus dulcis var. Amara) se consolidó, por su resistencia y adaptación a suelos calizos y periodos de sequía, como el mejor portainjerto conocido de otras cotizadas especies de rosáceas como los melocotoneros, los albaricoqueros, los ciruelos y el resto de las variedades de almendros dulces.

Los almendros se convirtieron, por tanto, en una pieza esencial e indispensable en el panorama agrícola peninsular, tanto por los usos de las almendras como por su valor como portainjertos de otros frutales. Como consecuencia, en las zonas más fértiles como son las vegas y valles de los grandes ríos, la presencia de almendros era masiva. Ello era especialmente destacado en aquellos territorios en los que esta especie prospera con mayor facilidad, que son aquellos situados entre 200 y 600 metros de altitud y en los que las temperaturas mínimas no desciendan de los -15 ºC pero que cuenten con inviernos bien marcados, pues el almendro tiene unas necesidades de «horas de frío» para cumplir su ciclo vegetativo a la perfección.

La ciudad de Toledo era, por tanto, un hábitat idóneo para el almendro, pues su fértil valle del Tajo, situado a unos 500 metros sobre el nivel del mar, contaba con ese clima continental de inviernos bien definidos, pero no severísimos, que la especie requiere. Y las precipitaciones, aunque no son demasiado elevadas, sí son suficientes para las necesidades de este rústico árbol, por lo que la almendra en Toledo era una de las pequeñas cosechas prácticamente aseguradas anualmente, salvo que alguna helada tardía quemase las tiernas flores.

Por todo ello, siguiendo ese determinismo geográfico por el que nuestra realidad viene marcada por las condiciones de nuestro entorno, no es de extrañar que, con el paso de los siglos, haya sido un alimento basado en la almendra, como es el mazapán, el mayor emblema gastronómico de la ciudad de Toledo. Este alimento de maravillosa sencillez (almendra, azúcar o miel, huevo y agua), fue casi un sustento de emergencia en casas y conventos que contasen con una pequeña despensa. El mazapán es todo un símbolo, un embajador y un motivo de orgullo cívico para los que habitamos la ciudad. A poco que se conoce un poco la historia del almendro, el mazapán nos habla de nuestra mezcla de culturas, de nuestra historia y de nuestra austeridad estrechamente ligada a nuestro clima.

Sin embargo, hasta la fecha no se ha valorado suficientemente otra faceta de los almendros toledanos, que no es otra que su espectacular floración que habitualmente tiene lugar en el mes de febrero. Ha sido en las últimas décadas, con el descenso de la cabaña ganadera y la generalización del uso de combustibles en vez de madera para usos cotidianos, cuando se ha producido un notable reverdecimiento de todos los contornos de Toledo, especialmente en el flanco sur de la ciudad. De este modo, los cerros que rodean la ciudad desde la zona de la Academia de Infantería, pasando por todo el Valle y los Cigarrales hasta llegar a Montesión y San Bernardo, han visto cómo en los últimos años su cobertura vegetal se ha incrementado en gran medida. Y es allí, entre encinas, cornicabras, almeces y retamas, donde también han prosperado de modo natural y espontáneo miles de almendros salvajes que, llegado febrero, florecen de manera explosiva llenando de un espectacular manto blanquecino-rosáceo estas, ya de por sí, preciosas laderas toledanas.

En las últimas semanas hemos asistido a este bello adelanto de la primavera (o despedida del invierno) que es la floración del almendro en Toledo, que cada vez se manifiesta con mayor intensidad según van germinando, año tras año, más y más almendras diseminadas tanto por el viento y la gravedad como por la acción de la rica fauna de los contornos de Toledo.

Pobladas por los descendientes de esos primeros almendros cultivados que un día saltaron la valla de huertas y jardines para asilvestrarse, nuestras rocosas pendientes, las vaguadas cigarraleras y los riscos que se asoman al Tajo se engalanan de un modo tan vistoso que ya piden a gritos un mínimo reconocimiento, aunque sea tan efímero como su floración. Esta reivindicación de su belleza ha sido mi humilde objetivo al escribir estas breves líneas para recordar que, a veces, tenemos al alcance de la mano paisajes que nos trasladan imaginariamente a otras famosas y masivas floraciones como las de los cerezos japoneses o los del más cercano Valle del Jerte.

La fuerte caída puede poner en riesgo el equilibrio financiero

Por Emma Real.

Publicado en la Tribuna de Albacete el 4 de abril de 2024

El decano de Económicas y Empresariales sostiene que las políticas agresivas de tarifas ferroviarias deben ir acompasadas con la demanda y, sobre todo, con los costes

Los mercados, también en el ámbito del transporte, tienen unos comportamientos que hay que tener en cuenta. El decano de la Facultad de Económicas y Empresariales de la UCLM, en el Campus de Albacete, Francisco Escribano,  concreta que son «cuatro grandes aspectos» a tener en cuenta.

El principal, y que cae por su lógica, es que, a mayor oferta, los precios caen, «ocurre con cualquier producto y en cualquier mercado». La pregunta es «hasta cuánto pueden caer», porque una bajada excesiva «puede tener efectos perjudiciales» para las empresas y generar pérdidas.

Junto a ello, hay que analizar si las plazas ofertadas por las distintas compañías se están cubriendo o no. «Se observa a lo largo del año pasado que la oferta se mantuvo estable» y, al tiempo, hubo un aumento de viajeros, «creciendo un 6,2% en el último trimestre, probablemente porque abaratar precios haya servido de reclamo».

Si las compañías son capaces de crecer en cuota de viajeros, «puede que finalmente tenga sentido esta política de bajada de precios», considera este economista.

Por contra, habría que analizar seriamente «cómo puede afectar la bajada de precios si no incrementa de forma considerable el número de viajeros en cada compañía». Ya hay algunas que han tomado decisiones de negocio para contener el coste, como Iryo, que opera solo en la línea Madrid-Alicante de viernes a domingo.

Efectos secundarios. Con todas estas cuestiones sobre la mesa, habría que tener en cuenta una variable más, según aborda Francisco Escribano: «ver cómo afecta esta política de precios al resto de oferta ferroviaria con la que contamos».

Lo aclara al indicar que, en Albacete, «el AVE solo lo tenemos en esta línea, pero hemos perdido toda la relación con el Levante, los trenes a Valencia son media distancia, y la relación con Extremadura y Andalucía también es con trenes convencionales».  Si la caída de precios avanza, puede llevar a que haya viajeros que «se replanteen y, para viajar a Valencia apuesten por ir a de Albacete a Cuenca y de ésta a la capital del Turia, todo en alta velocidad».

Con ello, la vía convencional «puede sufrir un nuevo revés», algo que sería muy negativo -considera el decano de Económicas y Empresariales- porque contribuyen a vertebrar el territorio.

Acompasar a los costes. Independientemente de este análisis centrado en las conclusiones del informe reciente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Escribano insiste en una idea fundamental. «Los precios tienen que ir vinculados a los costes de los servicios».

Según el Observatorio del Transporte y Logística de España, «en 2023 los costes en el transporte de viajeros subieron», por los de personal, los de mantenimiento y otros. «Esta política de precios no puede ser sostenible a largo plazo,  llevaría a las empresas a un desequilibrio financiero».

La Academia de Ciencias Sociales inaugura capítulo en Toledo

Por Á. de la Paz.

Publicado en la Tribuna de Toledo el 5 de abril de 2024

Luis Arroyo, presidente de la institución, defiende una iniciativa que apuesta por la «elaboración de ideas» y la creación de un espacio para el «intercambio» entre académicos. El capítulo toledano reúne a 150 miembros.

La sala capitular del Ayuntamiento de Toledo ha acogido la presentación del capítulo toledano de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha, un proyecto presidido por Luis Arroyo, antiguo rector de la UCLM, y que tendrá como vicepresidente a Juan Ignacio de Mesa, el primer alcalde de la ciudad tras la restauración democrática. Arroyo defiende una iniciativa que apuesta por la «elaboración de ideas» y la creación de un espacio para el «intercambio» entre académicos. El capítulo toledano reúne a 150 miembros.

El presidente de la institución académica defiende la utilidad de la entidad para «una región que sigue en estado de nacimiento». La intención de los capítulos es la de «llevar iniciativas desde las capitales y las provincias» al conjunto de Castilla-La Mancha. Arroyo señala la importancia de que los «asuntos» de los pequeños territorios tengan una mayor proyección a través de la entidad autonómica.

Además, Arroyo define al capítulo como una «forma de organización» eficaz y reclama el espíritu de «continuación» con el legado de la Orden de Toledo, una asociación vanguardista creada en los años veinte del pasado siglo.

El alcalde de Toledo, por su parte, insiste en la condición de la ciudad «como espacio de creadores y para la generación de conocimiento». Carlos Velázquez subraya cómo aquella convivencia de las tres culturas «se convierte en el germen de la universalización de los conocimientos a través de la Escuela de Traductores». Con Toledo en la carrera por la capitalidad europea de la cultura en 2031, el primer edil insiste en la idea de «ciudad como cuna de conocimiento». El máximo responsable de la Administración municipal confía en la «huella» que dejará la institución.

La presidenta de la Diputación, Conchi Cedillo, aplaude la propuesta investigadora y científica de los académicos. «Me siento honrada», asegura la también alcaldesa de Mocejón.

Personalidades como Rafael Canogar, Jesús Fuentes Lázaro, Inmaculada Herranz, Susana de la Sierra, Eduardo Sánchez Butragueño o José Carlos Vizuete han sido reconocidos con un diploma. Además, el capítulo ha presentado sus primeras aportaciones y trabajos.

El Museo de Albacete acoge ‘Instantes decisivos’

Por Antonio Díaz

Publicado en la Tribuna de Albacete el 15 de marzo de 2024

El Museo de Albacete acogió la inauguración de la exposición Instantes decisivos. Fotografía en la colección Julián Castilla, en un acto de contó con la presencia, entre otras autoridades, del consejero de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades, Amador Pastor Noheda, que acompañó de Julián Castilla y la comisaria de la muestra, María Toral.

María Toral destacó que Instantes decisivos, que se podrá visitar en el Museo de Albacete hasta el 5 de mayo, es la historia de la fotografía, «no solo española, sino internacional, con una selección de 90 piezas del coleccionista Julián Castilla, de la mano de los protagonistas indiscutibles de este arte imprescindible en nuestro tiempo, con obras de Alfred Stieglitz, Man Ray, Cartier-Bresson y, por supuesto, mucho manchego, no podía faltar Cristina García Rodero y llegaremos hasta nuestros días, con obras de Tofiño o Pablo Genovés, una colección realmente interesante».

Julián Castilla indicó que «la exposición traza un recorrido por lo mejor de la fotografía del siglo XX y del siglo XXI, empezamos con una fotografía de Alfred Stieglitz de 1902, clave en el movimiento pictorialista, y terminamos con la fotografía contemporánea más reciente. Vamos a ver a los grandes fotógrafos de Magnum, a los que han conseguido la Medalla de Oro de Bellas Artes, y las fotografías que están aquí son la mejor obra de cada fotógrafo».

apuesta. El consejero, Amador Pastor subrayó que hoy, «la agenda cultural se mueve en Albacete para visibilizar la apuesta que hacemos por engrandecer y enriquecer los recursos que ofrecen nuestros museos. Inauguramos una exposición abierta hasta el 5 de mayo y puedo anunciar que después se desplazará a la provincia de Guadalajara».

Agradeció la iniciativa de Julián Castilla «que nos puede ofrecer multitud de recursos, tanto de pintura como de escultura, pero hemos optado por darle visibilidad a este conjunto de fotografías que representan décimas de segundo y nos traerán a la memoria momentos decisivos de esta historia, muy contemporánea, que a cada uno le provocará un conjunto de sentimientos». Valoró Amador Pastor «la fortaleza que tiene la cultura de Castilla-La Mancha, aprovechamos nuestra red de museos para darle, además de los espacios permanentes, en los temporales, visibilidad a múltiples aspectos de la cultura y esto me hace hacer una reflexión y ha sido el dato histórico que ha tenido nuestra región en 2023, el conjunto de visitas que hemos tenido, gracias, como decía, a aportaciones como la que hoy vivimos con estas exposiciones temporales, que enriquecen la oferta que hacemos, ya que en 2023 tuvimos más de 700.000 visitas en los museos regionales de Castilla-La Mancha, gracias a la fortaleza de ese tejido cultural que tenemos, que suma a favor de obra y, además, selecciona muy bien lo que queremos dar a conocer a la ciudadanía y enriquecer su propuesta cultural».

Como consejero de Educación resaltó la apuesta «por incorporar gabinetes didácticos a los museos, porque queremos trabajar desde las edades más tempranas en el amor por la cultura y, sobre todo, el conocimiento de esos recursos culturales que ofrecen nuestros museos».

Publicaciones. Vino y vida: Propuestas para incrementar el valor añadido en la industria del vino desde las Ciencias Sociales y las Humanidades

El presente volumen recoge una selección de las presentaciones que tuvieron lugar en la sesión de trabajo organizada por la Sección de Economía de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla la Mancha en la Feria Nacional del Vino (FENAVIN) en Ciudad Real, en mayo de 2023.
Esta iniciativa, que da origen a la actividad de la sección, responde con precisión a los fines programáticos de la Academia: promover y desarrollar el estudio y la investigación en los diferentes
campos de interés de la sociedad y de la administración pública regional para ayudar a construir y mejorar el presente y, sobre todo, el futuro. Con este objetivo, y en colaboración con la Academia de Gastronomía, académicos y expertos debatieron en la feria de referencia para la industria vitivinícola en torno a cómo incrementar el valor añadido en la industria del vino desde las ciencias sociales y las humanidades.

Puede accederse al libro en PDF en la sección «publicaciones» o en el siguiente enlace: Vino y Vida

Luis Arroyo Zapatero, nombrado por el Papa Francisco miembro fundador del Instituto Fray Bartolomé de Las Casas

Ciudad Real, 29 de febrero de 2024

El catedrático de Derecho Penal y rector honorario de la Universidad y presidente de la Academia de Ciencias Sociales de Castilla‐La Mancha, Luis Arroyo Zapatero, ha sido nombrado por el Papa Francisco miembro fundador del Instituto de investigación y promoción de los derechos sociales “Fray Bartolomé de las Casas”.

Este instituto, creado por el Papa Francisco el pasado 15 de agosto de 2023, comenzó su andadura ayer 28 de febrero con una reunión en Buenos Aires que presidió por videoconferencia el propio pontífice argentino.

El Instituto cuenta con 14 miembros fundadores, 3 de ellos son europeos: Luis Arroyo Zapatero, Mauro Palma, el más importante responsable de las garantías de las personas privadas de libertad en Italia, y José Luis de la Cuesta, catedrático de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) en San Sebastián y anterior presidente de la Asociation Internationale de Droit Pènal.

El profesor Arroyo Zapatero ha colaborado estos años en los trabajos del Papa Francisco por la abolición de la pena de muerte, que condujo a su completa abolición en la última reforma del Catecismo.

El instituto, que toma el nombre de Fray Bartolomé de las Casas en reconocimiento al valor universal por la defensa de los derechos de los naturales de América, se ocupará de aquellas cuestiones sociales que han sido abordadas por el Papa en estos años, entre otros, la lucha contra la pobreza, la marginación, las migraciones y el medio ambiente, y que se recogen en sus dos encíclicas al respecto.

El lema del instituto recoge una expresión del Papa: No hay democracia con hambre, desarrollo con pobreza, ni justicia en la inequidad.

Los presidentes del Instituto son Marcelo Suarez-Orozco, rector de la Universidad de Massachusetts (Boston) y catedrático de Ciencias de la globalización en su Facultad de Educación; Alberto Filippi, catedrático emérito de la Universidad de Camerino; y Raúl Zaffaroni, catedrático emérito de la Universidad de Buenos Aires y antiguo Juez de la Corte Suprema y de la Interamericana.

El Instituto está vinculado a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y financiado por el Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU), cuya sede estará en Brasilia y que contará con sedes locales.

Quirógrafo (Decreto) del Papa Francisco:

https://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2023/08/18/0570/01244.html

“Instituto Fray Bartolomé De Las Casas”

No hay democracia con hambre, desarrollo con pobreza ni justicia en la inequidad

https://www.institutodelascasas.org/

COMITÉ PANAMERICANO DE JUEZAS Y JUECES POR LOS DERECHOS SOCIALES Y DOCTRINA FRANCISCANA:

https://www.copaju.org/

CORTAFUEGOS

Por Ángel Luis López Villaverde

Publicado en El DiaDigital.es el 27 de Febrero de 2024

La clase política tiene mala fama. En especial, en España. Coletazos de una larga dictadura, que abusó de la retórica contra la “partitocracia”, palabra recuperada ahora por sus herederos para convencer a incautos. He discutido a menudo sobre ello en mi entorno personal y profesional. Tiendo a defender su papel y no creo que los políticos de ahora sean peores que sus predecesores. Eso me genera críticas. Aunque se habla mucho de quien no aparenta más interés que su cartera o su ego, son más quienes responden al ejercicio de esa función por vocación. No hay estadísticas fiables, pero están ahí. Asumir responsabilidades públicas comporta no pocas renuncias. No salen tanto en las noticias, aunque se dejen la piel. Pisan poco por casa. Hay que valer para eso.

Cualquier persona de mi generación puede dar fe de las enormes mutaciones vividas en el país. No hay cambio sin lucha, sin presión desde abajo. El empuje y propuestas de la sociedad civil resultan fundamentales. Los votantes aúpan o derriban gobiernos. Pero son decisiones políticas las que se trasladan a los boletines oficiales. Y en el camino, se quedan muchos pelos en la gatera. No lo olvidemos.

Se suele argumentar que la democracia es el menos malo de los sistemas posibles. Niego la mayor. Es, en cambio, el más humano de todos. De humanos es errar y, precisamente, en democracia se pueden corregir errores de manera incruenta. Cada periodo electoral es una nueva oportunidad. Es el único régimen con capacidad de regeneración y de (re)cambio pacífico. No sólo permite denunciar sus trapos sucios. Su supervivencia depende de ello. La corrupción, que es consustancial con una dictadura, aunque se tape, es el cáncer de la convivencia democrática, pese a que destaparla aumenta la desafección ciudadana. Y si el corrupto es “uno de los nuestros”, debe intervenir el bisturí con mayor precisión, si cabe. No valen comparaciones, ni se contrarrestan sus efectos sacando el ventilador. Al contrario.

Hay un exministro que no tiene quien le avale. Aunque no se le han imputado aún responsabilidades penales, las políticas son evidentes. Que un hombre de su confianza, a su servicio y con sueldo público, se aprovechara de una calamidad del calibre de la pandemia para enriquecerse, usando un despacho oficial, pavoneándose de estar por encima del bien y del mal, produce una enorme nausea. Que no supiera nada su superior no le libera de rendir cuentas.

Nunca olvidaré la vergüenza que provocaron los escándalos de corrupción socialista en los años noventa entre sus propias bases. Segaron la hierba bajo los pies de González. Sus sucesores políticos hicieron de la lucha contra la corrupción su principal divisa, a modo de catarsis. Por eso, si la sospecha salpica a quien actuó de portavoz parlamentario y perteneció a un gobierno cuya carta de presentación fue dignificar la vida pública, echando a otro corrupto, el cortafuegos es aún más necesario. No vaya a ser que, como hemos visto en el reciente y trágico incendio en Valencia, una chispa aislada provoque la destrucción y ruina de toda una comunidad.

El responsable del asesor que, supuestamente, se ha lucrado aprovechándose de una situación de emergencia, sólo tiene una salida posible. La alternativa es volver a chapotear en la inmundicia. Hay sectores políticos que, como las especies coprófagas, sobreviven bien en ese hábitat. Y se aprovechan de que sus bases más fieles no parecen tener mayores remilgos. Pero no todos son (somos) iguales.

Sin ejemplaridad se desvanece la legitimidad. El partido que hizo ministro al político ahora señalado, que le otorgó las mayores responsabilidades en su organización, le ha conminado a dejar el acta. El mejor servicio público que podría hacer en estas circunstancias es una retirada con dignidad. Sin embargo, a la hora de escribir esta columna, no se ha producido. Incluso podría atrincherarse en el escaño. La legalidad se lo permite. Podría estar pensando en estirar su inmunidad parlamentaria o en vender caro su apoyo desde el grupo mixto, dada la debilidad de la coalición gubernamental. Supondría añadir una traición consentida a una culpa “in vigilando”. En este contexto, la oposición, crecida por “septimana horribilis” socialista, le anima a tirar de la manta. Que el partido condenado por lucrarse con la trama Gürtel recurra a esta estrategia, sin haber asumido su responsabilidad por haberse beneficiado de negocios corruptos del pasado, implica una sobreactuación por su parte que alimenta la antipolítica. Espero que el vodevil no se estire demasiado. Me resisto a cambiar de opinión sobre la clase política española.

La España de casi siempre (entre la ilusión y el desencanto)

Por Pedro A. González Moreno

Publicado en el diario Lanza en 23 de febrero de 2024

Durante algún tiempo creímos ingenuamente que habíamos superado el tópico machadiano de las dos Españas, siempre enfrentadas y atrincheradas en actitudes irreconciliables.

Los ciclos de los partidos políticos siguen leyes parecidas a las que rigen en la naturaleza: nacen, crecen, se instalan en el poder y, aunque pretenden perpetuarse en él, finalmente desaparecen. Pero su instinto de supervivencia es tan fuerte, que antes de extinguirse, al igual que sucede en la división celular, unas veces se desgajan en otros partidos, otras se fagocitan, se transforman o, simplemente, se destruyen unos a otros recurriendo a sofisticadas técnicas depredadoras. En algunos casos, sobre la tierra quemada que dejan al desaparecer, surgen otros partidos con apariencia de nuevos y con nuevos líderes, que volverán a intentar la lucha feroz por la supervivencia política.

  UPyD, C’s, IU, Podemos, Sumar o Vox, por citar sólo ejemplos muy conocidos, son siglas o marcas que pueden ilustrar bien lo dicho anteriormente. En las elecciones generales de 2015 y 2016 se produjo un sorprendente reajuste del espectro político tras la irrupción de dos nuevos colores en el monótono y desteñido mapa del bipartidismo. Por esos años publiqué un artículo, tal vez demasiado optimista, titulado Las dos Españas (y media), donde reflexioné sobre la España bipolar, a cuyo viejo y destartalado carro le habían crecido, de pronto, un par de ruedas más: un par de ruedas flamantes y aún no desgastadas por la erosión del poder.

El tópico de las dos Españas

La aparición de Ciudadanos y Podemos reflejaba en las urnas el agotamiento de una vieja fórmula: la de los dos grandes partidos turnándose en el gobierno. Al mismo tiempo, aquellos resultados revelaban la apuesta por una nueva forma de hacer o de entender la política: una presunta y oxigenadora nueva política cuyos protagonistas parecían bien vacunados contra la corrupción, el nepotismo, las intrigas y conjuras partidistas, el sectarismo, el desmedido afán de poder, el uso sistemático del engaño y la mentira…

En definitiva, durante algún tiempo creímos ingenuamente que habíamos superado el tópico machadiano de las dos Españas, siempre enfrentadas y atrincheradas en actitudes irreconciliables. Sin embargo, los neumáticos de los nuevos partidos políticos no venían diseñados para largos viajes, sino más bien para trayectos de cercanías.

El ejercicio del poder (o la mera aspiración a él) es una devastadora máquina corrosiva, y apenas una década después aquellos nuevos partidos han desaparecido o están en trance de desaparecer. Mientras tanto, la política española se encuentra más polarizada que nunca, empeñada como casi siempre en resolverlo todo a golpes, igual que los dos personajes del famoso “Duelo a garrotazos” de Goya. Y mientras unos u otros partidos van y vienen y giran en la ruleta democrática, los ciudadanos votan y votan y vuelven a votar y, a golpes de ilusión y desencanto, van distanciándose progresivamente de una casta política por la que se sienten cada vez menos representados.

Un espectáculo circense

En el espectáculo circense de la política nacional hay de todo. Hay malabaristas que manejan los cuchillos con más arte que un matarife; hay prestidigitadores que sacan de su chistera un conejo (o coneja) al mismo tiempo que un decreto-ley. Hay contorsionistas capaces de someter su cuerpo a inverosímiles genuflexiones con tal de mantenerse unos cuantos días más en el sillón de sus privilegios. Hay domadores (y domadoras) que hacen restallar su látigo contra las fieras del capitalismo desenfrenado y contra las bestias de la sociedad patriarcal. Hay funambulistas que se mueven por el alambre con el mismo desparpajo que por los entresijos del poder. Hay saltimbanquis que, con agilidad pasmosa, saltan de cargo en cargo como los abejorros de flor en flor, y nunca han tenido otro oficio que el de vivir aferrados a las ubres de la Administración. Hay trapecistas sin red que realizan saltos y pactos mortales y algunas otras piruetas poco recomendables para la buena gobernanza del país. Y hay también, por supuesto, payasos (y payasas) que, de cuando en cuando, entretienen al público con sus chascarrillos o sus histriónicas bufonadas.

Hoy en día, si hubiera que vender la carne de político en los supermercados, seguramente (y a pesar de la inflación) resultaría más barata que una vulgar pechuga de pollo. Hechas las debidas excepciones, que siempre las hay, aunque nos la vendieran envuelta en seda electoral con incrustaciones de diamante, esa carne tendría el olor de la putrefacción y el tufo de la desconfianza.

Unos comicios tras otros, entre el hastío y el cabreo, los ciudadanos asoman a las urnas buscando por la derecha, por el centro o por la izquierda, unas siglas o unos dignos representantes públicos que no acaban de encontrar. Y unas legislaturas tras otras, se encuentran siempre con la misma ruleta de discursos oxidados y palabras vacías, con las mismas ambiciones, con las mismas luchas tribales por el poder, con la misma costumbre de anteponer el bien personal al colectivo…

Mientras haya gobernantes que utilicen la política como una forma de medrar socialmente, tendremos que repetir de nuevo, con Ángel Ganivet, que España no sólo es “un país absurdo y metafísicamente imposible”, sino también mal gobernado.

La revolución campesina

Por Manuel Juliá

Publicado en La Tribuna de Ciudad Real el 12 de febrero de 2024.

El asfixiante humo de los neumáticos quemados. Las revueltas sobre el asfalto bajo las banderas. Esa hambre de luchar de unas gentes que la Unión Europea comenzó al olvidar mientras diversas catástrofes marcaban nuestra vida económica y social. Los duros aranceles que impuso el líder republicano estadounidense Donald Trump hace años; el Brexit, que tensionó aún más el mercado, estrechando destinos mientras se salía de la dura crisis de 2008. Solo eso es suficiente para que la agricultura apenas pudiera sobrevivir en un tiempo difícil, pero luego llegó la pandemia y trastocó todos los planes, como haría cualquier terremoto. Lo pagaron más, como siempre, los más débiles. Enfrente una burocracia impía que no perdona que falte un certificado.
Por si eran pocas plagas, emulando en dureza a las de Egipto, también una salvaje huelga de transportes incontrolada; la guerra de Ucrania que disparó los costes de producción; la borrasca Filomena cuyas nevadas maltrataron infraestructuras y accesos a fincas; la tensión en el mar rojo y, sobre todo, la sequía más dura de la historia. Frente a esta maltratada realidad la UE no escuchó las voces del campo. Los campesinos sintieron que se tomaban medidas inviables por personas que desconocían el sector.
El día a día se fue depreciando (en el año 2022 los costes de producción alcanzaron un incremento interanual de hasta 55 por ciento) y los campesinos salieron a la calle a poner el pecho y luchar por lo suyo, que también es lo nuestro. Todos estamos con ellos.

Pero mal haríamos si aceptáramos diversos desenfoques que no ayudan. El primero la demonización de la UE, que es el menos malo de los sistemas económicos conocidos. La PAC 2023-2027 es el 37 por ciento del presupuesto. En España se benefician 650 mil personas. 378 mil millones de euros para el 1,3 por ciento del PIB europeo. Europa no es el enemigo. Sin Europa la ruina sería total. El segundo la concreción. Aun estando bien la explosión popular, solo los sindicatos mayoritarios pueden ser efectivos en la aprobación de medidas concretas. Descalificarlos diciendo que cobran del gobierno es falaz. No ayuda el gobierno, sino el Estado, porque según la Constitución son cauces de participación ciudadana, como los partidos.
El tercero tiene que ver con que no paguen el enfado los ciudadanos. Ese apoyo popular no merece que haya quien no puedan ir a la consulta del médico o al trabajo. Los tractores deben estar en las carreteras, pero dejando paso y que al hacerlo los conductores, solidarios, aplaudan su protesta o rebelión según dicen algunos.
Y una última consideración. Todas las exigencias son lícitas, pero tampoco hay que demonizar el pacto verde. Sin rentabilidad no puede haber sostenibilidad y viceversa. No olvidemos que la emergencia climática reduce la superficie cultivable. Y que la necesidad de proteger el medioambiente es ciencia, no radicalismo ecológico.

«LA CIENCIA ES LO QUE NOS PERMITE TOMAR LAS MEJORES DECISIONES PARA QUE PODAMOS VIVIR MEJOR»

Entrevista de Emilia De Sainz a José Manuel Moreno Rodríguez

Publicada en Ethic el 17 de enero de 2024

En materia de cambio climático, José Manuel Moreno Rodríguez es una de las voces que deberíamos escuchar. Eminente científico, Moreno es catedrático emérito de Ecología de la Universidad de Castilla-La Mancha; Académico electo de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España y ha sido miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, con quien obtuvo en 2007 el Premio Nobel de la Paz junto a Al Gore. 


Casi dos décadas después de ese galardón, Moreno continúa su labor científica abogando por la finalización de los combustibles fósiles y urgiendo la adopción de medidas inmediatas para evitar que el cambio climático se convierta en una catástrofe global irreversible. Fue uno de los ponentes de las jornadas organizadas por la Fundación Cruz Roja Española, Conversaciones Humanitarias: Hacia un mundo sostenible.

Como científico y miembro del IPCC lleva años estudiando y alertando de las consecuencias del cambio climático. ¿Siente que la sociedad y los gobiernos le están dando la razón a la comunidad científica?

Los gobiernos han dado la razón a la comunidad científica porque todos los informes presentados por el IPCC desde que se fundó en 1988 han sido aprobados, sin excepción, por todos los países representados en ese organismo, que son la casi totalidad de los que pertenecen a Naciones Unidas. Ningún gobierno cuestiona la ciencia porque la ciencia la hacen y evalúan los científicos todos los días y la dan a conocer en sus publicaciones. Pero una cosa es el conocimiento que nos brinda la ciencia y otra que los gobiernos lo utilicen para adoptar decisiones, independientemente de lo que hayan aprobado en un organismo de Naciones Unidas.

Muchos gobiernos, incluso al nivel de sus más altos responsables, se permiten obviar –cuando no negar– la ciencia, usando el enorme altavoz que tienen para convencer a sus gobernados de sus decisiones, aunque sean contrarias a lo que dictaría hacer buen uso del conocimiento científico. Lo vemos con el cambio climático y lo vimos con el covid-19, cuando desde algunas instancias se cuestionaba el confinamiento como medio para detener el avance de la enfermedad. En las democracias, la responsabilidad de que las políticas se alineen con la ciencia es de los ciudadanos, pues somos nosotros con nuestro voto quienes elegimos un gobierno u otro. Cuando algún político niega la ciencia del cambio climático, se mofa de ella o llama extremistas a quienes de buena fe defienden lo que la ciencia avala, que nadie se llame a engaño si luego adopta decisiones contrarias a lo necesario para acabar con el mayor problema que tiene la humanidad.

Encaminar el mundo hacia una economía libre de combustibles fósiles es lo mejor para la humanidad.

Hay fuerzas como lobbies, partidos políticos, influencers y personajes públicos que no creen en el cambio climático. ¿Cree que esto ha significado importantes retrocesos en la lucha colectiva? ¿Qué puede hacer la comunidad científica frente a estos obstáculos?

Cualquiera que tenga un puesto de responsabilidad y tome decisiones no basadas en la ciencia del momento traerá desgracias para las personas. Y, lo peor, es que lo sabe. En el sismo de Turquía de 2023, ¿no sabían los constructores que podía ocurrir un terremoto que podría ser devastador si no se observaba un código de buenas prácticas de construcción? Lo sabían, y el terremoto ocurrió y ocasionó decenas de miles de muertos y devastación sin precedentes. Las malas decisiones en política traen desgracias, casi siempre para los más vulnerables. La ciencia es lo que nos permite tomar las mejores decisiones para que podamos vivir mejor. No olvidemos que, gracias a la ciencia, el covid-19 no fue lo letal que podía haber sido. Frente a la frivolidad en la toma de decisiones que no se basan en el conocimiento científico sino en la codicia de unos pocos, los científicos solo podemos alzar nuestra voz junto a la del resto de ciudadanos, pues somos los votantes quienes debemos actuar con responsabilidad no eligiéndolos. Encaminar el mundo hacia una economía libre de combustibles fósiles es lo mejor para la humanidad. El cambio climático es de tal trascendencia que no queda más remedio que enfrentarse a él reduciendo drástica y continuadamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sostenibilidad y capitalismo: ¿qué le sugiere este binomio?

El capitalismo sin regulación hace imposible la sostenibilidad ecológica. Recientemente, se oyen propuestas políticas quejándose de que hay exceso de regulación y de que es necesario levantar esos frenos, invocando mayor «libertad» para actuar. No se me ocurre nada más insensato. El incumplimiento de la legislación actual es la madre de la desaparición de Doñana, del Mar Menor, y de tantos ecosistemas únicos del planeta, incluida la desecación casi total de uno de los mayores lagos del mundo, el Mar de Aral. En un planeta finito, la libertad ambiental de uno afecta a su vecino más pronto que tarde. La libertad para tratar el medio ambiente sin restricción nos lleva al desastre; por tanto, ser libre hoy y disfrutar del medio ambiente que nos rodea significa mantener nuestros ecosistemas lo mejor conservados posibles, nuestra atmósfera y aguas limpias, nuestros suelos y acuíferos sin contaminar, nuestras ciudades sin ruido, etc. Sin eso, los que piden una «libertad» fuera de ataduras ambientales, lo único que quieren es esquilmar los recursos y contaminar el medio ambiente, obteniendo un beneficio para sí sin importar el medio ambiente invivible que dejarán tras de sí. Ser libre y buscar la sostenibilidad solo es posible regulando adecuadamente el medio ambiente y restaurándolo donde lo hayamos degradado. Y para ello tenemos conocimientos científicos como nunca. Quiero saludar aquí que la Unión Europea haya aprobado la llamada Ley de Restauración de la Naturaleza, y lamento profundamente que se haya opuesto a ello el Grupo Popular Europeo, dirigido por el señor M. Weber, a pesar de que sustenta a la actual Comisión Europea, en un movimiento de futuro por abrir la veda contra la regulación ambiental, tal como piden algunos de los más extremistas del arco político.

Lo importante es tener asegurados los pilares básicos de la vida, como la alimentación sana, la salud, la educación, los cuidados y el medio ambiente

Se pone mucho énfasis en la transición ecológica y la economía circular. Pero, prácticamente, no se está hablando de decrecer, de frenar el consumo y producir solo lo necesario. ¿Es factible la transición ecológica a partir del crecimiento en un planeta con recursos limitados?

No, el planeta es finito y los recursos infinitos no existen. Por tanto, en algún momento nuestra economía tendrá que afrontar esta realidad. Usar menos energía y menos materiales para lo que consumimos, y reciclar una y otra vez teniendo en cuenta lo que fabricamos desde el primer momento en que se diseña es lo que nos espera, pues no hay más planetas. Tenemos que imitar lo que hace la naturaleza. Desde luego hay que abandonar los indicadores de cantidad como métricas del desarrollo. Si no, siempre querremos más, por lo que nos dirigimos al precipicio. No necesitamos de tantas cosas para vivir bien. Lo importante es tener asegurados los pilares básicos de la vida, como la alimentación sana, la salud, la educación, los cuidados, el medio ambiente, etc. Si aseguramos lo básico, lo demás es perfectamente limitable y probablemente viviremos mejor al evitar la infelicidad de que siempre tendrás menos que alguien, aunque sea algo que no necesites. Necesitamos cambiar el modelo de desarrollo y las ciudades donde vivimos para morir teniendo más de lo que necesitamos en absoluta soledad.

Si partimos de la base de que los principales causantes del cambio climático son los países más industrializados como China o Estados Unidos y que los que más sufren las consecuencias climáticas y humanas de sus efectos son países en vías de desarrollo que emiten poco, ¿cómo podemos garantizar que los países emisores asuman responsabilidades proporcionales al daño causado? 

Ciertamente, las responsabilidades son comunes pero diferenciadas. Los países de Norteamérica y Europa somos los que más gases de efecto invernadero hemos emitido. Mientras tanto, hay países que apenas han contribuido al problema. Por tanto, lo que hagamos unos y otros tiene que ser diferente. No obstante, la experiencia del Protocolo de Kioto nos muestra que los que un día emitieron poco luego pueden ser los campeones de la emisión. Dado que estamos ya sin margen para actuar, y que hemos «enfebrecido» al clima más allá de lo que nunca debimos hacer, no podemos permitirnos fracasar y encontrar que alguien que ahora no emite mucho lo haga mañana, haciendo con ello que traspasemos barreras que no podemos permitirnos. Por tanto, todos los países sin excepción deben contribuir a mitigar el cambio climático, los que más, más. Como resulta que el precio de las energías renovables es ya más barato que el de los combustibles fósiles, los cuales siguen subvencionados, hay que ayudar a que los países menos desarrollados lo hagan por una senda que no contamine, cambiando de modelo e invirtiendo todo lo posible en energías renovables. Las renovables tienen, además, el valor añadido de que te dan libertad, pues usas tus recursos y dejas de depender de gobiernos autoritarios que son la mayoría de los que tienen abundantes combustibles fósiles, que no dudan en modificar el precio de la energía para cumplir sus objetivos de país, independientemente de lo que les pase a los demás. Solo esto justificaría cambiar el modelo energético.

Las ciencias sociales han demostrado que la infelicidad de tu entorno te hace infeliz.

La Fundación Cruz Roja Española ha llevado a cabo una investigación sobre «Cambio Climático y Vulnerabilidad». Según los resultados, la sensación sobre la gravedad del futuro escenario ecológico para la sociedad española no depende tanto de la generación sino de la mayor o menor vulnerabilidad en la mirada de la persona hacia el futuro. La ciudadanía deposita más su confianza en el conocimiento científico, los educadores y las organizaciones humanitarias. ¿Cómo podría lograrse una mejor divulgación científica para concienciar a la sociedad? ¿Qué otros actores pueden resultar clave para generar confianza y compromiso?

El problema de nuestra sociedad es su compartimentación. Esto se manifiesta en que la mayoría de los ciudadanos «no cambia de canal», no se expone a fuentes fuera de su entorno de confort ideológico. Esto es un problema para el cambio climático, al que algunos interesados han asignado una calificación ideológica. Así evitan que la gente se informe de buena fe, al margen de sus posicionamientos ideológicos. Por eso quiero recordar que los informes del IPCC están aprobados por todos los países, y no se me ocurre mayor diversidad de ideologías e intereses que la que se da ahí. Yo invito a aquellos que basan sus convicciones en sus más profundas inclinaciones ideológicas a salir de su área de confort ideológico y que se decanten por la valentía de informarse sobre las bases de este problema tal y como lo ilustra la ciencia. Luego, que actúen según sus conciencias, pero si no tenemos un denominador común de conocimiento, la acción es imposible. Y ese común denominador no puede ser otro que la evidencia científica. Las ciencias sociales han demostrado que la infelicidad de tu entorno te hace infeliz. No hay felicidad posible en un entorno de sufrimiento. Tenemos que usar la razón y la ciencia para convencer a todos de que el sufrimiento humano y la enorme catástrofe ambiental que causa el cambio climático no traen progreso ni felicidad. Y la ciencia es el único punto que debemos tener en común para entendernos,

¿Qué papel juegan los medios de comunicación y cómo están abordando el tratamiento del cambio climático? 

He encontrado medios y profesionales rigurosos, pero también me he encontrado con otros cuyo fin es transmitir un mensaje previamente establecido. Estos segundos son despreciables porque no buscan la verdad, sino imponer a toda costa una ideología. Malo es que esto se haga desde medios privados pues, como servicio público que son, están obligados a ser fieles con la verdad. Pero el mayor problema es cuando eso se hace desde un medio público, pagado por los impuestos de todos. Yo he hecho declaraciones a casi cualquier medio de España con un mínimo impacto nacional. Pero hay medios públicos que nunca me han contactado, porque no quieren difundir la verdad, sino que transmiten una visión inaceptable en un país democrático de primer nivel. Otros te contactan para criminalizarte, y te hacen encerronas con algún político jubilado que dice que se ha leído un libro que dice que algunos viven de mercadear con el miedo, lo que le convierte en un negacionista cualificado, cuando lo que esa persona hace es mercadear con la duda a cambio de recibir algún pingüe honorario. Los españoles debemos exigirnos que nuestro dinero no se use para fines de una determinada ideología. Es algo que, independientemente de la que cada uno tenga, deberíamos acordar, ya que ese es un valor compartido que nos hará un mejor país. Cuando algunos hablan de adoctrinamiento de los demás lo que quieren decir es que quieren imponer su credo a todos, pues quienes así se comportan acto seguido niegan la evidencia científica sin siquiera molestarse en decir en qué se basan. La calidad de la democracia exige total compromiso con la verdad, le guste o no a quien ostente el gobierno de turno.

¿Qué rol puede jugar España en el camino por la transición ecológica? ¿Diría que se ha aprovechado la Presidencia Española del Consejo de la UE?

La Presidencia Española ha traído avances muy importantes. La aprobación de la Ley de Restauración de la Naturaleza, la Directiva de Eficiencia Energética o del nuevo marco regulatorio de la energía eléctrica son varios ejemplos de lo mucho que se ha hecho durante este semestre presidido por España. Creo que esta ha sido enormemente exitosa para temas de cambio climático y conservación del medio natural. La influencia de la UE en las negociaciones de la COP28 ha sido decisiva para el acuerdo de transitar hacia una economía sin combustibles fósiles con emisiones neutrales a mediados de este siglo. Sé que lo conseguido no es todo lo que sería deseable, pero hay una cosa clara: los combustibles fósiles tienen fecha de caducidad. El cambio ya es imparable. No creo que nadie medianamente informado vaya a apostar su plan de pensiones a los combustibles fósiles. Ahora se trata de que esas inversiones reciban una calificación acorde con los objetivos de la lucha contra el cambio climático, para apuntalar estas conclusiones. Los combustibles fósiles acumulan mucho poder, en manos de unos pocos regímenes autoritarios en los que los derechos humanos no son moneda común. Ese no es el futuro. Llevará tiempo darle la vuelta a todo esto –llevamos desde 1992 insistiendo en su urgencia–, y pese a ello las emisiones han seguido creciendo. Pero, desde entonces, por más palos que se han puesto en las ruedas del progreso, el cambio del modelo energético se ha consolidado de la mano de unas energías renovables que, recuerdo, son ya más baratas que las fósiles.